Una casa de campo rehabilitada

El incomparable placer de una vida apacible en plena naturaleza llevó a su propietaria, una diseñadora francesa, a rescatar esta casa del olvido para convertirla en un lugar idílico, sencillo, donde encontrar el equilibrio.

Ambientes vividos y de alto contenido personal inundan esta magnífica casa de vacaciones enclavada en plena naturaleza. Frescas praderas de césped y pinos centenarios constituyen un marco incomparable que su propietaria, Geneviève Lethu, ha escogido como válvula de escape a las obligaciones diarias. La famosa diseñadora francesa, junto con su marido, adquirió la propiedad hace años y decidió dedicar todo el tiempo necesario a su rehabilitación; crear una atmósfera idílica lleva su tiempo.

El resultado de tanto mimo es evidente; paredes encaladas, tejas árabes, y postigos y contraventanas de derribo embellecen la fachada y permiten intuir un interior lleno de encanto y coquetería. El empleo de colores propios de la zona para el exterior jugó un papel fundamental a la hora de integrar la casa en la naturaleza.

El interior, muy cómodo y carente de artificios, es reflejo del espíritu entrañable de la pareja, que apostó por la arquitectura popular del entorno y la utilización de materiales típicos de la zona. Parte del encanto que les enamoró radicaba en la estructura de una sola planta, y en ciertos detalles estructurales que, por supuesto, respetaron y potenciaron. Perfecto ejemplo de ello son las vigas vistas; algunas de ellas, pintadas en el mismo tono verde mar de la carpintería, destacan sobre los blanquísimos techos.

Merece una atención especial la cocina, instalada en una galería anexa a la casa, y luminosa por excelencia. Con armarios realizados a medida, para respetar el techo a dos aguas, y un gran comedor central se convierte en centro neurálgico, tanto por la sensación de serenidad que transmite, como por su agradable equilibrio. El mismo aire tranquilo se respira en el dormitorio principal, decorado y vestido en blanco, y con una patente desnudez ornamental que ayuda a despejar la mente de obligaciones y preocupaciones. Un claro reflejo de la premeditada búsqueda del descanso en esta deliciosa casa rehabilitada y decorada únicamente para huir del mundanal ruido.  

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BELLA POR FUERA…

Tupidos macizos de flores, un césped recién cortado y el olor de los pinos son aromas y sensaciones únicas que también forman parte de esta inusual vivienda de vacaciones, rehabilitada con especial cuidado para asemejarse a las casas típicas de la región.

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Decoración personal

Bonito, agradable pero también muy resistente. Una máxima en los salones de verano, que deben ser confortables y fáciles de mantener. La viguería del techo se respetó en todo la casa. Nos encanta la idea de pintar sólo algunas vigas de color, para resaltar aún más su presencia.

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Las butacas

realizadas en fibra sintética resisten la humedad y combinan de maravilla con el sofá, tapizado a rayas, y con la mesa de madera. Todos elementos sencillos que se enriquecen con simpáticos y originales detalles, como la colección de pequeños cuadros que salpican las paredes, o la cristalería expuesta directamente sobre la gran consola. La tela a rayas del sofá procede de la firma Pierre Frey. Todos los complementos son de Geneviève Lethu. La consola de madera es de Hugonet.

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Para integrar una casa en el entorno,

nada como emplear materiales de la zona; aquí tanto la madera como la piedra fueron extraídas cerca de la vivienda.

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Comidas familiares

Las generosas dimensiones del comedor responden al deseo de reunir a familiares y amigos durante los días de descanso.

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La salida directa

del comedor al jardín aporta un frescor especial a toda la habitación.

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Los complementos del comedor

y el menaje son de Geneviève Lethu.

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Amantes de la cocina

La pulcritud del color blanco se ve interrumpida por innumerables accesorios colgados de las paredes; cazuelas y sartenes, cuchillos y cucharones imprimen el sello particular de quien domina este espacio.

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Una gran mesa con el sobre de piedra

y varias sillas estilo Thonet ponen la guinda a este curioso ambiente donde no podía faltar, sobre el comedor, la legendaria vajilla Grain de Riz creada hace más de 30 años por la diseñadora Geneviève Lethu.

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La hora del descanso

La pequeña ventana es fuente de luz suficiente para el dormitorio principal, cuyas paredes están cubiertas por lamas blancas, a juego con los armarios. El reflejo luminoso se reforzó aún más con ropa de cama también blanca y detalles que no le restan protagonismo.

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En el exterior

Una apetecible estampa en el jardín que invita a sentarse y disfrutar del frescor de la tarde.

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Una alacena de estilo rústico en el comedor

La delicadeza de esta alacena, acabada en verde lavado, hizo posible su perfecta integración en un espacio decorado con muebles de diseño actual. Su funcionalidad y belleza nos ha inspirado a la hora de seleccionar otras propuestas similares.

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