Una masía rehabilitada

Reformada para mejorar por dentro y por fuera, con espacios amplios y diáfanos, con un jardín espléndido, piscina y luz a raudales, en esta bonita masía catalana todo invita a quedarse, descansar y disfrutar de la vida.

El arquitecto Jorge Moser se encargó de la reforma de esta masía de El Ampurdán, situada en el campo y a tan sólo cinco minutos de la playa. Dividida en dos plantas y con jardín y piscina, la casa conservó su esencia al mantener la estructura y restaurar las vigas; aunque se realizaron algunos cambios para dotarla de luz natural. Así, se ampliaron las ventanas y las puertas de acceso al jardín de modo que ahora, además de ganar los interiores en luminosidad, éstos parecen también más espaciosos, sensación a la que contribuye su mayor conexión visual con el exterior. Con las nuevas paredes, pintadas en vainilla pálido, y el pavimento de terracota, típico de la zona, el arquitecto ha devuelto a la masía su identidad, su nobleza.

En cuanto a la decoración, el estilo rústico renovado, basado en la combinación de mobiliario de madera, tapicerías neutras y texturas envejecidas, domina en todos los ambientes; mientras que en algunos rincones, los complementos, muchos de factura artesanal, contribuyen a dar a cada estancia aún más autenticidad.

En las zonas comunes se logra una atmósfera de quietud y bienestar, por la ausencia de colores intensos y de complementos superfluos, pero también por la especial luminosidad reflejada en las paredes y la calidez de las alfombras y las baldosas de terracota. Un esquema similar, con madera y terracota, se repite en la cocina.

En la cocina se aprecia un cambio: se introduce el azul en las paredes, para romper la unidad cromática y ganar frescura. En el dormitorio vuelve a sentirse la calma; en torno a una cama con dosel, los tejidos patchwork y las fotos familiares se convierten en detalles que revalorizan la decoración. Para el cuarto de baño, pintura y un frente de azulejos con listelo de voluta en relieve son un fondo acorde con los diseños retro del lavabo y la grifería; también con el velador alto y la cestería que los acompaña.      

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Una casa de campo con mucho encanto

La decoración de la entrada, fiel a la simplicidad del estilo rústico, cede todo el protagonismo al arco del techo y las paredes de mampostería. Banco, de India & Pacific. Cojines diseñados por Tete Gómez y adquiridos en Luzio. Alfombra, de Francisco Cumellas.  

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Paraíso en verde

Idílico y frondoso, con plantas trepadoras que cubren la fachada y dan sombra al porche, el jardín que rodea la casa lo hace con la sencillez de las casas de campo. Hamaca, de Natura Casa. 

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Un oasis en el campo

Cerca de la piscina se creó una zona con sombra con una pérgola anclada a un solado de obra. Gracias a los visillos blancos -que protegen este ambiente de los rayos solares más bajos- y al paisaje, se convierte en un espacio ideal para disfrutar al aire libre. A destacar, la mesa realizada con un palé pintado en azul índigo. Visillos y tumbonas, de Ikea. Cojines, de Corium Casa. Mesitas velador, de El Drapaire. 

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Salón y comedor, ambientes nobles

Las vigas de madera hacen más acogedor y cálido el salón, un espacio amplio y diáfano, con vistas y accesos al jardín. El mobiliario, las tapicerías claras, los complementos de factura artesanal y el suelo de terracota conforman la base del estilo rústico. Mesas auxiliares, de Mercader de Venecia. Lámparas de sobremesa, de India & Pacific. 

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Salones rústicos

Conservar cualquier elemento original como vigas, solado, ladrillo visto o ventanas es esencial, ya que éstos son los pilares para crear un ambiente rústico. No obstante, en caso de grave deterioro, sustituirlos por materiales nuevos con idéntica apariencia siempre es posible y el resultado compensa la inversión.

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Armonía cromática en la zona de estar

En la zona de estar y el comedor, que comparten estilo y tonalidades, los cojines introducen una chispa de color, con la que ambos ganan vitalidad y alegría. En primer plano, colocados sobre la alfombra XXL, también dan un aire más informal y dinamismo. Sofá y sillón, de Ikea. Cojines, diseñados por Tete Gómez, en Luzio. Mesas de centro, de Mercader de Venecia. Cestas, de India & Pacific. Sobre el sofá, cuadro, de Cado. Alfombra, de Francisco Cumellas

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Comedor decorado al natural

El espacio del comedor queda mejor delimitado en este salón tan amplio con dos lámparas de techo. Éstas, junto a las sillas de tubo metálico con pátina en blanco roto, son un plus de claridad. Lámparas, de Santa & Cole. Mesa, de Mercader de Venecia. Sillas y cojines, de Luzio. Banco, de El Drapaire. Bandeja, de Cado. Foto, de José Luis Hausmann.  

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Continuidad visual en la cocina

La península, con dos fregaderos, armarios y cajones, es clave en la distribución de la cocina. Gracias a ella se optimiza el espacio y se crean dos zonas bien diferenciadas: trabajo y comedor. En ambas se mantienen la misma encimera y el alicatado azul; un dúo que da cohesión. Península, con mobiliario de Ikea. Azulejo azul, de Neocerámica. 

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El office está abierto al jardín

En el comedor de diario, situado en la zona con más luz natural de la cocina, las sillas pintadas y los cojines country chic refrescan el ambiente con su colorido. Próximas a ellos, una consola a medida y una balda se utilizan como aparador y superficie de apoyo para menaje y decoración. Mesa y sillas, de Habitat. Caminos de mesa, de Sia. Cojines estampados, de Ikea. Lámpara, de Vinçon.   

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Dormitorio vestido en tonos naturales

Una cama con dosel, orientada hacia el ventanal, protagoniza la decoración ultracálida del dormitorio, basada en la combinación de madera y tejidos acolchados con colores tierra y arcilla. Escritorio, silla y alfombras, de Mercader de Venecia. Visillo, de Ikea.     

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Un dormitorio cálido

El dosel, la madera, la ropa de cama acolchada y los diseños patchwork añaden calidez al dormitorio. Cojines y colcha, diseñadas por Tete Gómez, de venta en Luzio.

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Cuarto de baño de inspiración retro

Un lavabo con grifería retro y el mix de texturas naturales conservan la esencia de un baño de otros tiempos. Los tonos pálidos transmiten sensaciones de paz y bienestar. Lavabo, grifo y azulejos, de Neocerámica. Toalla, de Filocolore.   

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PLANO E IDEAS

Ganar más luz natural y lograr la fusión interior-exterior es fácil siempre que sea posible ampliar los vanos de los ventanales. En caso contrario, es necesario dar más claridad a las paredes. Cubrir casi en su totalidad el ladrillo visto, pintar y dejarlo en uno de los frentes o enmarcando puertas y ventanas.

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