Un piso fluido y muy organizado

Una reforma cambió la distribución de este piso situado en el madrileño barrio de Chamberí, ganando comodidad y espacio de almacenaje para la familia propietaria.

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Esta historia tiene como protagonistas a un joven matrimonio que regresa a su ciudad, Madrid, después de residir muchos años en el extranjero con sus dos hijos. En el barrio de Chamberí encuentran un piso que parecía haberse quedado parado en el tiempo desde que fuera construido, allá por la década de los 60 del siglo pasado. Ellos supieron ver más allá de las habitaciones pequeñas, los pasillos interminables y la distribución complicada y confiar en que algunos cambios lograrían aprovechar al máximo su potencial y encajar a la perfección con ellos. Para convertir este patito feo en el hogar de sus sueños, la pareja acudió al estudio de arquitectura AMÁSL, que con una buena reforma hizo sus sueños realidad.

Lo primero que hicieron fue dividir el piso en dos grandes zonas: una pública, con espacios abiertos, donde se encuentra el salón, la cocina y el comedor; y otra más privada, con los dormitorios y los baños. Uniendo ambas, los espacios de transición que se aprovecharon para colocar baldas y armarios y generar zonas de almacenaje. Las puertas de las habitaciones van hasta el techo, pudiendo ocultarse por completo al estar abiertas, y el suelo de toda la casa es el mismo, para dar continuidad visual. El estudio ha optado por el blanco para toda la casa para crear un lienzo sobre el que sus nuevos inquilinos pueden ir trazando la historia de sus vidas en su nuevo hogar. Esta monocromía está presente en todas las estancias a excepción de los cuartos de los niños, donde un verde impregna las paredes de esperanza. El resultado es una vivienda cómoda, luminosa y acogedora. Un final feliz.

www.estudioamasl.es
Fotos: Carlos Antón

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Entrada

El estudio AMÁSL ha reformado este piso de Chamberí, en Madrid, para adaptarlo a una familia. Los pasillos se han aprovechado para poner espacio de almacenaje.

Mente abierta

El anterior piso tenía muchas habitaciones, pero muy pequeñas. El estudio derribó los tabiques para crear zonas comunes con espacios compartidos.

Cocina

La cocina está abierta al salón. Los muebles son de Santos.

Centro neurálgico

La isla delimita el espacio de la cocina, manteniendo el concepto abierto de la planta.

Todo en uno
Hearst

Salón, comedor y cocina comparten espacio.

Diseño

Los muebles provienen de Camino a Casa Steelcase y Vitra.

Continuidad visual

Se ha colocado en todas las estancias el mismo suelo, para establecer una fluidez visual entre ellas.

Dormitorio principal

Blanco, gris y madera clara componen esta atmósfera tan relajante.

A medida

Varios muebles se diseñaron a medida para aprovechar el espacio.

Vestidor
Puertas abiertas

Para potenciar la sensación de amplitud, se ampliaron las puertas hasta el techo.

Baño minimalista
Blanco y madera
Cosas de niños

Vista de la entrada a uno de los dormitorios infantiles.

Verde esperanza

En toda la vivienda predomina el blanco, salvo en las estancias de los niños, que se pintaron de un verde vivo.

Hasta el infinito...
Caso de estudio

Vista de la zona de estudio de los niños.

Segundo baño

Con espejo con luz incorporada.

Mosaico

Detalle de la ducha.

Plano antes
Plano después
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