Una masía muy personal

La vida en familia, un entorno natural y la posibilidad de trabajar en casa fueron decisivos a la hora de elegir esta masía, decorada al estilo de las viviendas del sur de Francia, pero con un sello personal y único.

Un lugar para vivir y trabajar. Cuando Mariona Bonet y su familia vieron por primera vez esta casa, situada en El Montseny, supieron que era la gran oportunidad de tener una vivienda amplia, en plena naturaleza. La masía disponía, además, de un edificio anexo que serviría de taller a la propietaria, diseñadora y creadora de lámparas de la firma Bijou Lumières.

Mariona se encargó personalmente de la decoración. Su objetivo era alejarse de la típica casona rústica, de ahí que optara por un estilo más delicado, inspirado en la Provenza francesa. La fachada, revestida con una combinación de piedra y cemento, ladrillo visto enmarcando puertas y ventanas, y carpintería exterior pintada en verde, logró ese coqueto aire afrancesado.

El interior se planificó en dos niveles. En la planta baja se situaron las zonas comunes: salón, comedor, cocina y office, junto con un aseo, una despensa y una habitación para juegos. Una distribución diáfana, sin tabiques, permitía disfrutar de la vida familiar —los propietarios tienen dos niños— en un enorme espacio común. Además, la presencia de ventanas y puertas acristaladas facilitaba, aún más, la fusión entre este interior diáfano y amplio con el jardín exterior. La primera planta, sin embargo, se reservó para dormitorios y baños.

El color contribuyó a marcar la diferencia entre ambas plantas. Mientras que en la baja las paredes se pintaron en un tono gris con toques de verde, en la primera se optó por un cálido tostado. Tanto uno como otro contrastan con el suelo, de madera de roble, y con el techo de vigas vistas y la carpintería interior, pintadas en un color blanco. Un fondo perfecto sobre el que los muebles, en su mayoría blancos, se recortan para multiplicar la luz natural que entra por las ventanas, vestidas con visillos ligeros.        

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Asientos enfrentados

La distribución de la zona de estar se completó con dos butacas y una mesita auxiliar. La trasera del sofá se ocultó con una consola orientada hacia la puerta de entrada que, por su ubicación, hace las veces de recibidor. Butacas, de Ikea. Consola, de Blanc D’Ivoire. Todas las lámparas de sobremesa son un creación de la dueña, diseñadora de Bijou Lumières.

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Un jardín entre sol y sombra

Los árboles del jardín que rodea a la vivienda ofrecen un plus de confort: el columpio que cuelga de la rama promete juegos y risas infantiles, mientras que la pradera verde se transforma en un delicioso chill out donde leer o sestear a media tarde. Plaid y cojines, de Filocolore.

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Espacio compartido

Salón, comedor, cocina y office se agruparon en un mismo espacio diáfano. La zona de estar se situó a la derecha de la puerta. La ubicación del sofá, con la trasera hacia el comedor, ayuda a delimitar visualmente cada ambiente, sin necesidad de paredes. Sofá, de Granfort. Cojines, de Luzio y Filocolore. La mesa de centro se compró en Francia. Alfombra, de Nani Marquina. Lámpara de pie, de Vitra.

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Continuidad visual

En el techo, la sucesión de vigas pintadas en marfil prolonga la sensación de profundidad y amplitud. El taburete y el cesto orientales se adquirieron en China.

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Cocina y salón para vivir en familia

La cocina se integró en el salón para que los propietarios disfrutaran el mayor tiempo posible de sus hijos. A la derecha se aprecian las dos grandes hojas de madera que, en el invierno, protegen el interior de la casa del frío. Muebles de cocina realizados a medida por Fustería Sibina.

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Zona de comedor

La lámpara de techo y la alfombra delimitan el espacio asignado al comedor. La mesa de roble, realizada a medida, se completó con dos modelos de sillas diferentes: sus respaldos, redondos y cuadrados, así como la pantalla roja king size, añaden dinamismo al ambiente. Lámpara, de Santa & Cole. Las sillas se adquirieron en Luzio. La alfombra es de Ambients.

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Cocina en forma de U

La cocina se distribuyó en tres frentes, de manera que quedara espacio para organizar un office adosado a la pared de la izquierda sin obstaculizar el paso hacia el exterior. El fregadero se situó junto al ventanal que da al porche. Mesa, de Blanc D’Ivoire. Sillas, de Luzio. Lámparas: la del office es un diseño de Mariona Bonet, en Bijou Lumières; las blancas sobre la península de trabajo son de Vitra.

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Nota de color en la cocina

Los azulejos de barro tintados en rojo rompen el predominio del gris y añaden un aire desenfadado.

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Paredes bicolor en el dormitorio infantil

En el dormitorio infantil se alternó pintura tostada y azul. Este juego cromático acorta visualmente un espacio cuyos techos son demasiado altos para el cuarto de un niño. Muebles, de Ikea. Alfombras, de Nani Marquina. La ropa de cama es de Filocolore e Ikea; de esta última tienda son, también, las cortinas. 

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Dormitorio abuhardillado

El tejado a dos aguas añade encanto al dormitorio. Sobre las paredes, pintadas en un tono tostado, destacan la lámpara de techo y el cabecero, ambos acabados en blanco, que se convierten así en protagonistas del ambiente. Lámparas: de techo, de Santa & Cole, y sobre el cabecero, de Bijou Lumières. Colcha, cuadrantes y alfombra, de Ambients. Cojines rosas, de Adriana Barnils, y patchwork, de Zara, de donde también son los marcos.

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Cabecero

El cabecero, realizado a medida, incluye mesillas en los laterales y una repisa superior.

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Vestidor y cuarto de baño

En el cuarto de baño del dormitorio principal, el lavabo independiza la zona de aseo de un vestidor, ubicado detrás del espejo. Las ventanas se vistieron con visillos a media altura, para garantizar intimidad sin restar luz. Mueble realizado en madera de pino teñida. Lavabo, de Duravit. La lamparita de sobremesa es un diseño de la dueña, de Bijou Lumières. 

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Plano e ideas decorativas de la vivienda

Ideas para la cocina
- La península permite trabajar con una doble orientación: hacia el salón, si es allí donde se encuentra la familia o los amigos, o hacia el interior de la cocina, caso de que la reunión tenga lugar en ella.
- La iluminación de cada zona de la cocina se resolvió de manera diferente. Sobre el office, con una lámpara de techo con lágrimas de cristal y cable forrado, que añade glamour. La seguridad en la península -donde el uso de cuchillos aumenta el riesgo de cortes- se garantizó con dos lámparas de techo. Y un aplique de pared enfoca, de noche, el trabajo en el fregadero.

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