Un piso de 60 m2 adaptado a una familia

Generar espacios más fluidos, ampliar el almacenaje y conservar los elementos originales de la vivienda fueron los objetivos que se persiguieron (y consiguieron) con la reforma de este piso valenciano. 

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Situado en el primer Ensanche de la ciudad de Valencia, este piso de 60 metros cuadrados derrochaba encanto, pero no era muy funcional para la pareja con un niño pequeño que acababa de mudarse a él. Sus tres dormitorios encorsetaban mucho el interior y sus propietarios no se sentían a gusto en él, por lo que decidieron ponerlo en las manos de la arquitecta Anca Luciana Rotaru para que lo adaptara a sus necesidades. "Era necesario generar espacios fluidos, sin perder la identidad de una vivienda de ensanche, con techos altos y molduras originales". Así explica Anca los principales objetivos de esta reforma integral a los que se añadió "generar el mayor espacio de almacenamiento posible, dado que la vivienda estaba destinada a una familia con un hijo".

En ocasiones, hay que perder algo para ganar. Y esto fue lo que ocurrió en esta casa. La arquitecta decidió prescindir de uno de los dormitorios para que sus habitantes vivieran sin estrecheces. Esta habitación se repartió entre la cocina, el dormitorio principal y dos armarios de techo a suelo que sirven como ropero y como despensa y espacio de lavandería. La comunicación entre las estancias también era básica. Para ello, Anca sustituyó el tabique que cerraba la cocina por una pared acristalada y abrió una nueva puerta de doble hoja entre el dormitorio infantil y el salón, "de esta manera, se consigue un amplio espacio común, que permite observar al niño pequeño mientras juega", afirma la arquitecta. En cuanto a los acabados, se restauraron las puertas de madera original, conservando los diseños de las molduras, y se dispusieron dos tipos de suelo, "una baldosa porcelánica y una madera, diferenciando los espacios de circulación de las tres estancias que conforman la vivienda".

El interiorismo y la decoración son tan amables y funcionales como la planta de la vivienda. Se han cuidado todos los detalles, desde los pomos de porcelana de las puertas hasta los interruptores eléctricos y una misma gana de tonos blancos, negros, grises y marrones cubre todas las estancias. La nota de color la aportan las plantas, "que dan vida y aportan la frescura del exterior al interior de la vivienda", remata Anca. Un final feliz.

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Familia feliz

Una pareja con un niño pequeño se mudó a este piso de 60 metros cuadrados situado en el primer ensanche de Valencia. La arquitecta Anca Luciana Rotaru fue la encargada de adaptarlo a ellos.

Zona de confort

Vista del salón-comedor. La arquitecta restauró las molduras originales para conservar la esencia de la vivienda.

Paleta cromática

Sobre un fondo neutro a base de grises, blancos y negros, se han dado pinceladas de colores más fuertes.

Detalles

Las plantas portan frescura a las estancias.

Cerramiento de cristal

La cocina se comunica visualmente con el salón gracias a unas puertas de cristal.

Materia gris

La cocina también sigue con la paleta cromática del resto de la casa.

Más madera

Las encimeras de madera aportan el toque cálido.

Gran capacidad

Se ha cuidado cada detalle para aprovechar al máximo el espacio.

Todo integrado

Los electrodomésticos se han panelado para que todo se integre a la perfección.

Ganar espacio

Se decidió prescindir de un dormitorio para ampliar el espacio de almacenaje. En la imagen, el armario que se creó como despensa y zona de lavado.

Funcionalidad a tus pies

Un suelo de baldosas cubre las zonas de paso. Al fondo, el dormitorio infantil y, a la izquierda, la puerta del baño.

Primera impresión

Detalle de la decoración de la entrada.

Mira por dónde pisas

Gracias al uso de dos suelos se diferenciaron las zonas de paso de las estancias.

Merecido descanso

Vista del dormitorio principal, decorado en tonos grises.

Salir del armario

El espacio del dormitorio que se eliminó se aprovechó para crear un armario ropero.

Desayuno en la cama
Baño

Con el mismo suelo que la entrada, logrando continuidad visual entre los espacios.

Blanco y gris
Dos entradas

Se ganó en fluidez gracias a la instalación de una puerta en el dormitorio infantil.

Siempre a la vista

Así, la pareja puede vigilar a su hijo pequeño desde el salón.

Serenidad

La misma gama cromática se ha empleado en este dormitorio.

Interruptores

Si se presta atención puede verse cómo se ha cuidado hasta el más mínimo detalle.

Plano anterior
Plano actual
Buena planta
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