Un piso antiguo que recupera todo su esplendor

Revestimientos y soluciones que facilitan el paso de la luz fueron claves en la reforma de este piso original de 1912, que hoy recupera el esplendor de sus mejores años.

Salón estilo clásico renovado
Patricia Gallego

El interiorista Víctor Zorita se encontró con una auténtica joya cuando aceptó el encargo de sus propietarios. Se trataba de una pareja joven, profesionales liberales que buscaban un piso en el centro de Madrid, tanto para vivir como para ejercer su trabajo. El edificio era original de 1912, y su estructura confirmaba los criterios de la arquitectura de aquellos años. Como puntos a favor ofrecía techos altos, balconadas a la calle y suelos de madera. En contra, una distribución compartimentada, con habitaciones interiores a las que apenas llegaba la luz. El hecho de que se encontrara en evidente mal estado, con múltiples obras anteriores —ninguna integral, y no siempre acertadas— permitió empezar de cero.

Realización: Pilar Perea. Fotos: Patricia Gallego. Plano: Hearst Infografía

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Recursos decorativos

Jarrón de boca estrecha, de Ikea, y lila, de Sandra Marcos. Langosta dorada, de Zara Home.

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Punto focal

La chimenea -original de la casa-, se convirtió en protagonista del salón al revestir con un papel llamativo el panel de la pared en la que se apoya.
El estampado en tonos azules contrasta con la embocadura, de mármol blanco, y resalta la belleza de su diseño.

Papel Feather Fan, de la colección Frontier, de la firma Cole & Son. Butaca, de Hanbel. Velador, de Westwing.

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Doble fondo
Patricia Gallego

A ambos lados de la chimenea, la pared tiene dos retranqueos que se revistieron con espejos de suelo a techo para aumentar visualmente la profundidad del salón.

A la derecha se aprecia el cerramiento acristalado que conduce a la cocina.

Mesa de centro, de Borgia Conti. Cojines estampados, de Atanara; los lisos se confeccionaron con telas de Güell Lamadrid. Sobre la chimenea, portavelas grises de Sandra Marcos.

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Equilibrio de formas

En la zona de estar abundan las líneas rectas en chimenea, butaca y mesa de centro. La introducción de un elemento circular, como es la mesita auxiliar, rompe el predominio de las piezas con esquinas y equilibra la composición.

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Balconadas

Se mantuvieron las puertas originales, pero su funcionalidad se mejoró sustituyendo los cristales antiguos por un sistema a medida con doble acristalamiento, que aísla el interior de variaciones climáticas y ruidos.

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Iluminación natural

El despacho se separa del salón-comedor mediante una librería de escayola. Al carecer de trasera, la luz que entra a través de los balcones atraviesa el espacio entre las baldas y llega hasta la zona de trabajo. La mesa, con estructura de madera maciza y sobre de cristal, resulta visualmente muy ligera y no recarga el espacio.

Mesa diseñada por el interiorista Víctor Zorita. Lámpara, de Hanbel. Material de escritorio y cajas
de fieltro en la librería, de Ikea.

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Lámpara de techo

Tres elementos captan la atención: la lámpara de techo con diseño escultórico, los originales centros
de mesa y el cuadro en la pared, pintado por el interiorista. Gracias a ellos, el comedor se convierte en una galería de arte a pequeña escala.

¿Te has fijado en la mesa? El sobre de madera maciza tintada parece flotar gracias a las dos piezas de cristal laminar que lo sostienen.

Mesa diseñada por Víctor Zorita. Lámpara, de Luz y Ambiente. Centros escultóricos, de Shibbi.

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Nexo de unión

Víctor Zorita eligió el color azul como hilo conductor entre el comedor y la zona de estar. Lo vemos en el papel de la chimenea, en el sofá y en el cuadro que pintó el propio interiorista.

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Despacho

Se ubicó a la entrada, ya que los propietarios utilizan la vivienda también como su lugar de trabajo. El original diseño de la mesa añade carácter a la zona. Detrás, en la pared, cuadro pintado por Miguel Zorita.

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Carro auxiliar

Desempeña un triple papel: decorativo, como pieza situada entre la zona de estar y el comedor; de almacenaje, al utilizarlo como mueble bar; y práctico, cuando sobre él se dejan a mano botellas, el pan o la fruta mientras se come o cena. Modelo, de Borgia Conti.

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Cerramiento de cristal

Parte del muro, que antes de la reforma separaba el salón de la cocina, se sustituyó por una puerta con dos hojas de barrotillo que combinan perfiles de hierro lacado en negro y cristal. La estructura permite integrar o independizar ambos ambientes sin perder luz natural.

En la cocina, Víctor Zorita diseñó una mesa en península que, además de barra de desayunos y comidas rápidas, ofrece una superficie auxiliar de trabajo. Platos, cuenco y menaje, de Ikea.

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Blanco y negro

Muebles, encimera, campana e incluso fregadero se eligieron en color negro para crear un bloque que visualmente pareciera una única pieza. Su contraste con las paredes blancas añade una nota de elegancia.

Muebles, de Zelari de Nuzzi. Encimera, de Rak Ceramics. Fregadero, de Poalgi. Grifo, de Tres Grifería. Campana, de Cata.

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Lienzo en blanco

El dormitorio se decoró en este color -cabecero con tachuelas incluido- para potenciar una atmósfera serena que facilite el sueño. El protagonismo recae en los textiles, con pinceladas rojas y visón, que caldean el ambiente.

Cojines y plaids: estampados con motivos rojos, de Atanara y lisos, en acabado visón, de Sandra Marcos.

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Estampado sobre liso

Es una excelente combinación cuando se agrupan cojines. Coloca los lisos abajo, con un formato de 50 x 50 cm, y sobre ellos, los estampados, rectangulares y siempre de menor tamaño.

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Ambiente tropical

El cuarto de baño se decoró con un papel estampado, de hojas frondosas. Sobre él, el espejo redondo parece el sol de un paisaje paradisíaco. La puerta es la original, pero con cambios: donde antes había cristales, se colocaron paneles de madera con molduras, que transforman la hoja en una superficie opaca para garantizar la privacidad. Además, se pintó en blanco, y el tirador metálico se rehabilitó para mantener el encantador aire del pasado.

Papel Paloma, de la colección Oxygen, de la firma Khroma.Espejo, de Maisons du Monde. Toallas a rayas, de Zara Home.Los accesorios son de H&M Home

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Atmósfera íntima

Cada detalle se planificó para conseguir un ambiente acogedor donde relajarse tras un día de trabajo. La mampara transparente de la bañera potencia la sensación de amplitud. Y la lámpara, un modelo suspendido de fibra natural ubicado al fondo del baño -frente al inodoro-, logra una iluminación indirecta e íntima, ideal para disfrutar de rituales beauty & wellness en casa. Lámpara de techo, de Leroy Merlin.

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Plano de la vivienda

Plano de la vivienda

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La reforma se planteó con dos objetivos: crear ambientes diáfanos y lograr que la luz natural llegase a todos los rincones. Para ello, Víctor Zorita suprimió los muros prescindibles y redistribuyó la planta en espacios más amplios. Por ejemplo, el salón-comedor es el resultado de la unión de dos habitaciones más pequeñas. Su anexión implicó otras soluciones decorativas, como perimetrar el nuevo espacio con molduras en el techo, y ocultar en ellas tiras led que permiten disfrutar de una iluminación indirecta regulable. Parte esencial de la reforma fue, también, la rehabilitación de los elementos originales de la casa.

Así, las balconadas recuperaron su antiguo esplendor: las fraileras interiores —el equivalente de las contraventanas, aplicadas a las puertas— se pintaron en blanco para potenciar la luminosidad de la vivienda; los cristales se sustituyeron por vidrios aislantes; y las mallorquinas exteriores de hierro se lacaron en azul. El suelo, de pino melis, también se rehabilitó incluso en la cocina, donde se le aplicó un tratamiento específico contra la humedad. Solo en el pasillo y el baño, zonas en las que estaba deteriorado, la madera se sustituyó por un laminado.

En cuanto a las paredes, Víctor Zorita decidió pintarlas de blanco para potenciar la luminosidad, con dos excepciones: el baño y el frente de la chimenea en el salón, donde utilizó llamativos papeles estampados. Por último, el interiorista diseñó personalmente gran parte de los muebles, como el sofá de terciopelo azul, a tono con el papel del salón, o las mesas del comedor y del despacho, dos versiones inversas del mismo juego de materiales: cristal y madera.

CLAVES DEL PROYECTO

- Las paredes antiguas que dividían la vivienda en múltiples compartimentos angostos, se eliminaron para lograr una distribución diáfana, que transmitiera sensación de espacios diáfanos y desahogados.

- La búsqueda de la luz natural fue un objetivo esencial de la reforma. Víctor Zorita reorientó la distribución del piso hacia las balconadas que recorren toda la fachada, e ideó sistemas que facilitaran el paso de la luz, como el cerramiento de la cocina o la librería sin trasera del despacho.

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