Una casa del siglo XIX recuperada con mucho encanto

Esta casa de mediados del XIX, situada en la localidad menorquina de Ciutadella, se rehabilitó sin alterar su autenticidad. Hoy, en pleno siglo XXI, destila encanto.

Allí estaba. En medio de calles estrechas y en estado casi ruinoso, pero con un potencial que bastó para que sus actuales propietarios compraran el edificio, de mediados del siglo XIX. El valor de Ca Marichín, aclara la arquitecta Marina Senabre Roca, era que no había sufrido reformas y se mantenía intacta. Y el reto consistía en adaptarla al uso actual, pero sin modificar la autenticidad de la construcción.

El desafío, además, tenía una faceta personal. La casa la adquirió la familia como residencia de verano, y ella, con aportaciones de su padre Vicente Senabre Castillo, también arquitecto, y con piezas heredadas de su madre, a la que familiarmente llaman Marichín, la transformó en un hogar con encanto.

La vivienda disponía de una estructura original que se respetó. En la planta baja se ubicaron el salón, el comedor, la cocina y el patio. La zona de estar disponía de un techo excepcionalmente alto, que contrastaba con el del comedor, más bajo. La arquitecta decidió rebajar un par de escalones el nivel del comedor, que ahora resulta visualmente más amplio. A continuación se encontraba también el patio, con una zona posterior cerrada. Marina Senabre la abrió, lo que implicó reforzar la estructura del edificio para afianzarla. En la primera planta se situó el dormitorio, tipo suite, de sus padres.

Desde aquí se accede a una semiplanta que ocupa únicamente el espacio equivalente al del salón y en ella se ubicaron el dormitorio de invitados y un baño. La última planta se reservó para el dormitorio de Marina, que incorpora también una zona de trabajo. Fiel a la premisa de no alterar la autenticidad del edificio, la arquitecta mantuvo los materiales originales, típicos de las construcciones de Ciutadella: piedra y losas de barro realizadas a mano en el suelo, y paredes con la textura irregular del encalado, pero revestidas con pintura actual específica antihumedad.

El siguiente paso fue decorar la vivienda. Y en esta fase, su madre desempeñó un papel clave al aportar muebles y complementos que formaban parte de su historia familiar. Piezas que habían pasado de generación en generación, y que suman a la belleza de sus líneas el encanto de una pequeña anécdota sobre la procedencia de cada una de ellas. Diseños queridos, que continuarán escribiendo la historia de Ca Marichín, la casa de Ciutadella con nombre propio.

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Interruptores retro

En Ca Marichín el tiempo parece que se ha detenido. Carpintería, paredes y suelos son los originales, pero rehabilitados, para que la vida resulte más confortable. Detalles como los interruptores retro o las cortinillas que cubren solo la mitad de la ventana, evocan el pasado. Tanto la mesa como la silla son objetos heredados, utilizados con cariño a lo largo de generaciones.

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Escalera en el salón

La vivienda cuenta con diversas plantas, comunicadas a través de una escalera que parte
del salón. Su barandilla fue rehabilitada por Sebastià Servera, de Fustería Vinser, el mismo carpintero que recuperó las puertas y ventanas de toda la casa. En la esquina se aprecia la chimenea.

A su derecha se instaló el televisor, la única licencia del siglo XXI. Una pantalla fijada a la pared que, gracias a su marco blanco, se funde con los muros y pasa desapercibida.

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Sofa de obra en forma de L

Para decorar el salón, la arquitecta Marina Senabre ideó un sofá de obra en forma de L. El resto de las piezas de Ca Marichín son diseños con historias muy personales. Por ejemplo, la mesa formó parte de la cocina de su bisabuela, pero la madre de la arquitecta la adaptó: cortó las patas y las remató con ruedas para transformarla en una modelo de centro fácil de desplazar. Las butacas fueron el regalo de una buena amiga.

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Salón y comedor

Salón y comedor  -este último en un nivel ligeramente más bajo- se conectan a través de dos vanos, un arco y otro más pequeño, rectangular, a modo de ventana. Ambos facilitan la circulación de la luz natural de un espacio a otro.

Además, actúan como marcos de fotografía XXL que tienen como motivos coquetos rincones, tanto del salón como del comedor, en función del lugar desde el que se contemplen.  

Mesa de comedor, con sobre de piedra, adquirida en Villa Garnelo.

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Vitrina rinconera

El espejo sobre el sofá y la vitrina rinconera también son de herencia familiar. 

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Campana de obra

Sebastià Servera se inspiró en las cocinas de inicios del siglo XX para recrearlas en Ca Marichín.
¿Los rasgos que la definen? La campana de obra, las baldas, el frente de azulejos en las paredes,
las cortinillas bajo el fregadero... Y, por supuesto, los muebles con frentes de madera lacada en blanco. 

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Ventana de guillotina

La ventana de guillotina original de la casa, y el escurreplatos heredado en la pared.

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Detalles en la cocina

Gran parte de la belleza de la cocina se debe, en especial, a los detalles que le dan carácter.

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Fregadero de mármol

Fregadero de mármol, instalado a un nivel más bajo que la encimera.

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Comedor de verano

La zona del patio más cercana a la casa se dejó techada para disfrutar de apacibles comidas al aire libre en sombra. Como asientos, se alternó un banco de obra con sillas de exterior vestidas con galletas a rayas, que las hacen más cómodas.

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El patio

Muy típico en numerosas casas antiguas, aunque suelen ser oscuros y poco atractivos. En el de Ca Marichín, parte se dejó al descubierto para disfrutar de un agradable espacio al aire libre. Sus paredes se pintaron de blanco para potenciar la luminosidad.

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Singular lámpara

Todo vale. En tus paseos por la playa o el campo, ¿cuántas veces has encontrado madera o fragmentos de árboles? Marina Senabre aprovechó una rama que trajo el mar para elaborar esta singular lámpara.

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Mueble de obra

Qué práctico! Junto al comedor de verano se realizó un mueble de obra, con un fregadero antiguo y espacio de almacén. Detrás de las cortinillas se guardan los accesorios del patio durante el invierno.

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Sofá

Sillas, un sofá y un baúl a modo de mesa de centro.

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Espacio de trabajo

Dormitorio con un espacio de trabajo con un escritorio.

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Puerta recuperada

Desde la zona de trabajo se pasa a la de descanso a través de un vano vestido con una cortina. Junto a él se observa la puerta recuperada de un viejo armario, celeste y con el frente de espejo. Su aspecto envejecido -solo se limpió, manteniendo incluso las visagras oxidadas-, añade personalidad y carácter al ambiente.

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Arco original

Marina Senabre mantuvo el arco original para delimitar la entrada a la zona de descanso en el dormitorio de sus padres. Las cortinas, antiguas, realzan la sensación de adentrarse en uno de los ambientes más importantes de la casa. En la pared sobre la cama se fijó una balda a media altura, sobre la que descansan libros y cuadros.

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Cabecero de obra

La planta más alta la ocupa Marina Senabre. Aunque ella vive en Barcelona, viaja a menudo a Menorca para realizar numerosos proyectos.

En la zona de descanso, abuhardillada, diseñó un cabecero de obra.

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Chaise longue

Vestidor. El dormitorio principal cuenta con armarios de suelo a techo para guardar prendas de vestir y complementos. Las cortinas que sustituyen a las puertas añaden un toque rústico al ambiente, presidido por una chaise-longue.

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Biombo

Biombo que garantiza la privacidad, incluso con la puerta del dormitorio abierta.

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Vestidor y baño

Destinado a los padres de la arquitecta, ocupa la primera planta y cuenta con vestidor y baño privado.

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Cuarto de invitados

En la semiplanta, la más pequeña de la vivienda, se ubicó el cuarto de invitados. La cama, ahora pintada en blanco, fue la que utilizó la arquitecta cuando era niña, lo mismo que la sillita de madera que aquí sirve de mesilla. La ropa de cama, con estampado floral y a cuadros, evoca el espíritu bucólico de las casas de campo.

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Barreño de cinc

Segunda oportunidad. Si tienes la suerte de hacerte con piezas familiares antiguas, analiza sus posibilidades decorativas. Aquí, el cuarto de baño de invitados ganó encanto con un barreño de cinc que sustituye al lavabo.

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Planta baja
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Primera planta
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Tercera planta
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Segunda planta
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