Una vivienda familiar blanca y acogedora

Un uso constante de los materiales y de los colores ha conseguido crear un interior coherente, sencillo y cómodo para este piso de Madrid.

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Acababan de reformar su casa, pero el resultado no consiguió que sus propietarios se sintieran cómodos en ella. Por este motivo, se pusieron en manos de RdeRoom, en busca de un nuevo cambio que sí les convenciera. El estudio se encontró con un piso de 84 metros cuadrados. situado en la zona de Arturo Soria, en Madrid, con el suelo oscuro y las paredes pintadas con colores fuertes. Sandra y Rebeca, las interioristas, decidieron apostar justo por lo contrario y optaron por el blanco y por el laminado en tonos claros para refrescarlo y darle claridad. Aunque un total look white tiene sus riesgos, ya que puede dar como resultado un espacio impersonal, frío y poco interesante, las diseñadoras afirman que en este proyecto "sirvió de nexo entre todas las estancias de la casa y le dio la calidez que buscaban los propietarios".

Pero no fue una tábula rasa por completo. Algunos de los muebles que tenían los dueños permanecieron y otros fueron modificados, como la estantería del salón que se pintó. En el dormitorio, incluso, un cuadro que colgaba de la pared y que le encantaba a la propietaria sirvió de inspiración para la decoración. Sobre esta base, las interioristas buscaron nuevas piezas que encajaran y que lograran un resultado coherente y fluido.

www.rderoom.es

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La pureza del blanco

En el salón-comedor, RdeRoom eliminó los colores fuertes y pintó todo de blanco (estantería incluida). 

Capacidad de adaptación

Las diseñadoras adquirieron piezas que combinaban con las ya existentes, aunque algunas tuvieron que adaptarse, como la mesa del comedor que se cortó para poner a la misma altura de las nuevas sillas.

El exterior

El piso cuenta con una pequeña terraza. Las interioristas pintaron el suelo de blanco para que se entendiera como una continuación del interior.

Subir los colores

Una mesa en verde mint y unos maceteros amarillos ponen color a la terraza.

Fun in Acapulco

Sillas Acapulco mini en azul y blanco.

Cambio radical

Fue la estancia que más se modificó. El objetivo fue conseguir aprovechar al máximo la luz, para lo que se reconfiguraron los muebles, dejando libre una ventana que estaba tapada.

Nueva imagen

Los nuevos muebles se distribuyeron de una forma tan funcional que se pudo añadir una pequeña zona de office. Se continuó con el mismo suelo del resto de la casa para darle continuidad a los espacios.

Condiciones

Para el cuarto de su hijo, los propietarios tenían claro dos cosas: el modelo de la cama y que hubiera una gran alfombra para jugar.

Pieza top

Una lámpara con forma de flecha da la luz necesaria en la cama aportando un toque diferente.

Todo en orden

En el dormitorio infantil se reservó una de las paredes para instalar una solución de almacenaje.

Dar el estiron

En la estantería String se colocó un tablero a modo de escritorio que puede ir ajustándose a medida que el niño va creciendo.

Todo encaja

Para guardar los juguetes y libros se colocaron dos cajas antiguas de madera.

Libros infantiles

Unas baldas permiten exponer los libros del niño a la vez que los pone a su alcance.

Arte inspirador

A la propietaria le encantaba un óleo en tonos azules de su dormitorio y quería conservarlo, por lo que las interioristas buscaron un cabecero en la misma gama.

Asimétrico

Dos mesillas diferentes, una en blanco y la otra en madera, aportan un toque de dinamismo al dormitorio.

Luz de apoyo

Una pareja de flexos anclados a la pared da luz puntual en la cama y libera las mesillas.

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