Este pequeño pueblo tiene las casas de cuento más encantadoras

"Es como una pequeña aldea europea, lejos del ajetreo y el bullicio".

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Situado en la agradable costa norte de California, Carmel-by-the-Sea es un pequeño pueblo tan dulce e idílico como su nombre. Está a unos 200 kilómetros al sur de San Francisco y muy cerca de los famosos campos de golf Pebble Beach. Carmel es muy pequeño (solo 2,6 kilómetros cuadrados) y tiene menos de 4.000 habitantes, aunque todos los turistas que visitan este pueblo inflan ese número.

Parte del encanto es su condición prístina: gracias a las sabias leyes de la zona, no hay restaurantes de comida rápida, tiendas de camisetas ni un paseo marítimo que altere su esencia del viejo mundo. En vez de eso, Carmel posee más de 20 casas y negocios que parecen sacados de un cuento de hadas. El ambiente es mucho más mágico en Navidad, cuando las adorables tiendas, restaurantes y posadas despliegan la alfombra roja.

"Es mágico y pintoresco", dice Debi Leonardini, quien lleva pasando en este pueblo las vacaciones durante 16 años con su marido Jim. "Hay edificios encantadores y tiendas únicas, además hay buena comida y vino. Carmel es, realmente, como una pequeña aldea europea, lejos del ajetreo y el bullicio".

Únicas y traviesas, con detalles rebeldes que recuerdan al pasado y conducen a un cuento de hadas, así son las estructuras de Carmel, una creación de Hugh Comstock, quien construyó la primera casa en este pueblo en 1924 como regalo para su mujer, Mayotta. La casa tenía el objetivo de guardar todas las muñecas que ella había creado y que luego vendió. Totalmente hechizados por "Hansel", el nombre con el que es conocido el cottage, los habitantes de Carmel pidieron a Comstock que diseñara para ellos también.

No pasó mucho tiempo para que el pueblo estuviera repleto de arquitectura fantástica. Y, en Navidad, todo se vuelve más mágico. Todo los años Carmel celebra el famoso encendido del árbol de Navidad en Devendorf Park y otros eventos que atraen (como la obra navideña representada por niños 'El Cascanueces') a muchos visitantes. Este encantador pueblo, con o sin acontecimientos, sigue siendo uno de los mejores lugares para pasar las fiestas navideñas.

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El Tuck Box y la Garden Shop

Aunque el dueño del Tuck Box, Jef Le Towt, dice entre risas que no decora mucho por Navidad "el lugar parece una tarjeta de navidad todo el año", muchos otros negocios en Carmel se cubren del manto más festivo posible.

Foto Linda Hartong + TalesFromCarmel.com

La casa

Hugh Comstock fue el primero en construir una casa así de mágica en este pueblo tan pitoresco.

Foto Linda Hartong + TalesFromCarmel.com

Fuera del bullicio

Carmel era el lugar perfecto para crear una pequeña aldea salida de un cuento fantástico. Unas calles y casas pintorescas lejos del bullicio.

Foto cortesía de CarmelCalifornia.com

La casa de dulces

El estilo que dieron al pueblo fue inspirado por las antiguas aldeas europeas.

Foto Getty cortesía de CarmelCalifornia.com

Posada Carmel Country

A los alrededores de Carmel hay pintorescos hoteles que se llenan de visitantes durante todo el año. La época preferida, como os podéis imaginar, es Navidad. Carmel Country es una posada que admite animales y siempre adorna un gran árbol de Navidad a la entrada. Y la noche del 24 Papá Noel llega para repartir calcetines de Navidad llenos de dulces tanto para los duseños como sus mascotas.

Foto cortesía de CarmelCalifornia.com

Posada Happy Landing

Esta posada es encantadora gracias a la construcción de madera y su gran abeto de tres metros de altura que, por supuesto, se llena de luces y brillo en navidad.

Foto Linda Hartong + TalesFromCarmel.com

Habitación de la posada Happy Landing

La habitación principal de la posada Happy Landing decorada para Navidad.
Foto Linda Hartong + TalesFromCarmel.com

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