Una casa abierta al mar

Existe una Costa del Sol alejada del bullicio y con un embrujo que embauca; allí es donde se encuentra esta casa tan especial, abierta al mar y concebida para disfrutar en buena compañía.

El espíritu bohemio de los años setenta marcó la pauta en el diseño y la construcción de esta vivienda malagueña ubicada en la costa. Y es que el reconfortante rumor de las olas y la relajante visión del mar ofrecen paz y sosiego a los propietarios de esta idílica casa abierta al horizonte. Acostumbrados a las prisas y obligaciones de una gran ciudad, la definición de este lugar va mucho más allá de una mera residencia de vacaciones; significa tener tiempo para cocinar, pasear, acercarse al chiringuito, para largas sobremesas en el jardín, rodearse de grandes amigos… Valiosas sensaciones que atesorar propiciadas por una decoración coqueta y muy personal. Un sentir que se propaga por toda la casa; desde su distribución, con el salón y los dormitorios abiertos al mar, hasta la utilización del amplio porche como una prolongación del interior. Este espacio, tan fresco en verano, goza de marcadas influencias andaluzas reflejadas en sus generosos arcos blancos y en la tradicional buganvilla trepando por la fachada. Con amplias cristaleras, que favorecen su disfrute incluso en invierno, se ha convertido en el lugar favorito de reunión para los dueños; una mesa enorme de comedor y numerosas sillas bastan para disfrutar de su particular paraíso en la mejor compañía.

Es esta misma actitud, relajada y positiva, la pauta decorativa predominante en el interiorismo y se nota. Piezas rescatadas o compuestas por elementos tomados de la naturaleza conviven con sencillos muebles recién adquiridos, elegidas obras de diseño y recuerdos de algunos viajes. Quizás la clave para conjugar tendencias decorativas tan dispares en un mismo espacio y que resulte equilibrado sea la presencia de una base cromática blanca en la estructura, los revestimientos, la carpintería, los textiles básicos y los muebles. Los toques de color se imponen en los complementos.

Así se consiguen dormitorios realmente pensados para descansar, sin adornos superfluos ni color en exceso. Todo esto, sumado al acertado uso de la luz natural, amplía la sensación de descanso y multiplica la tranquilidad. De esta sensación armónica se parte y a ella se regresa; es el claro mensaje que se desprende de cada uno de los ambientes que conforman esta vivienda a la que sus dueños llegan con alegría y de la que nunca quieren partir.       

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Un salón con espacio para todos

Un gran sofá esquinero preside la zona de estar como solución a la necesidad de contar con numerosos asientos sin entorpecer la salida hacia el porche. La tapicería, de algodón blanco desenfundable y lavable, facilita el confort sin preocuparse por las manchas. Sofá y mesa de centro, de Ikea. Cojines, de Lexington. Estera, de Juani Marchán. Cesto, de Zara Home.

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Un salón con sabor a mar

Los faros más bellos fotografiados en blanco y negro y enmarcados de forma idéntica son una decoración excelente para un salón con vistas al mar. Cojines a rayas y detalles en azul y blanco completan la sutil inspiración marinera. Marcos de fotos adquiridos en Ikea. En primer plano, banquetas de madera y enea, compradas en Tools.

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Un porche con vistas

El placer de comer, cenar o desayunar mirando al mar no tiene precio; de ahí que el amplio porche se equipara precisamente para disfrutarlo al máximo. Tanto la gran mesa como las cómodas sillas y las grandes cristaleras correderas hacen posible su disfrute en verano y en los meses de invierno. Mantel y servilletas, de Lexington. Menaje, de Ikea y Zara Home. 

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Una cocina para disfrutar sin prisas

Cocinar sin prisas, innovando pero a fuego lento, es una de las grandes pasiones de los dueños de esta casa, que optaron por una cocina de planta cuadrada en la que pudiera trabajar más de una persona al mismo tiempo. Destaca el suelo adhesivo, con un acabado que imita madera, adquirido en Leroy Merlin. Paños y delantales, de Lexington. Menaje, de Ikea

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Comedor de invierno

El comedor interior, sencillo y de reducidas dimensiones, está inspirado en los clásicos ambientes rurales.

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Vinilo espectacular

En contraste, la pared se revistió con una inmensa fotografía que muestra tres cubiertos de plata labrada. La combinación es espectacular. Los elementos cotidianos en su versión ampliada son excelentes motivos decorativos en cualquier estancia. Aquí apostamos por el formato XXL para vestir la pared. 

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Dormitorio principal

El dormitorio principal se concibió como suite, con el baño integrado y un peque vestidor en esquina. Destaca el amplio cabecero, que cubre toda la pared, realizado por los dueños a modo de friso. La lámpara de techo fue adquirida en un viaje a Marruecos. Cortinas, de Ikea. Marcos de fotos, de Zara Home.

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Vestidor

El pequeño vestidor en esquina. Ropa de cama, de Lexington.

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Muebles reciclados

Piezas recicladas, recuerdos y manualidades son excelentes piezas decorativas para el dormitorio.

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Un baño con mucho encanto

Los revestimientos con cenefas y los armarios de celosías blancas son los originales del cuarto de baño; para animarlo se optó por toallas y detalles en rojo intenso y blanco. Toallas, de la colección Primavera de Lexington. Cesta roja y blanca trenzada y colgador de pared, de Ikea. Neceser rojo, de Zara Home.

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Cuerto de invitados

La habitación de invitados acoge por igual a parejas, amigos o familia; así que se optó por colocar dos camas gemelas que se podrán separar o juntar según prefieran los visitantes. Y para que el ambiente sea siempre perfecto, el cabecero se concibió para servir por igual a las dos versiones; consta de una rama de olmo y dos almohadones colgados con trabillas que permiten unirlos o separarlos en un solo gesto. Una idea resultona y fácil de poner en práctica.

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Aire marinero

El aire marinero de esta habitación predispone a una estancia agradable. Desde la salida directa al porche y al jardín, hasta la decoración, tan sugerente y luminosa, invitan a disfrutar del merecido descanso. Un libro de mapas antiguos adquirido en un mercadillo fue la excusa perfecta para decorar toda la pared. Sus pinas, enmarcadas con molduras idticas y colocadas en hilera, dan un resultado fanttico. Ropa de cama, de Lexington. Alfombra blanca, de venta en Ikea.

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