Empezar de cero: Un viejo cortijo rehabilitado

Año nuevo, vida nueva, esta fue la máxima que motivó convertir un destartalado cortijo en esta preciosa casa de campo, mezcla perfecta entre el duende andaluz y el look británico de sus propietarios.

casa de campo rehabilitada, decorada para navidad
Hearst

Un antiguo cortijo ubicado en la provincia de Málaga se ha convertido en una preciosa casa de campo gracias a la concienzuda reforma llevada a cabo por sus propietarios, la pareja de artesanos formada por Sian y Manuel Huertas.

La casa de dos plantas mantiene todo su encanto. En la inferior se halla el salón-comedor, con vistas al campo, la cocina y el estudio donde Sian imparte cursos de hilado y teñido tradicional. Una escalera conduce a la planta superior donde se dispusieron los dormitorios y los baños. La reforma integral respetó las características arquitectónicas de este tipo de casas. Se restauró la viguería, muy deteriorada por la carcoma, se colocó un suelo nuevo de barro y se renovaron todas las puertas y ventanas siguiendo la estética de la zona.

En cuanto a la decoración, se mezclaron con tino las distintas procedencias de sus propietarios, la británica de ella y la andaluza de él, con lo que el resultado es un estilo country-rústico muy bien avenido. Las piezas antiguas de factoría inglesa casan a la perfección con los muebles nuevos hechos a medida, la artesanía popular y los textiles alegres. Todo ello ha hecho posible este hogar armonioso, acogedor y dinámico, en plena sintonía con la naturaleza.

MIX & MATCH

La reforma integral mantuvo el espíritu rústico de la casa, bien recuperando elementos o renovándolos. Lo vemos en las vigas del techo, en el suelo de barro, en las contraventanas, en las paredes blancas o en la chimenea de la cocina. Toda la familia participó activamente en los trabajos de restauración, fontanería, climatización y ebanistería. Una prueba de ello es que algunos de los muebles llevan su sello personal, como la mesa del comedor o los taburetes de madera.

Se respetaron las antiguas hornacinas que existían en la casa, convertidas ahora en vitrina, la de la cocina, y en armario ropero a la vista o rincón de relax, las del dormitorio principal. La madera en tonos claros contrasta con el alegre colorido de los textiles. La Navidad está presente pero sin estridencias. Un olivo junto a la chimenea, en lugar del tradicional abeto, delicados adornos, velas y guirnaldas de luces, tanto en la cocina como en el cabecero de la cama, anuncian que las fiestas están próximas.

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Viguería en los techos

Este agradable rincón equipado con muebles rústicos forma parte del amplio salón-comedor situado en la planta baja. Destacan los trabajos de restauración de la viguería en los techos y el nuevo pavimento de barro natural. Tras la puerta se accede a la cocina emplazada en un nivel superior. Alfombra, de Ikea. Candelabros de metal y letras, de Masol.

Mesa rectangular

Muebles sencillos de madera clara son los protagonistas del comedor en el que preside una generosa mesa rectangular, realizada con un olmo cortado y traído de Inglaterra, y con patas industriales. Su autor es el escultor Manuel Huertas, dueño de la casa. Al fondo, una vitrina antigua con decoración navideña guarda la vajilla y exhibe, tras los cristales, las piezas más delicadas. Mantel, de Lexington. Lámpara de techo, de Kankana Import. Sillas adquiridas en Inglaterra.

Cálido estar

Un grueso pilar y un sofá capitoné son los elementos que separan el comedor del salón. La vida en este último gira en torno a la chimenea, que aporta un extra de calidez al acogedor ambiente. Junto a ella se colocó el árbol de Navidad. Sobre los dos sillones, a juego con el sofá, descansan mantas y cojines a todo color. Las banquetas rústicas son obra del hijo de los propietarios.

Cojines y mantas

Cojines y mantas, de Lexington. Alfombra, de Ikea. Chimenea de hierro, de Jotul.

Estilo andaluz

La cocina recuperó la gran chimenea corrida, decorada con artesanía y una guirnalda de luces. El mueble de obra en forma de L, realizado por Juan Antonio Martín Verdugo, integra armarios, zona de cocción y una vitrina. En el centro, un mueble antiguo hace las veces de isla y mesa auxiliar. Armarios de madera, de Carpintería Al Andalus.

Habitación con vistas

En uno de los laterales del comedor destaca el amplio ventanal por el que se accede a la terraza. De pie, sentados en las sillas o en el sofá dispuesto al fondo se puede contemplar la inmensidad del campo a través de los cristales o asomados al exterior.

Contraventanas de madera

El cerramiento, como el resto de ventanas de la casa, cuenta con contraventanas de madera que protegen del frío y tamizan la luz. Sofá blanco, de Ikea. Lámpara de pie adquirida en Inglaterra.

Lámpara con ventilador

El dormitorio principal está decorado con total sencillez: la cama, una cómoda y una butaca capitoné restaurada son su único mobiliario. La ropa de cama pone la nota alegre con sus cuadros y flores subidos de tono. En el techo, una lámpara con ventilador, que se agradece en verano. Textiles, de Lexington.

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