Una casa con encanto al natural

La elegante neutralidad del blanco, los muebles recuperados y la mezcla de texturas enriquecen con sus matices cada ambiente de esta casa mallorquina.

Armonía y sosiego se respiran en esta casa, decorada por los hermanos Jaume y Paco Cortés, del estudio Mestre Paco. Situada en Pollença, Mallorca, las paredes blancas, las tapicerías claras y los visillos vaporosos conviven en armonía con una selección exquisita de muebles. Algunos de ellos antiguos, aunque restaurados por el estudio adquirieron un aire más actual; otros son diseños de contornos suaves, creados con materiales nobles, sobre todo, en madera. La magnífica luz natural y una decoración basada en la simplicidad se convirtieron en aliados incondicionales de la casa para dar vida y frescura a cada ambiente. En el salón-comedor —un espacio equilibrado y sin excesos— cada mueble tiene interés visual por sí mismo. Sus acabados y sus texturas evocan un pasado que, interpretado ahora en clave actual por Mestre Paco, destila frescura y naturalidad. Para el dormitorio principal, los hermanos Cortés idearon un escenario romántico y acogedor, donde el tiempo parece haberse detenido.

Una cama con dosel y dos mesillas, y unas caídas blancas, impolutas, recrearon la esencia de un dormitorio tradicional, aunque sus diseños ultralimpios y depurados aportaron un aire sofisticado y moderno. Una decoración así seduce al momento. Los muebles restaurados pasan por una puesta al día que los revaloriza, y los diseñados por el estudio son piezas de autor únicas y con un encanto especial.

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Salón-comedor

Una alacena de madera decapada delimita este ambiente y lo separa visualmente de la zona de estar. Los muebles, de líneas limpias y depuradas, se complementan con una iluminación que no recarga el espacio y dos espejos, que potencian la claridad. Alacena envejecida, mesa y bancos, de madera de olivo y hierro, de Mestre Paco. Las lámparas de cristal, de Gordiola, se colgaron de cuerdas.

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Salón

Es un ambiente muy mediterráneo y fresco, decorado con pinceladas azules. Las paredes encaladas y el suelo de terracota armonizan con otras texturas: la madera de castaño envejecida en la mesa de centro, el lino en los visillos tricolor y los tejidos típicos mallorquines, artesanales, de los numerosos cojines que, con su variedad cromática, animan este rincón. Sofá con chaise-longue, de Delhom. Cojines, del taller textil Galeries Vicens. Mesa, de Mestre Paco, en madera de castaño y acero inox. Candelabros, de Mis En Demeure. Visillos, de C&C Milano. Cuadro pintado por Toni Dionis.

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Cocina

Con acceso directo al exterior y abundante luz natural, dispone de tres zonas: almacén, trabajo y comedor de diario. Una alacena con dos puertas de celosía mantiene ordenado el menaje y hace las veces de despensa. A continuación, separada por un pilar, se situó la zona de trabajo, y frente a ella, se creó el comedor de diario al prolongar la encimera de una zona extra de armarios bajos. La encimera es de piedra mallorquina y su remate en curva hace más segura esta zona de paso.

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Muebles y revestimientos de la cocina

La cocina se realizó con muebles de madera pintada, que alternan puertas con molduras con otras de celosía. Fiel al estilo rústico tradicional, los pomos son redondos y los revestimientos, naturales. La encimera se realizó con piedra mallorquina y el suelo es de baldosas de terracota. Sólo el frente de pared más expuesto a salpicaduras se alicató, el resto se pintó en blanco. Cocina de madera pintada, realizada por Estils i Formes.

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Dormitorio principal

Una cama con dosel es la protagonista absoluta de la decoración. Realizada en madera de olmo, aporta calidez al dormitorio, y con su diseño ultralimpio rebosa modernidad. Unas sencillas caídas blancas, colgadas con finas tiras dan un aire más romántico a la cama. Cama con dosel y mesillas, diseñadas por el estudio Mestre Paco. Visillos colgados con tiras, de la firma Yute’s.

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Madera de olmo en el dormitorio

Para decorar el dormitorio, Jaume y Paco Cortés, de Mestre Paco, diseñaron muebles en madera de olmo. La veta natural dibuja formas sinuosas que aportan mucho encanto al cabecero. Una mesilla rectilínea y una lámpara de hierro forjado, muy estilizada e inspirada en un candelabro, completan este rincón sencillo y con estilo. Para vestir la cama se eligió una ropa blanca, inmaculada, como las paredes, aunque un cojín y una colcha beis introdujeron suavemente algunos toques de color. Al fondo, escritorio con silla de médula trenzada, de Mestre Paco.

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La cama

Detalle de la cama, vestida en blanco, excepto un cojín con círculo azul y una colcha, de Mestre Paco.

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Dormitorio juvenil

Los decoradores recrearon el estilo mallorquín en este ambiente. Con los tejidos típicos de las islas -llengües- en tono rojizo, se tapizaron los cabeceros y se confeccionaron las colchas. Dos lámparas de sobremesa en una mesilla compartida y una pareja de sillas rústicas, forman una composición simétrica que transmite orden y sosiego. Cabeceros y cubrecamas, realizados con llengües del taller Galeries Vicens.

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Pieza estrella: Vitrina

Es un mueble antiguo, que estaba muy deteriorado; pero el equipo de Mestre Paco la renovó con un decapado blanquecino y pintó su trasera con rayas en dos tonos. Ahora ocupa un lugar destacado en el comedor. 

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