Vivienda unifamiliar con jardín

Unificar espacios con el fin de disfrutarlos en buena compañía fue el principal requisito en la reforma de esta vivienda unifamiliar rodeada de un agradable jardín.

Ganar espacio, funcionalidad y luz eran los objetivos primordiales de Agustín y Cristina, la pareja propietaria de esta vivienda unifamiliar de dos plantas situada a las afueras de Barcelona. Alba Alonso, alma mater del estudio de interiorismo Nordhom, fue la encargada de llevarlo a cabo. En la planta baja, situada a ras del jardín con piscina, se ubicaron el salón-comedor —ahora unificado y antes separado por un escalón—, la cocina, un estudio, dos dormitorios, dos cuartos de baño y el garaje. En la primera planta, a la que se accede por una escalera, se encuentran un dormitorio con vestidor y cuarto de baño completo integrado, un estudio y una buhardilla.

El punto de partida de la reforma estuvo determinado por una premisa de los dueños: querían un espacio común que aunara salón, comedor y cocina para disfrutar de reuniones con amigos, pero sin renunciar a la independencia de las estancias. Se logró al unificar el salón con el comedor respetando el desnivel del techo que había entre ambos y que sirve para delimitar espacios; mientras que en la cocina se colocó una puerta corredera traslúcida, que se mantiene abierta o cerrada según las necesidades. La cocina se redistribuyó para ganar un office y almacenamiento extra. La elección de los nuevos muebles en blanco la hicieron más grande y luminosa. Los baños de la planta baja se reformaron por completo. En la primera, solo se restauró la escalera. En cuanto al mobiliario general, se optó por muebles funcionales de estilo nórdico que se mezclan sabiamente con algunas piezas de diseño y otras de carácter más clásico.

Una reforma parcial:
La vivienda gozaba de una distribución acertada en general, por lo que se variaron solo algunos detalles de la planta baja y se centró la atención en una meticulosa elección de materiales y acabados. Los propietarios querían un espacio común en la planta baja, que fuera centro neurálgico para organizar reuniones; por eso, se unificaron salón y el comedor, y a
la cocina se le dio la posibilidad de unirse al dúo mediante una puerta corredera.  Gracias a esta puerta y a los grandes ventanales del salón se logró que la luz natural circulara sin obstáculos por esta zona con agradables vistas al jardín.  El antiguo pavimento cerámico se sustituyó por la calidez de la madera y las paredes se pintaron de blanco, para aprovechar al máximo la entrada de luz. El mobiliario es una curiosa mezcla de estilo nórdico con algunas piezas más clásicas aportadas por los propietarios.

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Grandes venanales

En el salón de esta vivienda unifamiliar destacan los grandes ventanales que, cerrados, dan privacidad y abiertos, permiten disfrutar del impresionante jardín con piscina. Las plantas dispuestas en grandes macetas prolongan en el interior esa agradable y fresca sensación eco. Mesitas clásicas. Junto al ventanal se ubicó el salón, compuesto por dos sofás y dos mesitas, una baja y otra auxiliar. Ambas en
madera oscura y cristal guardan un gran valor sentimental y aportan al ambiente cierto aire clásico y distinguido. Sofás en forma de L: Los dos modelos, similares en tamaño y tapizado, se colocaron en forma de L y abiertos al comedor, situado al fondo. En ambos espacios se continúa el juego cromático de los marrones que van desde el oscuro de las mesas hasta el beis y los tostados de textiles, complementos decorativos, lámparas y suelo de parqué. Entre ambos sofás, mesa auxiliar
de teca con patas trípode, de Ethnicraft.

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Aire acondicionado

Sobre el dintel de la puerta que da acceso a la cocina se instaló el aparato de aire acondicionado, silencioso y de bajo consumo, flanqueado por pequeños altavoces de música. El salón-comedor conecta con la cocina a través de una puerta corredera con cuarterones de cristal que, según esté abierta o cerrada, permite la perfecta circulación de luz natural y una mayor o menor privacidad.
Aire acondicionado modelo Inverter Etherea 5 split, de Panasonic.

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Mesa de madera extensible

Al otro lado del salón se dispuso un funcional comedor formado por una mesa de madera extensible rodeada de sillas que acoge hasta seis comensales. Mesa de comedor de teca, de Ethnicraft. Sillas de ratán oscuro modelo Melissa, de Vincent Sheppard, de venta en www.archiproducts.com

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Una chimenea con encanto

El antiguo modelo de Pladur, que dividía el salón en dos espacios, se ha sustituido por otro diseño minimalista, con campana iluminada por una tira
de leds y peldaño de mármol en tono tierra. A su lado, se colocaron el televisor y el equipo de música. Chimenea Brooklyn, de www.chimeneaspio.com

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Un aparador de estilo nórdico

Pegado a la pared se colocó un mueble con puertas y cajones para almacenar y tener a mano ropa de mesa, vajilla y cubiertos sin tener que desplazarse a la cocina. Su claro estilo nórdico casa muy bien con los sofás del estar. Sobre él, un aplique en la pared ilumina la zona. Aparador de roble Wave, de Ethnicraft.

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Suelo laminado

Madera y ratán son los materiales elegidos en el comedor de diario situado en la cocina. Tanto la mesa como las sillas son de madera lacada en blanco. Sobre los asientos se colocaron unas mullidas galletas anudadas. Lámpara suspendida Bulb, de ratán, y sillas en madera de haya Teo de la colección Atelier n/7 de Vincent Sheppard, en www. archiproducts.com. El office goza de refrescantes vistas a la piscina gracias a un cerramiento acristalado que, además, facilita la vigilancia de los adultos si hay niños bañándose. Se agradece una vez más la presencia vegetal y del estor tipo paquete, similar al del salón, y que se encarga de tamizar la luz a la hora de sentarse a la mesa.
Suelo laminado, de Meister en www.maia-otto.com

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Cocina en L

La cocina se cambió por completo y con la nueva distribución en forma de L se ganó espacio. Los antiguos muebles oscuros dieron paso a otros en un gris suave, más actual y elegante. En el frente más corto de la L se colocó el fregadero y sobre él, un estante iluminado por tres focos suspendidos que focalizan lo expuesto, ya sean vajillas o cuadros. Muebles, de Santos.

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Una zona de trabajo generosa

En el frente más alargado de la L se ubicó la vitrocerámica y, más próxima a la ventana, la zona de trabajo. Cajones y armarios repartidos arriba y abajo configuran el espacio de almacenamiento. Bajo los muebles superiores se colocó una tira de leds que ilumina la superficie de trabajo.

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Electrodomésticos semiocultos

Una pared panelada oculta el frigo, la lavadora y el lavavajillas y deja a la vista los hornos. Al fondo, el office. A la derecha, un retranqueo se convirtió en mini biblioteca y una puerta comunica con el porche del jardín. Electrodomésticos, de Siemens.

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Cama de matrimonio con cabecero incorporado

En los dos dormitorios ubicados en la planta baja la distribución es prácticamente la misma: una cama de matrimonio con cabecero incorporado y dos mesillas a ambos lados. El mobiliario se completa con armarios empotrados. Estructura de cama Trysil, con cabecero inclinado y mesillas a juego, de Ikea. Colcha, de Zara Home.

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Plato de ducha en lugar de bañera

De los tres cuartos de baño que tiene la vivienda solo se reformaron por completo los situados en la planta baja. Los suelos y las paredes se cubrieron con revestimientos cerámicos, la bañera se sustituyó
por un plato de ducha, más cómodo, y en el baño más grande, el de la imagen, se colocó un mueble volado con lavabo encastrado. Sobre él un espejo sin marco duplica los metros. Mueble, de Cosmic.

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Plano de la primera planta

Plano de la primera planta.

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Plano de la planta baja

Plano de la planta baja.

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Grifería empotrada

En el segundo cuarto de baño, más pequeño que el anterior, se repite el mismo esquema de revestimientos, ducha con cerramiento acristalado, espejo sin marco y grifería empotrada. La única diferencia es que, en este caso, el mueble compacto se ha sustituido por  un estante volado de madera con lavamanos exento que aligera el espacio. Saneamientos, de la firma Roca. Griferías, de Tres.
Bajo la encimera volada se colocó una pequeña cajonera que sirve para almacenar  y tener a mano toallas y accesorios para el baño. La superficie del mueble, al quedar ligeramente separada del estante, permite colocar en ella los productos cosméticos de uso cotidiano.

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Escalera bicolor

Una escalera permite llegar a la planta superior, que fue reformada previamente. Al fondo, se divisa la puerta que da acceso al generoso dormitorio abuhardillado reservado para las visitas. Cuenta con
vestidor y cuarto de baño integrado. Junto a la puerta, un vano fijo. Esta reforma se aprovechó para pulir el parqué del piso superior y restaurar la escalera que estaba algo deteriorada por el uso. Para ello, se pintaron los barrotes de un blanco marfil en contraste con el resto de la estructura, lacada en un marrón oscuro, a juego con los peldaños que se pulieron y se barnizaron. Junto a la escalera se ocultaron las pequeñas puertas que dan paso a la buhardilla mediante un panelado de madera lacado en blanco. ¡Una idea brillante!

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Un vestidor iluminado

En el interior de la habitación de invitados se reservó un espacio como vestidor. Las paredes se cubrieron de armarios empotrados con puertas lacadas en blanco para almacenamiento. Bajo la ventana de tejado se colocó una butaca de corte clásico que invita a la lectura.

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Pared panelada

Al otro lado del dormitorio se dispuso una cama de matrimonio, justo debajo de una segunda ventana de tejado que permite ver las estrellas mientras se está tumbado en ella. ¡Todo un lujo! A ambos lados
se colocaron unas mesillas similares, sobre las que descansan unas lamparitas idénticas, y tras el cabecero se instaló un panelado de madera lacado en blanco que cubre también parte de las paredes.

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