De casa señorial a hotel

Esta casa señorial del S. XVIII mejoró su distribución y ganó luminosidad tras una reforma que respetó su espíritu añadiendo toques contemporáneos.

En pleno centro de Maó, junto a una de las primeras imprentas de Menorca y en lo que fue un cementerio inglés, se encuentra este señorial edificio del siglo XVIII. Después de pasar por varios propietarios —entre ellos un antiguo armador, que fue su dueño a principios del siglo XX— cuatro buenos amigos compraron la propiedad y sumaron sus recursos para reformarla y decorarla.

Su intención era conseguir una casa de estilo actual y cosmopolita, pero sin perder el alma de la vivienda original. Una de ellos, la arquitecta Emma Martí, fue la encargada de acometer las obras. Emma explica que, cuando fueron a comenzar el proyecto, la casa original ya había sufrido dos reformas previas y aprovecharon esas mejoras. “Puertas y vigas ya habían sido lijadas, por lo que decidimos conservarlas. También recuperamos algunos pavimentos cerámicos que estaban ocultos bajo alfombras de coco y mantuvimos el marés original de algunas paredes”, comenta.

La mayor reforma tuvo lugar en la planta principal. Su objetivo era lograr un gran espacio abierto y se consiguió al eliminar una pequeña habitación que había en la entrada y tapando el hueco de la escalera que llevaba al sótano. Además, al pintar de blanco el antiguo parqué oscuro, se logró mayor luminosidad y sensación de amplitud. Los baños también experimentaron una mejora integral. Se cambiaron los alicatados y se pintaron. Además, en una de las habitaciones, se creó un baño de obra integrado en la zona del cabecero. Junto a Emma Martí, Nina Gomila, Stéphanie Mahé e Ignasi Truyol se encargaron de decorar la vivienda. Además de adquirir muebles y complementos en tiendas especializadas, recorrieron mercadillos de Menorca, Cataluña, Francia y Bélgica para conseguir piezas únicas que dieran personalidad propia a la vivienda. Esta casa unifamiliar es ahora el hotel Petit Maó. Información y reservas en www.hotelpetitmao.com

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Fachada vegetal

Tras una reforma previa se había construido esta piscina, larga y estrecha y con piedra de marés, que se limpió y acondicionó. La arquitecta Emma Martí, encargada del proyecto de rehabilitación, añadió al patio interior una fachada vegetal, para dar frescor en los cálidos días de verano, y un anexo integrado en el que se hizo otra habitación. Objetos decorativos de Mon Natural.

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Mesa de centro metálica

Una pared de marés original preside la zona de estar. Esta piedra calcárea, compuesta en un 99 % de restos de fósiles marinos, fue el principal material de construcción en la isla hasta principios del siglo XX.Sofá de la tienda Artchimboldi. Mesa de centro metálica diseño de Stéphanie Mahé e Ignasi Truyol. Dúo de sillas altas de un mercadillo de Vic. Bicicleta BH antigua de un amigo de los propietarios.

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Estantería de madera suspendida

En esta parte del salón el marés original se forró y pintó de blanco para dar mayor luminosidad al ambiente. Para ordenar libros y otros objetos, se creó una estantería de madera suspendida con una zona de escritorio como valor añadido. Librería diseñada por la arquitecta Emma Martí. Butaca danesa adquirida en un mercadillo de Lannion en la Bretaña francesa.

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Puf a los pies

El rincón de pensar. Si el espacio te lo permite, crea una zona de lectura en el dormitorio. Con una butaca cómoda y un puf a los pies, podrás hacer volar tu imaginación con un libro entre las manos. La alfombra es de la tienda Nordicthink. 

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Lámpara reciclada de aspecto industrial

En el salón, la lámpara reciclada de aspecto industrial es la gran protagonista. Junto a una butaca de aspecto vintage, se convierte en una zona ideal para los amantes de los libros. En el pasillo, destaca la fila de butacas de cine con asientos abatibles. Un guiño para los cinéfilos.Alfombra, adquirida en la tienda Nordicthink.

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Hornacina de obra

Los pequeños vanos transformaron una pared lisa en un elemento arquitectónico con valor decorativo. La variedad de tamaños añade dinamismo al rincón. Un lugar ideal para exhibir plantas, espejos, libros...

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Sillas de mercadillos

Para dar personalidad propiaa la zona de comedor, que se delimitó con una gran alfombra, se colocaron sillas de diferentes colores y formas alrededor de la gran mesa. Esta combinación es tendencia en decoración. Alfombra Catania, de Gan, en Nordicthink. Fotos de Johannes Barthelmes y Consuelo le Mire. Sillas procedentes de mercadillos.

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Parqué original pintado en blanco

En toda la planta principal se creó un gran espacio abierto en el que se conservó el parqué original; éste se lijó y pintó de blanco para ganar luminosidad. En las paredes, baldas estrechas sirven para exhibir elementos decorativos, como pequeñas plantas y cuadros variados. Pintura, de Magí Puig.

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Nevera vintage

Entre la zona de comer y la de la cocina, se creó un pequeño office ideal como zona auxiliar de ambas estancias. La zona superior de la nevera, de fácil acceso porque no es muy alta, se utiliza como improvisado minibar para cristalería y botellas.
Alfombra de la tienda Nordicthink. Nevera, de la firma Smeg.

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Pizarra de colegio

Vuelta al cole. En la zona de comedor, se colocó una pizarra para delicia de grandesy pequeños. Los adultos pueden anotar el menú, la lista de la compra o intercambiarse mensajes. Los niños, pintar y dibujar mientras los mayores comen. Pizarra, de la tienda Artchimboldi.

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Tablón en la pared como escritorio

¿Necesitas un pequeño escritorio en el dormitorio? Aprovecha el rincón que queda junto a la puerta para colocar un tablón en la pared que hará las veces de mesa. Añade dos puntos de luz: uno general y otro de lectura.

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Ventanas en los tejados

En los techos inclinados se abrieron vanos que aportan ventilación desde el exterior y añaden una fuente de luz natural. Además, garantizan el aislamiento térmico y acústico.

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Cajón reciclado

A la hora de decorar esta vivienda,se cuidaron mucho los detalles, que aportan personalidad propia a cada estancia: un cajón reciclado sirve como elemento de almacenaje enuno de los baños integrados.

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Sillón azul

Vestidor con encanto. Con una barra para colgar tus prendas favoritas; un estante suspendido, bandejas para dejar complementos a la vista y un sillón, crearás un espacio en el que arreglarse será todo un placer.

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Lámpara de pie

En un dormitorio, se creó una zona de lectura delimitada por una alfombra con un cómodo sillón y una lámpara de pie.

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Bandeja práctica y decorativa

Todo en orden. Tener los complementos a la vista te facilita la labor a la hora de elegirlos. Una bonita bandeja puede servirte para colocar gafas, anillos, pendientes y relojes. ¡Práctico y decorativo!

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Banco de corcho

En los dormitorios de esta antigua vivienda señorial prima la sencillez. El color blanco es el protagonista en toda la estancia aportando una extraordinaria luminosidad, intensificada por la luz natural que llega desde el exterior. Las vigas de madera y el banco de corcho aportan el toque rústico. Alfombra, de la tienda Nordicthink.

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Murete negro

En este baño, la zona del lavabo y la de la bañera están separadas mediante un murete. El lavabo se encastró en una encimera de madera y debajo, una balda amplía el espacio de almacén para toallas.
Alfombra, de la tienda Nordicthink.

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Mesas auxiliares

Sofá, de la tienda Artchimboldi. Alfombras, de Nordicthink. Mesas auxiliares adquiridas en mercadillos.

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Mesilla de silla antigua

Mesilla improvisada. Recupera una silla antigua y dale un nuevo uso utilizándola como mesa auxiliar. Además, transforma el cable de la lámpara en un elemento decorativo más haciéndole una cadeneta

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Plano de la vivienda
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Distribución de la casa
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Detalle de la vivienda en plano
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