Mirando al mar: Una casa decorada en blanco y azul

El océano se integra en la decoración de este apartamento gaditano. Blanco y azul se alternan en un espacio singular, que se asoma al Atlántico.

Al pensar en la palabra apartamento, la primera imagen que acude a la mente es la de un espacio pequeño. Pero eso, precisamente, es lo que no sucede en este caso. Su peculiar distribución, en la que se eliminaron las zonas de paso, permite disfrutar del recibidor, salón-comedor, cocina, terraza, dormitorio y cuarto de baño de forma holgada. A ello contribuye, también, el predominio del blanco —un color que amplía visualmente el espacio— en paredes, techo y suelo.

A partir de esta distribución funcional, Manuel de la Rosa, quien vive aquí, se centró en decorarlo. El volumen de los muebles fue decisivo. Salvo el sofá del salón —la única pieza grande en todo el apartamento— el resto de los diseños se eligieron de tamaño medio para que los ambientes se mantuvieran despejados, una condición indispensable a la hora de conseguir que los espacios reducidos transmitan sensación de amplitud. Sin un estilo determinado de antemano, escogió piezas y complementos que llamaban su atención desde tiendas y mercadillos. La mayoría de ellos los mantuvo como el primer día. Sin embargo, en algunos diseños encontró una base perfecta para realizar algunos cambios y personalizarlos.

Como nexo de unión entre los diferentes ambientes de la casa, Manuel de la Rosa recurrió al color: pinceladas en azul diamante con ligeros toques en rojo coral dinamizan la decoración a lo largo de toda la vivienda. Las encontramos en el salón-comedor a través de los cojines, la butaca, la lámpara de mesa y los jarrones. El binomio de color aparece también en el dormitorio, en el cuarto de baño e incluso en la cocina, donde los tiradores de los muebles se sustituyeron por modelos azules. Pero, sin duda, es en los muebles customizados por Manuel y en sus cuadros donde la decoración del apartamento muestra su faceta más personal.

Las piezas que Manuel de la Rosa encuentra en mercadillos, se transforman a través de sus manos en diseños originales e irrepetibles. ¿El criterio a la hora de elegirlas? Que apasionen, que seduzcan por sus líneas o que le hagan sentir. El resultado es una decoración viva, que muta cada vez que una nueva creación toma forma y encuentra su lugar. Un estilo ecléctico, sin normas fijas, en el que el permanente cambio añade dinamismo a una vivienda con carácter, que contempla el mar.

IDEAS QUE AÑADEN CARÁCTER

- Al colocar un tríptico de espejo en el comedor, esta zona parece más amplia. Con él, además, se simplifica la decoración de la pared, que queda resuelta al reflejar los complementos que hay en el salón.

- Las lámparas de techo ganan protagonismo gracias a sus cables, que se han potenciado con un recorrido amplio desde los puntos de luz hasta el lugar donde se fijan.

- La alfombra con estampado de piel de cebra se colocó sobre otro modelo, liso y rectangular. Esta superposición permite apreciar mejor el diseño con print animal.

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Sofá blanco

El apartamento se encuentra en una costa del Sur y disfruta de espectaculares vistas al mar a través de la puerta que conduce a la terraza; recrean este entorno la lámpara con el pie de coral y los peces plateados sobre la mesa auxiliar blanca. Sofá recuperado y tapizado en blanco por Manuel
de La Rosa. Cojines, de El Corte Inglés. Mesa blanca y peces, adquiridos en el mercadillo de Jerez de la Frontera. Alfombra gris, de Artefor. De Zara Home: lámpara y piel de cebra.

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Puerta corredera

El salón-comedor se independiza de la cocina mediante una puerta corredera. Cuando se deja abierta, ambos ambientes quedan integrados. La sensación de continuidad se potencia gracias a las rayas, presentes en el cojín de la butaca, en el estampado de cebra de la alfombra del salón y en el modelo a franjas azules y blancas que decora el suelo de la cocina. Lámpara de cerámica turquesa, de Rastronauta Vintage. Los centros de cristal se compraron en mercadillos.

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Cuadro pintado sobre cristal

El plaid, los cojines, el jarrón, el cuadro... cada detalle en color azul refresca el ambiente y evoca el océano, que se integra a través de la ventana.   
Cuadro pintado sobre cristal, de Manuel de la Rosa. De Rastronauta Vintage: lámpara con pantallas metálicas; butaca, jarrones y cenicero con pie. La mesa negra con sobre circular es de El Corte Inglés.

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Butaca anaranjada

En la terraza: butaca, de Rastronauta Vintage; la alfombra a rayas es de Ikea.

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Espejo irregular

En la zona de comedor, el espejo irregular rompe la simetría del conjunto que forman la mesa y las dos sillas doradas.  Sobre estas líneas, detalle de la terraza. La tapa de la mesa la realizó Manuel de la Rosa y la colocó sobre dos pies, de Artefor, de donde son también el espejo y las sillas. Lámpara, de Ikea.

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Reflejos dorados

Reflejos dorados. Los espejos son claves en un apartamento, ya que multiplican un espacio, por lo general, pequeño. Este, con marco dorado, se convierte en punto focal. Espejo, de Artefor. Mesas negras, de Ikea. Jarrón de Sargadelos, de Rastronauta Vintage.

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Doble pantalla

En la cocina, una pareja de lámparas de techo idénticas iluminan la placa y la zona de emplatado. De Ikea: lámparas, menaje rojo y alfombra. Reloj, de Rastronauta Vintage. Pomos de los cajones y paños, de Zara Home.

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Lámpara con pantalla XL

El azul, en diferentes tonos de su paleta cromática, y el rojo, alegran el dormitorio. Un cuadro en ambos colores decora la pared donde se apoya la cama. En el techo, llama la atención la lámpara con pantalla XL.

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Foto de pagoda

Como quedaba espacio suficiente, se creó un rincón formado por una foto de la pagoda de Miguel Fisac, tomada por Nacho Fondo, una mesa auxiliar y una silla retro adquirida en un mercadillo.

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Secreter azul

Anímate a customizar. Por ejemplo, Manuel de la Rosa recuperó este secreter y lo personalizó con pintura gris perla. Las borlas que cuelgan de los tiradores superiores -dorados y en forma de flor- facilitan la apertura del escritorio y añaden un aire hippy chic al dormitorio.

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Lámpara de mesa

Cuadro, obra de Manuel de la Rosa. Sábanas, manta, alfombras redondas y plaid sobre la butaca, de Zara Home. Cojines, de El Corte Inglés. Lámpara de techo, mesilla y alfombra gris, de Artefor. Lámpara de mesa con el pie cerámico y butaca azul, de Rastronauta Vintage.

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Lavabos azules

El contraste entre los muebles blancos y los lavabos azules bajo la encimera de mármol, resulta refrescante. La nota de calidez la pone el espejo, un diseño con un marco de madera profundo que se utiliza a modo de repisa.Muebles realizados por el Grupo Masol. Espejo de Ikea. Toallas, de Lexington.

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Bandeja en forma de pez

Las casas situadas en la costa admiten detalles relacionados con la vida marítima: anclas, barcos de vela, timones, faros, conchas... Esta bandeja en forma de pez se compró en un mercadillo.

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Plano de la vivienda

Detalle del plano de la vivienda.

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