Un apartamento de 37 m2 minimalista y muy cálido

Los revestimientos en madera de este apartamento lo hacen más confortable para vivir y trabajar en menos de 40 metros cuadrados.

apartamento 37 m2 milan
Allegra Martin

    El proyecto Multiply de Enrico Forestieri parece como hacer un viaje en el tiempo y remontarse a 1929, cuando el Congreso Internacional de Arquitectura Moderna de Fráncfort se dedicó al Existenzminimum, es decir, la vivienda para el nivel mínimo de existencia, y se pensaba en diseñar casas optimizando al máximo el espacio y los recursos. No sólo por razones económicas, sino también por una lógica que veía en la vida mínima la expresión de una vida más auténtica, equilibrada, libre de condicionamientos que hoy llamaríamos consumistas y, en definitiva, la razón de una libertad reencontrada. Lo cierto, es que cada vez atraen más las opciones ingenisosas para distribuir bien el espacio en pisos mini como este apartamento moderno con solo 36 m2,

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    En los años 70, realidades estadounidenses como el Tiny House Movement o la Small House Society promovían los ideales de una vida sencilla bajo el lema "vivir con menos", mientras que al otro lado del globo, en Japón, Kishō Kurokawa construía en Tokio la Nakagin Capsule Tower, formada íntegramente por diminutos módulos habitables para una sola persona. Desde entonces, la arquitectura no ha dejado de cuestionarse cuánto espacio podía reducirse para vivir mejor, para vivir con menos,

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    En esta reflexión se basa el último trabajo de interiorismo de Enrico Forestieri: Multiply, un miniapartamento de 37 m2 en Milán, que mira al Existenzminimum pero con muchas concesiones hedonistas.

    El cliente, un joven historiador de la arquitectura, quería un espacio en el que pudiera vivir y trabajar simultáneamente, olvidando que vivía en menos de 40 m2.

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    La intervención arquitectónica pretendía así transformar radicalmente el pequeño apartamento de dos habitaciones dentro de una casa de barandilla de principios del siglo XX, eliminando las huellas de las intervenciones más recientes, un opresivo falso techo de tablas de madera, una chimenea, un cuarto de baño mal orientado, y devolviendo las cualidades espaciales originales.

    El restyling consiste en una estructura de superficies con una materialidad mínima, con el fin de aprovechar al máximo el espacio tanto física como visualmente. Los planos verticales, por su parte, son de paneles de contrachapado de abedul, fijados a un marco de alerce y con grandes puertas giratorias de policarbonato opalino que, con su rotación, dan movilidad y dinamismo a la compacidad de las estancias.

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    "Lo que más me gusta de esta creación es el sistema de puertas, tanto pivotantes como batientes", explica Enrico Forestieri, "por la forma en que rearticulan la relación entre los espacios. También me gusta el cuarto de baño, ciego pero luminoso y espacioso, que con sus paneles giratorios de opalina se convierte en una linterna nocturna".

    Además, es precisamente el movimiento de las puertas lo que hace que las relaciones de intimidad y proximidad entre las distintas funciones habitables sean cambiantes y se reconfiguren constantemente.

    "Aunque se trata de un proyecto a pequeña escala", prosigue el diseñador, "se ha prestado mucha atención tanto a los aspectos materiales y constructivos como a las relaciones entre ellos; es un proyecto que explora el potencial de transformación espacial y perceptiva.

    Giornalista, docente, esperta di comunicazione.
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