Un dúplex moderno y señorial vestido con toques de color

La combinación de piezas heredadas con una decoración ecléctica, donde no falta el color, aporta mucha personalidad.

salón clásico con sofá chester y librería azul
Osvaldo Pérez

    Nada más entrar en este dúplex, lo primero que llama la atención es el clasicismo que emana de las múltiples piezas heredadas por los propietarios. Estas, que transmiten las historias familiares, se han combinado con unos colores vivos y alegres, especialmente el azul y el mostaza. Pero, además, la decoración también juega con la mezcla de épocas y estilos, dando forma a un acertado eclecticismo.

    Mezcla de estilos y máximo confort

    El proyecto de interiorismo llevado a cabo por Raquel González ha consistido en el amueblamiento, la decoración de toda la vivienda, y la reforma estructural en la zona de noche de la primera planta.

    El pavimento de madera de Elondo de toda la casa se ha mantenido para que haga de hilo conductor en toda la vivienda, salvo en la cocina. Para actualizarlo y quitarle ese brillo que le da un aspecto anticuado, la interiorista lo ha acuchillado y le ha aplicado un barniz al agua que recupera la naturaleza de la madera. En casi todas las estancias se ha cubierto con grandes alfombras en colores neutros para ganar luminosidad y aportar una visión más contemporánea.

    La mayoría de las piezas heredadas de la familia se han aprovechado al máximo actualizándolas a través de nuevos tapizados, cambios de color o sustituyendo pequeños detalles como pomos, molduras o tiradores. Para crear un ambiente moderno se ha trabajado un proyecto de iluminación actual y se han introducido nuevos elementos de líneas contemporáneas, textiles actuales y colores claros.

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    El salón, de planta rectangular, divide el espacio en zona de estar y zona de comedor. Para ganar luminosidad, la interiorista ha pintado todas las paredes en color blanco, ha colocado una gran alfombra en el mismo tono que las paredes, ha aligerado las cortinas y las caídas de los ventanales y ha aportado toques de color azul y mostaza en varios accesorios, como en los textiles y en la librería que, sin lugar a dudas, se ha convertido en la pieza protagonista de esta planta.

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    La librería, bañada de luz natural gracias a los dos grandes ventanales que tiene a ambos lados, se ha actualizado a través de un lacado en azul petróleo que consigue dotarla de sobriedad y sofisticación.

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    Claves para decorar el salón

    • El azul de la librería se convierte en el color que hará de hilo conductor entre varias estancias a través de accesorios decorativos, textiles y mobiliario. El mostaza, otro de los colores preferidos de los propietarios, se ha utilizado para conectar sutilmente entre tejidos y pequeños accesorios decorativos.
    • El nuevo estampado clásico de las caídas tipo cretona conecta con el escogido para el tapizado de las sillas del comedor, con el azul petróleo de la librería y con el azul turquesa de las lámparas de cerámica de las mesillas auxiliares.
    • La mesa de centro con sobre de madera y estructura de hierro otorga originalidad y un toque chic al ambiente, y combina con el cuero de los sofás y con el acabado envejecido del espejo de grandes dimensiones colocado sobre el sofá para que refleje de forma directa la luz natural.
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      Para añadir más luminosidad a este espacio, se han retapizado los dos sofás Chester de cuero en un algodón de color neutro, manteniendo la estructura original de cuero con tachuelas para conservar el toque clásico inglés.

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      El paso desde el salón hacia el comedor está completamente abierto, consiguiendo continuidad visual. Además, al igual que la zona de estar, la del comedor también se ha delimitado con una alfombra en el mismo tono neutro.

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      Para el comedor, se ha optado por una mesa de diseño contemporáneo para ocho comensales de línea atemporal con tapa en madera maciza de roble europeo y patas de aluminio. Una pieza que Raquel González ha escogido por su ligereza visual y su estructura armónica y elegante.

      Otro detalle que este espacio comparte con el salón son los tonos utilizados en la tapicería de las sillas, con una tela de estampado geométrico de Lorenzo del Castillo que añade una nota actual a la vez que elegante.

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      Desde el recibidor de la vivienda se accede a una cocina abierta con office y mucha luz natural. En la cocina, con todos los electrodomésticos integrados y gran capacidad de almacenamiento, predomina el color blanco tanto en el pavimento como en la encimera. El toque vibrante que conecta todas las estancias de la vivienda se ha incluido en algunos de los frontales inferiores del mobiliario.

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      En el office, destinado a las comidas informales, se ha utilizado mobiliario de madera para generar calidez.

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      De vuelta all hall y accediendo a través de las escaleras se llega a la primera planta, donde se encuentra la zona privada con una habitación principal con vestidor, despacho y baño, y un segundo dormitorio con baño completo.

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      La habitación principal se ha ampliado abriéndola a un dormitorio anexo. ''Eliminando este tabique y uniendo los dos espacios, hemos conseguido una habitación muy amplia que nos ha permitido integrar tres ambientes: un dormitorio con vestidor, despacho y baño'', explica la interiorista. El nuevo espacio se ha dividido en dos zonas claramente diferenciadas y separadas por un tabique que además hace la función de cabecero de la cama.

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      Todo el mobiliario y la distribución de esta estancia es nuevo, así que se ha conseguido un toque más actual que en el resto de la vivienda, aunque siempre manteniendo el mismo estilo en acabados y colores.

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      El cabecero, diseñado por Raquel González, se ha tapizado en lino natural a juego con los textiles de la cama y con el tono del estampado geométrico de las caídas de las ventanas. Las paredes de la habitación, al igual que las estancias de la planta baja, se han pintado en blanco y el azul se ha introducido a través de la butaca de terciopelo, el estampado de las cortinas y los cojines de la cama.

      El toque industrial lo concede el diseño con estructura metálica de las lámparas colgantes negras.
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      En el baño se ha diseñado un espacio actual y sofisticado, priorizando la funcionalidad al añadir una amplia ducha y mantener la bañera.

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      Una de las claves para ganar funcionalidad en el baño ha sido ganar anchura eliminando uno de los sanitarios (el bidé), ampliando a lo largo el espacio para poder instalar una amplia zona de ducha junto a la bañera. Con esta nueva distribución se ha tenido que cambiar la apertura de la puerta, proporcionando mayor intimidad y mejorando la zona de paso. La elección de perfilería y grifería en negro aportan modernidad y una nota industrial.

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      El tono visón del lacado de los muebles, de estilo clásico, ha sido el que ha llevado a Raquel González a diseñar un patrón cromático con un juego a tres colores para el suelo, engamado a la perfección con todas las tonalidades del espacio.

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      Para la zona de la ducha y la bañera se ha escogido un revestimiento de pared porcelánico en color blanco, y para el resto de las paredes, un papel a rayas.

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      Información: Raquel González Interiorismo.


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