Una casa de campo rústica y otoñal frente al mar para toda la familia

Rodeada de árboles y con unas vistas de ensueño al mar, esta casa es el perfecto refugio para escapar de la ciudad.

salón rústico con techo y vigas de madera
Miranda Estes Photography

    En el verano de 2020, la pareja protagonista de esta historia comenzó a buscar una segunda residencia en la isla San Juan, Washington, con el objetivo de escapar del bullicio de la ciudad y disfrutar del tiempo en compañía de sus hijos, de 12 y 14 años. Gracias a la pandemia, ella, que trabaja en el sector de la tecnología, y él, profesor, gozaban de mayor flexibilidad en sus horarios, lo que les permitía pasar periodos de tiempo más largos fuera de la ciudad. Y encontraron la vivienda soñada al borde del mar. Construida hace 30 años, esta casa de campo tenía además una cabaña aparte, ideal para alojar a los invitados. Pero aunque la estructura se encontraba en buen estado, era necesario darle un lavado de cara al interiorismo. Para ello, contaron con el savoir faire del estudio The Residency Bureau, quienes se encargaron de aportar color a una decoración rústica y acogedora, inspirándose en la naturaleza de los alrededores.

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    En el exterior, un amplio porche con tarima de madera alberga una zona de comedor al aire libre y un área con asientos de cuerda que rodean un brasero, este último, pensando en las noches y los días de invierno.

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    El salón, el comedor y la cocina se disponen en un único espacio abierto en diferentes alturas. Destacan los techos de madera y las paredes de piedra vista.

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    La cocina rústica original, revestida de cerezo, era la zona que los propietarios más deseaban adaptar a sus gustos. Así que se pintó en un precioso verde salvia que combina a la perfección con los tonos de la madera de cedro y abeto de Douglas presentes en toda la casa. A través de la pintura, las encimeras de mármol y los tiradores vintage, la cocina mantiene su espíritu rústico intacto.

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    Junto a la entrada de la casa, también hay una acogedora sala de estar y un baño decorado con un llamativo papel pintado con motivos verdes.

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    Aunque el dormitorio principal da a la bahía, la paleta de colores se inspiró en el camino arbolado que protagoniza el trayecto hasta la propiedad, con un papel pintado muy otoñal con motivos de hojas en la pared del cabecero.

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    La antigua habitación de invitados se convirtió en la habitación infantil, con literas y un sofá cama doble, además de un rincón de lectura en la parte superior. Para que esta zona fuese lo más segura posible, se diseñó una barandilla de cuerda que sigue el estilo 'campamento' del resto del dormitorio, revestido con un original tablero perforado y elementos que añaden un toque de diversión.

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    La casa dispone de un segundo dormitorio decorado en una mezcla de grises y verde, con un bonito cabecero tapizado a rayas.
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    La casa de invitados cuenta con su propio porche, salón y cocina.

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    Proyecto e información: Cortesía de The Residency Bureau.


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