Tras la reforma integral ganaron amplitud, luminosidad y funcionalidad

Tirar algunos tabiques y apostar por una gama cromática de tonos claros y sosegados fueron las claves del proyecto.

salón con muebles en color beige
Clara Larrea Quemada

    Un piso de 80 metros cuadrados útiles en un barrio residencial de Logroño y un matrimonio propietario que quería darle un lavado de cara para hacerlo más cómodo y acogedor. Este fue el punto de partida de RQH Studio frente a este nuevo proyecto que implicó una reforma integral de tres meses de duración, incluyendo el estilismo. La vivienda contaba con muchos muebles de madera oscura y paredes en tonos amarillos que no hacían sino restar luminosidad al ambiente, así como una estancia destinada a estudio que todos coincidían en darle otra finalidad para contar con más amplitud espacial en la zona de mayor uso del piso, el salón. ''Teníamos claro que había que tirar algunos tabiques, además de apostar por una paleta cromática de tonos más claros y calmados'', explica Rober Quiñones-Her, interiorista y fundador del estudio.

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    Ahora la entrada a la vivienda cuenta con más luz natural, la que recibe del salón tras anular el tabique que los separaba, haciendo que el pasillo también parezca más corto visualmente. En este se ha hecho un armario empotrado a medida que se integra muy bien en el ambiente y pasa desapercibido gracias a su sencillez.

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    En el recibidor hay el único mueble del que los propietarios no quisieron desprenderse, una cómoda que se ha integrado perfectamente con los nuevos elementos decorativos, como el espejo, la lámpara, los cuadros y el papel pintado.

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    El paso hacia el salón se ha llevado a cabo mediante una transición de listones de madera de nogal, material que adelanta el resto de muebles que componen el salón-comedor. En esta transición también salta a la vista la franja geométrica del suelo que oculta la ubicación del antiguo tabique a modo de línea que separa ambos espacios, junto con el dintel del techo.

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    El mueble principal de este espacio es una pieza realizada a medida por el estudio en madera de nogal, con una parte baja cerrada para almacenamiento y otra abierta como estantería. En palabras del interiorista, ''sirve para abrazar el pilar que nos quedaba libre en medio de todo tras tirar los tabiques y continúa hasta el comedor para dar servicio a la mesa''.

    Clara Larrea Quemada
    Clara Larrea Quemada
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    En el salón también se ha diseñado a medida el mueble bajo de la televisión, con madera de nogal y puertas revestidas en el mismo panel blanco que se ha utilizado para el fondo de la estantería, aprovechando el hueco entre tabiques.

    Clara Larrea Quemada
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    Tanto los textiles (alfombra, cortinas, cojines…), como las mesas auxiliares y el sofá y los sillones, se eligieron en tonos claros para aportar calidez y fomentar la luminosidad, creando una envolvente ambiental muy armoniosa. ''Los sillones se han elegido bajitos para que no interfieran en la visión global del espacio y no aislaran demasiado el salón del comedor'', explican desde RQH Studio.

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    El comedor ocupa el espacio del antiguo estudio del piso y se presenta integrado en el salón tras tirar el tabique. Ahora es una sola estancia, con mucha luz natural, comunicada pero a la vez separada por el dintel y la franja del suelo.

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    Destaca el papel pintado estampado de la pared del fondo, frente al resto de otros papeles más lisos utilizados en el piso. ''Teníamos claro que debíamos poner algo más especial, ya que esta pared tiene bastante importancia, teniendo en cuenta que se ve desde la entrada a la casa y el salón'', detallan.

    Para enfatizar más la pared, se puso una moldura en el techo e iluminación led bañando toda esa zona.
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    En cuanto al mobiliario del comedor, se ha optado por una mesa extensible y sillas en los mismos tonos que el resto de la decoración.

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    La pared de la cocina se movió un poco hacia el salón para ganar el espacio necesario para crear las dos zonas que planteaba el proyecto. Una de encimera, siendo un espacio cómodo para el uso diario, y otra de comedor, añadiendo una vitrina con otro material (madera y perfilería negra), teniendo en cuenta que el resto de la cocina es blanca. En esta segunda zona se ha incluido una mesa redonda y sillas que hacen de comedor diario y de espacio de trabajo puntual.

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    Otro cambio significativo en la cocina ha sido la puerta corredera de acceso, en perfilería blanca y cristal. ''La hemos puesto en el centro de la estancia, haciéndola coincidir con la campana extractora, elemento que divide la zona de trabajo y cocinado de la de comedor'', explica Rober Quiñones-Her.

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    La puerta evita cortar la visión general del espacio, permitiendo la comunicación visual entre cocina-salón-comedor, generando una mayor sensación de amplitud.
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    En el dormitorio se ha continuado con la gama cromática de madera, colores claros y papel pintado en la pared, con algunos toques de color y más especiales en la decoración. La pieza principal del dormitorio es el cabecero, configurado con piezas geométricas de distintos dibujos en madera.

    El armario tiene puertas con relieve en color blanco y el detalle diferenciador lo ponen los tiradores.
    Clara Larrea Quemada

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    Siguiendo el hilo conductor de la vivienda, todo el mobiliario a medida es de madera de nogal, tanto del lavabo, con cuatro cajones para tener el máximo almacenaje posible, como del mueble de la ducha, con hornacina integrada y puertas. En cuanto a los revestimientos, son en tonos neutros, dando importancia a la pared frontal con una pieza porcelánica más especial con relieve y que, bañada con la luz indirecta del foseado y de la parte trasera del espejo, ''crea un efecto muy bonito'', opinan en el estudio. El pavimento, al igual que el de la cocina, son piezas grandes de 1,2x1,2 metros para eliminar tanta junta y dar la sensación de amplitud. El plato de ducha es del mismo color que el suelo y a ras para integrarlo y que pase desapercibido lo máximo posible.

    Clara Larrea Quemada

    Proyecto e información: Cortesía de RQH Studio.


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