Situada a las afueras de la ciudad australiana de Brisbane, esta casa de campo es el hogar de una joven familia que decidió trasladarse desde Sídney para comenzar una nueva vida. El proyecto de interiorismo, a cargo de Cedar & Suede, apostó por una decoración de carácter tradicional como una forma de homenajear los orígenes centenarios de la vivienda. Así, las paredes y los techos se dejaron intactos, exhibiendo los preciosos listones de madera en color blanco igual que antaño. El mobiliario se compone en su mayoría de piezas recuperadas de madera y fibras naturales, aunque también encontramos detalles de latón, jarrones y vasijas de cerámica, y hasta litografías antiguas vistiendo las paredes.

Mindi Cooke
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El jardín es lo suficientemente amplio como para albergar una zona chill out y un comedor, ideal para el verano.
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En el salón principal, destacan las contraventanas de madera talladas a mano con suma delicadeza.
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La cocina se diseñó abierta al área de salón-comedor con el mismo estilo entre campestre y vintage que domina el resto de la casa. Destaca especialmente la elegancia de las molduras y la encimera de mármol.

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Los techos altos conciben ambientes muy fluidos.

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Los dormitorios adquieren personalidad gracias a la presencia de los muebles antiguos, como un baúl que actúa como mesita de noche.

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La habitación del bebé combina a la perfección el estilo nórdico con el look rústico.

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Como en cualquier casa antigua que se precie, no podía faltar una bañera con patas.
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Proyecto e información: Cortesía de Cedar & Suede.