Tener un hogar donde nos sintamos en armonía es fundamental para llevar una vida plena y cargada de energía positiva. Antes de ponerse en contacto con el estudio Sincronía Integral, los propietarios de este dúplex percibían ciertas incomodidades que no sabían cómo resolver. Astrid Izquierdo, responsable del proyecto, transformó su vivienda en un lugar confortable donde sentirse cómodos, seguros y protegidos. ¡Y todo gracias al Feng Shui!

La casa es un antiguo cine convertido en un moderno loft con techos muy altos, espacios muy abiertos y grandes ventanales. Estas características, según explica Astrid, generan una gran dificultad para contener la energía y pueden provocar diferentes sensaciones a sus habitantes, como estrés, falta de enraizamiento y protección, dificultad de concentración y foco, sensación de esfuerzo excesivo y descanso poco reparador. Después de estudiar el mapa energético de la vivienda, Astrid les propuso realizar varios cambios para conseguir el bienestar y la armonía que tanto deseaban. Te recomendamos tomar nota, porque puede que quieras incorporar algunas de estas claves a tu hogar para ganar en relax.

El Feng Shui tiene en cuenta la armonía entre los cinco elementos o energías para generar mayor sensación de bienestar: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua.

Comenzamos por el salón, donde la lámpara LOVE se reubicó en la zona que corresponde al 'amor y las relaciones' para activar con luz y simbología una de las áreas más importantes para los propietarios. También se incorporaron dos plantas muy grandes, una en el interior y otra en el exterior. De este modo, se frenó la fuga energética que atravesaba todo el salón (una fuga energética es el recorrido entre puertas y ventanas, o entre puertas), y se añadió el elemento madera. Este último se encargó de aportar energía fresca y vibrante que conecta con la naturaleza y con el estado de salud y equilibrio de los dueños.

La simbología positiva y personal se incorporó con varios cuadros, y la alfombra y la mesita de centro se encargaron de aportar calidez y asentamiento.
Textiles del sofá, de Gancedo. Lámpara Arco, de Flos. Mesa de centro y butaca de madera, de Taller de las Indias. Mesa auxiliar, de Eileen Gray. Lámpara Cesta, de Milà. Alfombra de lana natural, de Maua Deco. Cuadros de Blanca Casas, en Lu Ink. Cabeza jarrón con planta, de Bossvi.
Jordi Canosa

Antes del proyecto de interiorismo, el espacio frente al sofá donde ahora se encuentra el televisor, no se utilizaba. El equipo detectó que esa era la zona que correspondía al área del Reconocimiento, así que la convirtieron en un rincón de lectura muy acogedor con varias piezas icónicas del diseño como la butaca Butterfly, la lámpara de pie Sputnik y un cuadro de Charlotte Perriand, una de las mujeres más exitosas del mundo de la arquitectura y el diseño.

Jordi Canosa
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salón moderno en un loft
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butaca de piel estilo butterfly
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sofá blanco, lámpara cesta y mesa auxiliar metálica con sobre de cristal
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lámpara sputnik
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En el comedor, zona de la Creatividad, la mesa cuadrada se reemplazó por una nueva redonda, de herencia, para propiciar la buena comunicación, con una base de madera que genera calidez y estabilidad. Las sillas y la alfombra también acentúan esa sensación. Encima de la mesa siempre hay un ramo verde exuberante para aportar energía fresca y natural.

La forma sinuosa de la lámpara Vertigo encaja mucho con la filosofía del Feng Shui, un arte amante de las formas ondulantes de la naturaleza que nos invitan a fluir, sin forzar. También se incorporó simbología positiva con un cuadro de Mercedes Roglá y una planta kentia que suaviza energéticamente la esquina.

Mesa de herencia. Cuadro de Mercedes Roglá. Lámpara Cesta, de Milà. Sillas de comedor, réplicas de la silla Chandigarth de Pierre Jeanneret y le Corbusier años 50, de Taller de las Indias. Lámpara de techo Vertigo, de Petite Friture diseñada por Constance Guisset. Planta, de Bossvi. Alfombra redonda, de Calma House. Centro de mesa de madera y cerámica, de Little House.
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aparador negro moderno y lámpara de mesa de latón envejecido
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aparador negro moderno y lámpara de mesa de latón envejecido
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Según el Feng Shui, las escaleras están consideradas como 'cascadas' energéticas porque aceleran en exceso la energía. Por eso mismo, el espejo que había en el rellano y que duplicaba la sensación de desgaste, se cambió por el cuadro de Prada. También se colocó una guirnalda de luz en la barandilla con el afán de mantener la energía elevada. ¿Habrías pensado en hacer lo mismo?

El mueble bajo, la lámpara dorada, el toque verde y el cuadro de YSL aportan sensación de estabilidad y armonía a nivel de los cinco elementos del Feng-Shui.
Mueble aparador, maceteros de fibras naturales y lámpara de sobremesa, de Taller de las Indias. Plantas y jarrón silueta cabeza, de Bossvi. Espejo, de Little House. Cuadro con lámina YSL, comprado en el Museo YSL de Marrakeish. Vaso vela, de Zara Home. Subiendo la escalera, cuadros de Blanca Casas, en Lu Ink.
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En el dormitorio principal se quitó un gran espejo que apuntaba y reflejaba directamente la cama y, en su lugar, se colocaron dos espejos pequeños decorativos. ¿Sabías que el Feng Shui recomienda evitar los grandes espejos en el dormitorio porque son grandes dinamizadores de la energía y pueden afectar al descanso? En cambio, pueden ser ideales en el salón, el comedor o el recibidor.

La antigua cama se reemplazó por una con dosel de madera maciza para aportar sensación de enraizamiento y protección. Otra de las claves fue quitar una fotografía en blanco y negro de uno de los hijos del matrimonio que decoraba el cabecero para reubicarla en otro espacio, logrando que este fuera el templo de la pareja, un lugar donde mantener la energía del amor elevada.

Las alfombras ayudan a crear sensación de estabilidad, y con detalles como las plantas y las velas se añaden los elementos fuego y madera de forma suave.

Cuadro grande de Blanca Casas, en Lu Ink. Cuadro al lado de la cama con fotografía de una monja, de Yellow Corner. Cama y mesita de noche, de Taller de las Indias. Lámpara sobremesa, de Andrea House. Textiles de la cama, de Calma House. Silla Wegner CH24, de venta en PortobelloStreet.es. Skin de pelo largo blanco, de Little House. Alfombra de lana natural, de Maua Deco. Plaid de lino encima de la cama, de Catalina House. Baúl antiguo de herencia familiar. Estantería blanca vertical, de Ikea.
Jordi Canosa
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En el baño se buscó la sencillez y la armonía con pequeños detalles como la lámpara de techo (elemento fuego), complementos de texturas naturales y el toque verde que genera la sensación de frescor y conexión con la naturaleza.

Cestas y toallas, de Zara Home.
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En la habitación infantil, la cama se cambió de situación para que la niña se sintiera más segura y protegida. También se optó por unos screens blancos (metal) para tapar la pared de cristal que da al salón de la planta baja, ya que generaba sensación de vértigo, peligro y desprotección.

La cómoda se reubicó para suavizar la fuga energética entre la puerta y el ventanal, y encima se colocó una lámpara (fuego) junto a una planta (madera). La alfombra (tierra) con la mesa y las dos sillas se emplazaron en el centro de la estancia para crear mayor estabilidad. Después de equilibrar el exceso de elemento agua que inundaba la habitación y que generaba esa sensación de peligro que percibía la pequeña, ahora ya puede dormir toda la noche del tirón.

Ropa de cama, cojines y colcha, de Textura. Alfombra, de Calma House. Mesa de juegos y sillas, de Bloomingville. Sillón balancín, de Piccolo Mondo. Armario, de Ikea.
Jordi Canosa
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En el dormitorio del niño la zona de descanso se separó de la de juego porque se trata de energías distintas. La cama se ubicó en la posición de protección alejada del ventanal, y la zona de juego se situó donde la luz entra a raudales. Además, se llevó a cabo un trabajo de orden y selección de juegos donde el niño también participó como un modo de inculcarle hábitos saludables.

Alfombra y cojines de suelo, de Textura. Cajas, de Sklum. Sillón, de Little House. Pizarra, de Zara Home.
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Proyecto e información: Cortesía de Astrid Izquierdo de Sincronía Integral. Estilismo: Mar Gausachs.