Una coqueta casa de estilo country rehabilitada del siglo XIX donde el gris es el protagonista

Una renovación que consistió en cambiar suelos, paredes y techos, y una decoración protagonizada por piezas de distintos estilos y procedencias, potenciaron el carácter y autenticidad de esta casa de principios del siglo XIX.

una casa del siglo xix de estilo country comedor rústico
Camilla Isaksson / Living4media / Gtres

Cuando los propietarios visitaron esta casa por primera vez, llevaban poco tiempo buscando una vivienda en la que crear un hogar. Pero fueron tantos los atractivos que encontraron en ella que, en seguida, supieron que tenían que quedarse allí. Les cautivó por los suelos de lamas de madera, las paredes de ladrillo, la viguería vista del techo... elementos originales que atesoran sus más de doscientos años de historia –la construcción data de principios del siglo XIX– y que confererían a la casa una marcada personalidad. Aunque, como ellos mismos reconocen, fue el peral centenario del jardín lo que realmente hizo que decidieran comprar la propiedad. "Me vi leyendo un libro bajo su sombra, mientras los niños correteaban frente
a mí", nos cuenta la dueña.

Él es economista y ella, profesora. Sus trabajos nada tienen que ver con el mundo de la arquitectura o el interiorismo, pero eso no les echó para atrás a la hora de diseñar y decorar su nuevo hogar. Ellos mismos se encargaron de la reforma. Con ayuda de amigos y familiares, recuperaron el pavimento de madera existente; eliminaron capas y capas de papel de las paredes para, después, pintarlas todas de blanco –excepto los muros de ladrillo, que se dejaron al natural– y algunos techos se revistieron con lamas de madera, también acabadas en blanco. El objetivo era realzar los elementos originales de la construcción mediante el color. Además, los baños se renovaron por completo. La cocina, en cambio, se conserva tal y como la pareja la encontró, con muebles blancos y una encimera de piedra negra. Eso sí: se unificó el acabado del suelo con el del resto de la casa.

CON MUEBLES VINTAGE Y MUCHO ENCANTO

De la decoración se ocupó la dueña que, según confiesa, siempre le ha gustado mucho. "Mi madre era una persona muy creativa y mañosa, y eso es algo que se reflejaba en casa de mis padres. Fue ella quien desertó mi interés por las cosas bonitas y ¡por los mercadillos! No sé cuántos habremos recorrido juntas", nos cuenta. Basta con ver todos y cada uno de los ambientes de esta vivienda para darse cuenta de que la propietaria disfruta localizando tesoros y piezas con historia, pues la mayoría de los muebles son de segunda mano que ha encontrado tras largas búsquedas en mercados de pulgas y tiendas on line, como la mesa del comedor, la lámpara de techo del salón o los apliques de la habitación infantil. Muchos de estos objetos son muebles de madera antiguos recuperados con pintura, como la vitrina del comedor o la cama con dosel de una de las peques de la casa. Se trata de piezas que han resistido al paso del tiempo y de las modas, y que la dueña supo combinar con diseños contemporáneos.

De su abuela heredó el amor por la jardinería y ahora todos los espacios de su casa están llenos de vida y naturaleza. Así, plantitas en macetas y jarrones con dalias, anémonas y otras flores que ella misma recoge en su jardín, son el colofón a una decoración personal y y cuidada hasta el mínimo detalle.

Un salón para todos

Camilla Isaksson / Living4media / Gtres

El salón se decoró con un sofá esquinero amplio y cómodo, que multiplica la zona de asientos, a la vez que ayuda a mantener el ambiente despejado. En el centro, se colocó una mesa de madera, de Ikea. La lámpara de techo se adquirió en un mercadillo.

Camilla Isaksson / Living4media / Gtres

En un rincón del salón, se colocó el sillón de ratán Peacock, una pieza que a la propietaria de esta casa siempre le gustó. Es de Affaire. Junto a él, se colocó un aplique de pared con brazo orientable, de la firma sueca Ellos.

Camilla Isaksson / Living4media / Gtres

El color blanco de paredes, techo y suelo es el fondo perfecto para destacar el mobiliario de tonos oscuros, así como los frentes de ladrillo visto. Además, ayuda a equilibrar el ambiente.

Camilla Isaksson / Living4media / Gtres
ARREGLOS SILVESTRES: Flores cogidas en el jardín, repartidas en distintos jarrones a lo largo de la mesa, ponen el toque de color.

La mesa del comedor es de segunda mano –la propietaria la compró a través de una web– y las sillas, de Trendrum.

Una cocina bien aprovechada

Camilla Isaksson / Living4media / Gtres

En la pared más larga se situaron la campana extractora, flanqueada por armarios altos y el fregadero.

En la cocina, los armarios con molduras combinan dos tipos de tiradores: de bola y en forma de concha. El color negro presente en la encimera, la campana y las vigas del techo rompe la uniformidad del blanco y crea un contraste limpio y elegante.

Camilla Isaksson / Living4media / Gtres
Los frentes de ladrillo visto aportan autenticidad al espacio

Un tabique de medio cuerpo independiza la cocina dejando una zona de paso, sin puerta que lo entorpezca. En la cara del tabique que da al comedor se instaló una encimera de madera que acoge armarios bajos, iguales que los de la cocina, a modo de aparador.

Dormitorios con encanto y un toque nostágico

La pared de la cama se decoró con el papel pintado Blossom, de la firma Mr. Perswall.
Camilla Isaksson / Living4media / Gtres
EN UN MURAL: Grandes motivos florales en tonos verdes y rosas decoran la pared y refuerzan el aire vintage de la decoración.

En la habitación de la hija de los propietarios, la mayoría de los muebles son piezas de madera antiguas, recuperadas y actualizados con una capa de pintura en color verde.

La habitación infantil cuenta también con una zona de estudio.
Camilla Isaksson / Living4media / Gtres

Cuarto de baño: moderno y gris

Camilla Isaksson / Living4media / Gtres

Las paredes del baño se decoraron con un papel pintado que simula lamas de madera; un recurso más económico y menos delicado con el que se logró sumar calidez al espacio sin restar ni un milímetro a la estancia. En el frente del lavabo se colocó gran luna sin marco para ganar sensación de amplitud.

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