Kamila siempre había soñado con irse a vivir con su familia al campo, a una casita antigua que ella misma pudiera reformar. En cambio, para su marido, el destino ideal era un pueblecito costero, que tuviera una playa donde pescar y nadar. Por suerte, encontraron el lugar perfecto para ambos en una zona situada a las afueras de la ciudad, con un lago cerca y zonas verdes. La pareja se animó a dar forma a la que realmente iba a ser la casa perfecta para todos, incluidos sus tres hijos: una niña de seis años y sus dos hermanos pequeños, de cuatro y tres. El proyecto lo llevó a cabo la interiorista Maria Malinowski, del estudio Shoko Design, con quien la propietaria congenió desde el principio.

Maria captó los deseos de la propietaria enseguida y juntas trabajaron para lograr cumplirlos. “¡Nos entendimos perfectamente! Después de nuestra primera reunión, tuvimos claro que el resultado final sería un éxito. Coincidíamos en muchas cosas.
A las dos nos gustan los materiales naturales, la madera recuperada, los colores neutros, los muebles de fibra… Fue un placer hacer este proyecto”, nos cuenta la interiorista. Ese feeling dio lugar a una atmósfera donde el matrimonio y sus niños se sienten bien, con espacios en los que la familia es feliz. Para conseguirlo, fue clave escuchar a la dueña, adentrarse en sus sueños y hacerlos realidad.

La vivienda consta de una sola planta, abierta al exterior para que la luz llene los interiores de energía positiva, y se eligieron materiales resistentes que envejecieran bien con el paso del tiempo, como porcelánicos o madera. “El suelo de toda la casa es una tarima de lama ancha, y como a ella le encantan las antiguas casas de campo, pusimos vigas en el techo”, señala Maria, quien a través de la decoración logró también despertar emociones. “Todos los muebles los elegimos juntas. Hay piezas de rejilla, como las sillas del comedor, el armario del dormitorio principal o el cabecero… A Kamila le gustan porque le recuerdan al pasado y no hay duda de que tienen un encanto especial. También hay diseños nórdicos y otros procedentes de tiendas de antigüedades, como la cama de la niña. Pero la mayoría del mobiliario se hizo a medida para el proyecto”, explica la interiorista. Nos cuenta que disfrutó en especial con este proyecto, porque la pareja supo arriesgar y crear un estilo personal.

El sofá es de la firma Rosanero. La mesa de centro la diseñó el estudio. Láminas enmarcadas, de Etsy.
Marcin Grabowiecki / Alicja T. / Photofoyer
“Nos encantan las fusiones de varios estilos”

Son palabras de la interiorista de Shoko Design. Y se demuestra en el salón de la vivienda, una mezcla de la estética industrial y el diseño nórdico: ladrillo visto, viguería de madera envejecida, tonos negros y grises, lámparas metálicas, la mesa de centro con ruedas, mobiliario de líneas sencillas y acabados claros…

Sillas, de Ton y Carl Hansen & Son. Vitrina verde hecha a medida por un carpintero. Lámparas, de Casa Bianca y HKliving.
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Los propietarios de esta vivienda planificaron su casa en una planta baja que aprovecha la luz y las vistas del exterior. En el salón, optaron por integrar la zona de estar y el comedor, sin crear barreras.

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Kamila está feliz porque ha conseguido hacer una casa a su medida. Tenía las ideas claras y decidió cada detalle junto con la diseñadora de interiores del estudio Shoko Design. Su objetivo era crear una vivienda cómoda para su familia numerosa, lo que le llevó a unir comedor y cocina. Entre ambos, colocó un columpio tipo hamaca. ¡Les encanta a todos!

Kamila posa en el comedor.
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Para delimitar los dos ambientes, se realizó la península que además es una barra donde tomar el desayuno.
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DORMITORIOS

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Los tres hijos de la familia disponen de un dormitorio para cada uno. Este es el del pequeño de la casa, al que le encanta dibujar, por eso mamá instaló un rollo de papel en la pared donde improvisa sus creaciones.

La mayor parte del mobiliario, como la mesilla y los estantes, fue diseñado por Shoko Design y realizado a medida por un carpintero.
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“Mi hija es una princesita. Adora ponerse mis tacones, maquillarse como yo, engalanarse con todo tipo de bisutería, y cómo no, le encanta la ropa. ¡Tiene miles de vestidos!”, nos cuenta la propietaria. Por eso, su dormitorio es un espacio delicado y ultrafemenino, con muebles de línea clásica, diseños modernos y pinceladas en rosa tiza.

Lámparas adquiridas en Casa Bianca. La mesa es un diseño de Shoko Design.
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Dos de las pasiones de la propietaria se reflejan en la decoración de su dormitorio: la pintora Frida Kahlo, en una lámina apoyada en el suelo, junto a la cama; y la madera, presente en la balda corrida, la mesilla en forma de tronco o el escritorio a modo de tocador que colocó cerca de la ventana. También siente debilidad por las texturas, las fibras y los tejidos naturales, como el algodón y el lino. La pared del cabecero, igual que en el salón, se pintó de negro; un color que, además de carácter, añade un toque de modernidad al espacio.

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Cama, mesilla y escritorio, diseñados por el estudio. Armario en madera de mango con puertas de ratán, de la firma HKliving.
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UN BAÑO PRÁCTICO CON DOBLE USO

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Es el que utilizan los niños y, dentro, tiene una puerta corredera de madera. Cuando vienen amigos a casa, la hoja se desliza y parte de él se transforma en un aseo de invitados. Para que la bañera exenta destacara, la zona donde se instaló se pavimentó con un mosaico de baldosas hexagonales en color negro.

Grifería negra, de Bruma. Los muebles de lavabo se realizaron a medida.
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IDEAS PARA COPIAR

Decora la pared del sofá con una composición de cuadros o láminas.

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Si quieres un efecto más fresco y dinámico, combina obras de distintos tamaños y cuélgalos de forma asimétrica. Pero procura buscar un hilo conductor, ya sea la temática, el color, los marcos, etc.

¡Qué buena idea!

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A la hora de animar a una pared de ladrillo visto, prueba a decorarla con elementos prácticos, como estanterías, percheros o ganchos. En ellos puedes colocar macetas colgantes, cestos, bolsos, sombreros…

En el cuarto de los niños, deja que los detalles revelen sus gustos.

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¿Es un fan de los coches, como Eryk? Refléjalo en una lámina. ¿Le encanta pintar? Coloca una pizarra. Lo que importa es que sienta la habitación suya.

Nuevas paredes.

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La cerámica con la que se reviste el frente de la cocina ha evolucionado en cuanto a diseño y acabados. Aunque mantiene sus características: es resistente y fácil de limpiar. Encontrarás piezas geométricas y acabados con texturas, relieves…

Para una continuidad total...

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Instala un plato de ducha en el mismo material que reviste el resto del baño. Los materiales en piezas de gran formato reducen el número de juntas y crean sensación de mayor amplitud.

Efecto óptico.

¿Sabes que la pintura puede ayudarte a que tu dormitorio parezca más grande? Pinta el frente del cabecero en un color oscuro y el resto de las paredes en otro claro. Así, además, crearás una atmósfera envolvente que resultará acogedora.

Marcin Grabowiecki / Alicja T. / Photofoyer
  • La solución más sencilla y efectiva es pintar el frente de la cama de un color diferente al del resto de las paredes. También puedes cubrirlo con un vistoso mural o un papel pintado estampado. ¿Qué se lleva? Lo último son los diseños que reproducen motivos y texturas que parecían exclusivos del mundo textil.
  • Otro recurso muy utilizado es colgar una composición de cuadros enmarcando la zona de la cama o bien una sola obra de gran formato. También puedes situarlos sobre un estante que recorra la pared: los más grandes, en el centro, y los pequeños, un poco superpuestos entre sí, a los lados.
  • Una pareja de espejos te ayudará a crear un dormitorio visualmente más amplio. Elígelos idénticos, si eres fan de las composiciones simétricas. Una alternativa son dos modelos de distinto tamaño para lograr una decoración dinámica.
  • También son tendencia los cabeceros de obra de pared a pared que permiten utilizar la parte superior como repisa. Su diseño se realiza de forma totalmente personalizada: altura, profundidad, luz, disposición de posibles huecos… El acabado puede ser el mismo de la pared en la que se encuentra o revestirlo con otros materiales, como la madera.

    Realización: Marysia Malinowsky y Ola Gerlach.