El estudio de arquitectura, interiorismo, paisajismo y construcción Ábaton trabaja para minimizar la huella ambiental de la construcción, así que volcó todo su savoir faire en un antiguo y derruido granero para convertirlo en esta espectacular casa de campo bioclimática, de doble altura y con 332 m2, situada en plena dehesa cacereña.

En la piscina, el agua fluye de forma constante y sirve para regar los pastos aledaños. Las hamacas Picnic, de Gandía Blasco, son plegables.
Belén Imaz/Ábaton

La intervención de Ábaton ha solucionado problemas con el suministro eléctrico y de agua con la instalación de sistemas sostenibles. Por eso, se diseñaron paneles solares con acumuladores y turbinas para aprovechar el cauce de dos arroyos de la finca, que son la fuente energética utilizada en invierno.

Los cerramientos y los techos laminados de madera son muy eficaces para controlar el gasto energético.
Belén Imaz/Ábaton

La eficiencia energética sigue los criterios bioclimáticos, que se utilizaban en la arquitectura tradicional. Esta vivienda contaba con una orientación sur, al abrigo de la sierra de Gredos, y muros de piedra, que ofrecen una estabilidad térmica al conjunto.

Las puertas de madera son una especie de armazón de la vivienda para reducir el gasto energético
Belén Imaz/Ábaton

El respeto de los materiales existentes en la finca ha sido clave, por eso se trabaja el hierro, el cemento, la piedra y el agua. Los estilos industrial, vintage y rústico se funden en su arquitectura e interiorismo, de forma que colores, texturas y alturas encajan a la perfección.

El velador antiguo, de origen indonesio, y la pareja de butacas Hans Wegner, son de la colección Ábaton.
Belén Imaz/Ábaton

En la planta baja, el salón es un espacio abierto, tipo loft, distribuido en distintas zonas, pero con una constante: las vistas hacia el valle, que dan la sensación de que la casa es parte de este privilegiado escenario natural.

El eje del molino, en piedra, es una pieza original, de la colección Ábaton.
Belén Imaz/Ábaton
Hay una agradable área de asientos, arremolinados frente a una chimenea de diseño.
Sofá modular Air 100, de la firma Sancal, y taburete Ojo del diablo, en teca, de Pols Potten.
Belén Imaz/Ábaton

El comedor está diseñado para recibir visitas. Se une a la cocina, gracias a una gran isla, que continúa convertida en mesa, ambas encimeras en blanco. La distribución recibe la iluminación natural y permite a los comensales e invitados disfrutar de la espectacular panorámica que tiene la vivienda.

La cocina cuenta con una chimenea y zona de almacenamiento para la leña.
Los techos abuhardillados son muy altos para dar amplitud al espacio de la cocina y el comedor.
Belén Imaz/Ábaton

El gusto por las piezas especiales continúa en rincones como este: con un aparador, en madera de olmo; una alfombra, en bambú; dos sillones vintage y las mesas nido, en 40 x 40 cm. Todo, de la colección Ábaton.

El estudio Ábaton ha sabido elegir cada pieza para decorar la vivienda rústica.
Belén Imaz/Ábaton

El descanso se distribuye en ambas plantas de la vivienda. En la planta baja, hay un dormitorio doble orientado hacia el exterior. Mientras que, en la parte superior, sorprende un dormitorio múltiple, equipado con literas y camas suspendidas, con espacio para seis invitados.

El aprovechamiento de la fachada de piedra es ejemplar, con gruesos muros que guardan al temperatura de la casa.
Belén Imaz/Ábaton
El baño es minimalista, con perchero Latva, en forma de árbol, de Covo.
Una pila original de piedra se combina con la grifería de diseño, de Icónico.
Belén Imaz/Ábaton

El dormitorio está volcado hacia el exterior, con una puerta de madera que lo aísla durante la noche. Los armarios, hechos a medida, cubren una de las paredes para no restar espacio a la habitación.

La naturaleza se cuela en este dormitorio doble, en la planta baja.
Belén Imaz/Ábaton

Desde otra perspectiva, el dormitorio luce una decoración sobria con piezas de diseño que dan estilo a la habitación: butaca, en teca, de la colección Ábaton, y lámpara AJ, de Louis Poulsen.

La elección de los textiles del cuarto es un dúo en blanco y azul.
Belén Imaz/Ábaton

El patio interior goza de una fuente natural y refresca la vivienda; pero también da una sensación de relax con el rumor del brotar del agua, desde una roca. Es un espectáculo singular, digno de ser observado.

Las vigas industriales y el cemento completan el look retro de las butacas GE290, que son piezas originales de Wegner.
Belén Imaz/Ábaton
El exterior tiene vistas hacia la sierra y aprovecha la distribución de las terrazas de cultivo.
¿Nadar o beber el agua de la alberca? Tú eliges en esta casa de campo extremeña.
Belén Imaz/Ábaton

Más información: Ábaton.