Vivir en el centro de Madrid no es apto para todos los bolsillos, pero si renuncias a un poquito de espacio, te lo puedes permitir. Este mini apartamento interior de 34 m2 forma parte de un edificio señorial de principios del siglo XX, y está ubicado en una de las calles más in de la capital. Y te estarás preguntando, ¿por qué es tan chiquitito? Pues porque se encuentra en la parte antiguamente reservada para el servicio doméstico. La última reforma de la vivienda se había realizado en los años 50, y viendo lo que ha evolucionado nuestra forma de vivir, era imprescindible volver a reformar y hacer un cambio radical en el interiorismo.

El reto era ambicioso, ya que se partía de una superficie muy pequeña en un edificio interior. ¿Los objetivos? Ganar la máxima luminosidad y a su vez cumplir con las necesidades de la propietaria, una parisina de 30 años que buscaba un pequeño rincón en el centro de la ciudad. Quería algo funcional y que reflejase su personalidad y su amor por la cocina, el reciclaje y la decoración vintage.

Para atraer luz, naturaleza, alegría y carácter, el equipo de Hypa&Cie apostó por colores intensos como el verde manzana del zellige y el papel pintado jungle de ELLE Decor en la zona de cocina y salón. Sin embargo, para el área de noche y baño se decantaron por un azul grisáceo y blanco. De este modo, se genera un espacio de tranquilidad, relajación y reposo.

Jaime Ferrer
Jaime Ferrer
aparador vintage
Jaime Ferrer
aparador vintage
Jaime Ferrer

Jaime Ferrer
cocina con península y encimera de madera abierta al salón
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cocina con península y encimera de madera abierta al salón
Jaime Ferrer
cocina con península y encimera de madera abierta al salón
Jaime Ferrer
frente de azulejos verdes en la cocina
Jaime Ferrer

recibidor pequeño
Jaime Ferrer
perchero de madera de estilo rústico
Jaime Ferrer

Adaptar la distribución a las necesidades de la dueña supuso un desafío, ya que en los 34 m2 debía caber un salón, una cocina abierta, un espacio donde pudieran comer cuatro personas, una habitación separada del salón, un vestidor, un sanitario separado del baño principal que sirviera de baño de cortesía (muy típico francés), una zona de lavandería, una entrada con perchero y aire acondicionado. ¿La solución? Derribar paredes y volver a construir, ¡y en tan solo tres semanas!

La librería de la habitación permite separar el vestidor y el baño de la zona del dormitorio. De esta forma se pudo prescindir de un tabique para ganar 10 centímetros más.
Jaime Ferrer
Lámpara SINNERLIG de IKEA.
Jaime Ferrer

      En cuanto a los materiales, se eligió una carpintería de madera reciclada y vintage para respetar la memoria del edificio. También se diseñó una estantería a medida que sirve de tabique entre la habitación y el vestidor.

      baño con ducha de obra y azulejos grises
      Jaime Ferrer
      baño con ducha de obra y azulejos grises
      Jaime Ferrer

      Jaime Ferrer

      Proyecto e información: Hypa&Cie. Estilismo: Cristina Rodríguez Goitia.