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La idea de convertir una pequeña iglesia en vivienda es un proyecto del diseñador Tas Careaga, que contó con el estudio bilbaíno Garmendia Cordero Arquitectos para rehabilitar la ermita de la localidad de Sopuerta, a media hora de Bilbao.

La vivienda se ha planteado en varias alturas para aprovechar la estructura de al ermita.
Nerea Moreno

El templo se construyó a mediados del siglo XVI y el proyecto de rehabilitación ha sido muy ambicioso. La intervención, desacralizado, tenía que acometer una estructura en malas condiciones y la cubierta, que se había desplomado hacia el interior.

El diseñador Tas Careaga cuando inició el proyecto junto al estudio Garmendia Cordero Arquitectos, de Bilbao.
Carlos Garmendia

Tas Careaga tenía claro que su nueva vivienda debía adecuarse a su estilo de vida. Este diseñador multimedia es un nómada digital, que adora la fotografía, practicar skate y pasar la vida junto a su perro, Tola.

Tola sobre el sofá vintage, tapizado en cuero, con chaise longue.
Nerea Moreno
No parecía fácil unir dos mundos tan equidistantes como un urbanita tech con la espiritualidad de una ermita.

El interiorismo es marca de la casa. La vibrante creatividad de Tas Careaga ha dado a luz esta decoración ecléctica, muy centrada en los estilos vintage e industrial, aunque reconoce que “en el proceso me ayudó, sobre todo, Carlos Garmendia”.

El interiorismo incluye antigüedades, piezas de diseño y muebles que ha ideado el propietario, Tas Careaga.
Nerea Moreno

La sostenibilidad está íntimamente relacionada con la proximidad de los proveedores y productores. También es una forma de abaratar costes: “los trabajadores y materiales son locales; algunas veces, es un poco más complicado, pero la huella ecológica es infinitamente inferior”.

La madera es la gran protagonista de esta intervención.
Nerea Moreno

Esta apuesta ecológica tan personal del propietario se ha llevado a cabo en distintas partes de la vivienda. Por ejemplo, “hice las escaleras las hice con la ayuda de un albañil y diseñé los bancos y la mesa con el material estructural sobrante, aunque tuve que hace mil modificaciones pero al final quedaron bonitas”.

Un ingenioso sistema de poleas permite dejar las bicicletas a la vista sin robar espacio.
Nerea Moreno

La decoración destila armonía, aunque en diferentes estilos. Se pueden ver antigüedades o piezas de estilo Fifties. Para Tas Careaga, no hay una obra más valiosa que otra y ni siquiera las ha tasado porque “no creo que ninguna pieza tenga un valor económico muy alto, pero son cosas que han estado siempre en mi familia o regalos de gente muy especial”.

Este rincón de lectura es puro diseño, con dos butacas Chester, en cuero, y una lámpara con pie de arco.
Nerea Moreno

En cualquier caso, a nuestros ojos llama la atención la profusión de cuadros con temática religiosa, que eran de su abuela porque era muy devota. Y Careaga destaca algunas obras como “una escultura de un santo del siglo XVII, un yugo del XVI y muebles de mediados del XIX”.

El ábside de la ermita está destinado a albergar la cocina, con isla y acceso hacia el exterior.
Nerea Moreno

El ambiente vintage es obvio, sobre todo en la zona del comedor. Para el diseñador: “si tuviera que salvar dos piezas de la casa, serían las que pertenecieron a mi tatarabuela: una mesa, de Roche Bobois, que llevaba en casa de mi tía casi 40 años, y una vidriera”.

Tas Careaga ha elegido piezas icónicas, como las butacas James Lounge, con sus reposapiés utilizados como asientos.
Nerea Moreno
Tas Careaga considera que el verdadero valor es la mezcla especial de los distintos diseños.

Cuando uno observa las dimensiones de la iglesia no puede evitar pensar en cómo se climatiza esta pequeña ermita. Tas Careaga lo tenía claro: “la calefacción está sobredimensionada, hice yo mismo el cálculo. Para no meter la pata, y teniendo en cuenta que quería dejar la piedra vista, aumenté un 75% la potencia en radiadores y casi dupliqué la de la caldera”.

Este altillo da pie a un dormitorio con vistas 360º.
Nerea Moreno

Parece que las cuentas son correctas, porque “este ha sido el primer invierno que he pasado aquí y, la verdad ,es que no he tenido ningún problema, he pasado cero frío y sin mucho gasto”. El equipamiento es simple: 15 radiadores y una caldera de pellets para obtener un consumo sostenible.

El dormitorio principal, con estructura de cama en madera y un mueble de imprenta. tiene una fantástica perspectiva sobre el ábside de la iglesia.
Nerea Moreno

También tiene en los muros de piedras tablas de skate, porque adora esta disciplina y la sigue practicando, incluso en el exterior de la vivienda con una pequeña pista half pipe, donde practica sus giros.

El diseñador Tas Careaga, junto a Tola, en su half pipe construido practicar skate.
Nerea Moreno

Tal es su pasión que colecciona algunas tablas. “Llevo patinando toda mi vida, así que tengo modelos originales de los 80, pero no soy un coleccionista. Destacaría dos muy originales, que tienen motivos religiosos y las tenía antes de comprar la iglesia”.

Arte y diseño en cualquier rincón, con obras de arte, una mesa licorera, en forma de globo terráqueo, una vitrina retro o una silla de barbería vintage.
Nerea Moreno

La música es otra de las pasiones de Tas Careaga. Aunque no se considera coleccionista, su discoteca alberga cerca de un millar de vinilos, pero “ahora la mayoría de música que escucho es digital”. Sin embargo, no puede evitar las piezas de diseño en cualquier rincón.

El techo abuardillado se aprovecha para este pequeño comedor, con sillas de líneas sinuosas, como estas con diseño Phantom.
Nerea Moreno

La personalidad del interiorismo se demuestra en piezas importantes, pero también en otros espacios, como el baño.

El baño está revestido en madera y es muy funcional.
Nerea Moreno

La vivienda es también la sede de su estudio TasLab; pero, ¿cómo es teletrabajar desde una iglesia? El diseñador aclara que “no es algo que piense. Cuando trabajo estoy trabajando, pero es cierto que trabajar en sitio bonitos o especiales inspira mucho”.

El estudio donde trabaja el propietario y diseñador, Tas Careaga.
Nerea Moreno

Sin embargo, valora muy positivamente el entorno, porque “es una maravilla poder salir al monte un par de veces al día o simplemente al jardín, da mucha energía”.

La terraza dispone de zona de descanso, comedor y barbacoa.
Nerea Moreno

Tas Careaga no echa de menos las comodidades de un piso. De hecho, antes de ocupar esta iglesia vivía en una gran nave industrial. Confiesa que “muchas veces echo de menos estar en el centro de la ciudad y venir al campo está siendo un experimento. Aunque de momento, estoy muy feliz, pero no descarto volver a la vida urbana”.

Exterior de la iglesia convertida en vivienda, en Sopuerta (Vizcaya).
Nerea Moreno

Más información: Estudio Tas Careaga.