La interiorista Pascal Quiterrie y su marido, Jean Baptiste, llevaban tiempo buscando un piso en el corazón de la capital. La pareja vivía con sus dos hijos en una casa a las afueras de la ciudad, pero soñaban con un apartamento céntrico, cerca del trabajo.

Lo único que pedían es que tuviera una terraza que compensara la falta de espacios verdes que rodeaban su anterior vivienda. ¡Y la encontraron! Ahora disfrutan de otras vistas: los tejados y azoteas, una estampa que les cautivó desde el primer momento. Tanto que no les importó que la casa estuviera en mal estado o que presentara una distribución muy compartimentada. Convertirla en un espacio moderno y luminoso sería un reto para Pascal, quien dirige su propio estudio de interiorismo Mise en Scène.

Tirar puertas y paredes fue la primera decisión de Pascal para ganar espacio, luz, comodidad y crear una distribución fluida, a base de espacios amplios y desahogados. Durante los trabajos de demolición, aparecieron vigas de hormigón que se dejaron a la vista en buena parte de la casa para dar a los espacios un look industrial con encanto. El suelo original se sustituyó por parqué en toda la casa, excepto en baños y cocina, donde se colocó porcelánico, y en las paredes, la pintura blanca se alternó con frentes en colores intensos para romper ese equilibrio y aportar carácter y riqueza visual. Como es lógico, también se renovaron las instalaciones de electricidad y fontanería. Cinco meses después, el tiempo que duró la obra, la casa era otra.

Todas las estancias están decoradas de una manera muy personal. Pascal combinó piezas recuperadas y objetos de diferentes estilos y procedencias con muebles a medida que ella misma diseñó. Además, la interiorista combinó distintos tipos de lámparas que, además de cubrir diferentes necesidades, añaden un plus decorativo, especialmente los diseños suspendidos, que captan y conducen la atención hacia el techo. Un ejercicio de estilo del que resultaron ambientes acogedores y con carácter.

Salón juvenil

En la reforma, las paredes se pintaron de blanco y el suelo original, de baldosas blancas, se sustituyó por parqué en espiga: un lienzo perfecto en el que combinar piezas de diferentes estilos. Algunas de ellas son detalles antiguos o recuperados que suman personalidad al salón, como las maletas y el armario azul. Con muebles en blanco y madera, telas naturales y detalles y complementos en fibras, la decoración de este dúplex respira un refrescante y acogedor look country chic muy actual.

Asientos de mimbre, de Hay y Vincent Sheppard.
Pauline Le Goff
La pared del salón se aprovechó con un aparador a medida que recorre todo el frente.
Sofá de Muuto. Lámpara de techo, de Design House Stockholm.
Pauline Le Goff
Las ventanas se dejaron despejadas para resaltar la inclinación de la pared.

Cocina y comedor comparten el mismo espacio

Taburetes de acero, modelo Tolix.
Pauline Le Goff

Gracias a la nueva distribución, basada en espacios abiertos y comunicados, la luz fluye entre la cocina y el comedor.

La cocina se completó con una encimera volada que hace las veces de barra de desayuno.
Mesa y sillas, de la firma Hay. Lámparas de techo, de Caravane.
Pauline Le Goff
Se abrieron hornacinas donde colocar las piezas de uso más frecuente.

El comedor se pintó en un tono azul intenso y profundo que, además de crear un llamativo contraste con el blanco de muebles y demás paredes, contribuye a crear un look elegante.

Dormitorios para todos

Lámpara de techo, de La Redoute. Cojines, de Petit Picoti.
Pauline Le Goff

Un gran armario a medida, cuyo diseño tuvo que salvar una de las vigas y dejar espacio para la zona de descanso, ocupa toda la pared. La cama a modo de sofá, llena de cojines y plaids, hace del dormitorio infantil un espacio más diurno.

Letrero de la firma Seletti,
Pauline Le Goff

La pared del cabecero: se aprovechó su potencial decorativo para dar personalidad y estilo al dormitorio. Con pintura de en un color diferente y más llamativo que el resto, y un letrero luminoso se convirtió en un punto focal perfecto.

Baño moderno y muy chic

Grifo, de Cristina & Ondyna.
Pauline Le Goff

Para decorar este baño, se optó por un azul oscuro para las paredes, aunque se matizó con blanco y se añadieron detalles en madera clara para aportar calidez.

Realización: AC Scoffoni.