En el hogar de la estilista Adriana van den Berg y su marido Daan, en Windesheim, Países Bajos, ya está todo preparado para la llegada de la Navidad. Ellos y sus cuatro hijos pequeños esperan con ilusión estas fiestas para decorar su casa, un adosado de enormes ventanales que ellos mismos construyeron de forma activa junto con sus vecinos hace trece años. Adriana recuerda cómo lo hicieron entonces, cuando eran muy jóvenes. “¡Qué experiencia! No me la habría perdido por nada del mundo. Lo bueno de realizar tu propia casa es que estás involucrado en todo el proceso. Desde los suelos hasta las paredes, puertas y ventanas. Todo ello hace que la sientas totalmente tuya”.

Ella y Daan creen que la Navidad “es un tiempo para que las familias, amigos y la comunidad se unan” y una oportunidad para cambiar el interior.

“Me gusta decorar la casa con un ambiente navideño, pero tengo clara una idea. Las decoraciones, el árbol, los regalos… deben ser sutiles y discretos. En la mañana de Navidad, después de la iglesia, nuestros amigos y familia se reúnen aquí y son los adornos los que hacen la casa cálida y acogedora”. En el interior de su hogar también se percibe una decoración basada en la mezcla ecléctica de estilos, con la que ha creado ambientes relajantes. Adriana se inspira en las revistas de decoración e Instagram y confiesa: “hago modificaciones en la decoración de forma regular. Me encanta intercambiar y trasladar piezas, comprar en mercados de pulgas y tiendas de segunda mano. También navego por Internet en busca de gangas y artículos interesantes”.

La lámpara suspendida, un diseño industrial mid-century que fue todo un hallazgo; un día lo descubrió en plena carretera, abandonado.
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La madera y las pinceladas negras, junto con la diversidad de texturas, dinamizan la decoración del salón. “Me gusta mezclar y combinar marcas y diseños”, señala la propietaria de la casa, quien confiesa que el jarrón de cobre sobre la mesa de centro es una de sus piezas deco favoritas. La chimenea de estética retro refleja el estilo de la construcción de los años treinta, como deseaban los propietarios. “En invierno, quemamos un par de leños cada noche”, comentan. Su look se actualiza con un acabado de apariencia cemento. En Navidad la decoran con una gran estrella sobre la embocadura.

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Sofá, mesa blanca y aparador, de Ikea. Cojines, de Zoedt, Benio, Ikea y tiendas locales. La alfombra bereber es una réplica, ya que “con cuatro niños prefiero algo asequible”.
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Los ventanales completan la escena navideña del salón con detalles deco maxi y árboles minimal.

Decoración de la ventana con una hilera de estrellas de papel y un farol antiguo reparado por la dueña.
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Con detalles en blanco, negro y dorado, en casa de Adriana y su familia ya se vive en modo Navidad.

La amplitud del recibidor permite colocar un árbol de Navidad más grande y decorarlo con adornos pero sin excesos.

recibidor El sillón lo compraron en H&M Home.
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“Sucumbí a los deseos de los niños de poner un segundo árbol”. Como en otras partes de la casa, aquí hay flechazos deco de la dueña, como este sillón. “Había estado en mi lista de deseos durante años, pero la primera vez que intenté pedirlo, estaba agotado. Luego, más tarde, decidí revisar la web de nuevo, ¡y ahí estaba! ¡Ha llegado justo a tiempo para la Navidad!”.

Los muebles del comedor y los portavelas los fue adquiriendo en mercadillos de antigüedades.
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La carpintería negra y el suelo de damero imprimen un aire señorial y vintage a esta casa familiar.
Adriana acompaña a sus cuatro hijos: Liene, Jula, Floris y el pequeño Bastjin.
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En la cocina se aprecia la vajilla, ordenada en baldas. Una idea con encanto de la propietaria que encaja bien con la estética farmhouse de la cocina, marcada por elementos clave como las puertas de listones, el azulejo blanco tradicional y el gran fregadero de cerámica, cómodo con su doble cubeta.

El mobiliario de la cocina y las baldas son de Ikea, pero sobre ellos se aplicó una capa de pintura que armoniza mejor con alicatado y suelo.
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El dormitorio principal se ubicó en la buhardilla después de realizar un vano para inundar de luz la estancia —toda pintada de blanco, suelo incuido— y permitir la renovación del aire.

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Plus de estilo: el dosel, que crea una atmósfera íntima y dota a la cama de un aire delicado.
Aparador suspendido, de Ikea.
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Tocador con tríptico de espejo, “es de los años veinte, fue uno de los primeros artículos que quise cuando construimos esta casa. Lo encontré en Internet”, recuerda la propietaria.
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En el cuarto de baño, el frente de lavabo es el protagonista absoluto del espacio.

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Destaca en primer lugar el aparador colonial de nogal al que han dado un nuevo uso. También, el marcado contraste del negro, que da mayor relieve al frente alicatado, los lavamanos y la grifería. La luz natural potencia el juego de claroscuros y realza el frente tallado. “Me encanta este mueble. El trabajo ornamental realizado en la madera es exquisito”, afirma la propietaria.

El dormitorio de una de las niñas se llena de alegría y vida con un papel pintado floral y una alfombra bereber multicolor.

Cama y lámpara de techo, de Ikea. Papel pintado, de Kwantum.
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La dueña acertó al dejar libre el centro de la habitación para que la pequeña juegue o se tumbe en la mullida lana. También al elegir muebles a su medida, porque transforman este espacio en un lugar cómodo. Además, poner en la cama un dosel y una guirnalda lumínica han convertido a la cama en un refugio mágico, perfecto para leer cuentos o imaginar mil y una historias.

La cómoda, el sillón y otros detalles del dormitorio se compraron online y en tiendas de segunda mano.
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Para el más pequeño de la familia: el cuarto del bebé.

Cuna Sleepi, de la firma Stokke. Un correpasillos similar se vende en Amazon, de la firma Vilac, y en Maisons du Monde.
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El cuarto del bebé cuenta con mucho espacio donde jugar y montar en su coche correpasillos; un armario a medida bajo la ventana para sus cosas; y una cuna evolutiva que se transformará en cama cuando crezca. Su forma ovalada, que evoca la de un acogedor nido, proporciona sensación de seguridad al benjamín de la casa.

IDEAS PARA COPIAR:

Proteger la vajilla

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Con cuatro peques, lo ideal es colocarla fuera de su alcance. Aquí está a salvo en baldas a las que solo mamá y papá llegan. Las piezas, blancas, armonizan con el resto de la cocina.

Cambio exprés para personalizar un cuarto infantil: combinar dos motivos.

Escritorio, de Ikea.
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En este caso, un zócalo alto con una sufrida cuadrícula inspirada en un cuaderno escolar a gran escala y, encima, lunares pintados por la dueña.

¿Un escritorio y una silla de oficina para un dormitorio infantil? Sí.

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Estos escritorios, de mediados del siglo pasado, tienen una resistencia a prueba de niños y tareas escolares. Si sus medidas te encajan, ¡adelante!

Crea estampas navideñas con elementos representativos.

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Un bosque de arbolitos y un reno, rodeados de blanco, evocan un paisaje nevado. Los cascabeles, símbolo de alegría por la llegada de la Navidad, completan el look.

Infalible para ganar amplitud visual: la apuesta total white.

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En paredes, techo y bancada, el blanco cubre todo en el porche para crear un escenario invernal. Tips que añaden calidez: iluminación con tira de bombillas, mix de cojines y algunas mantas.

En una casa con niños, protege la pared más expuesta al roce con un zócalo.

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Adriana optó por una lámina autoadhesiva, de Kwantum, cuyo print consigue dar a la pared la apariencia de una superficie revestida con mármol, e incluso tiene su mismo brillo. En el comedor destacan los adornos blancos colgados de la rama suspendida y la gran estrella negra de Navidad, en armonía con la deco de la casa.

Plano y claves de la decoración de la casa

Hearst Infografía

“A lo largo de todos estos años hemos hecho algunos cambios. Por ejemplo, pusimos dos ventanas de buhardilla en la última planta y creamos dos dormitorios extra para que los seis tuviéramos nuestra propia habitación. Y la terraza también fue un sueño hecho realidad. Allí —cuenta Adriana— es donde puedo poner algunos de los hallazgos que
no quiero colocar en la casa. Es un espacio al que se le puede dar fácilmente una
nueva sensación. Es maravilloso añadirle ese toque romántico e invernal en Navidad”.

Entre las aportaciones de Daan a la casa: “la colocación del suelo de damero en el comedor —que armoniza con las puertas negras de estilo retro—, y la construcción también de un armario de suelo a techo con puertas de un antiguo hospital de Chequia”. Daan además realizó el mueble alto del salón que oculta el televisor.

“Nunca se sabe cuándo puedes encontrar en casa una nueva silla o un armario —confiesa Adriana, a la que le encanta buscar tesoros deco en mercados vintage y tiendas de segunda mano—, pero Daan ya está tan acostumbrado, que casi no se da cuenta”.