Antes de convertirse en un piso moderno y presumir del encanto que hoy desprende, esta vivienda, ubicada en un edificio de nueva construcción, contaba con una distribución que se alejaba de las necesidades de sus propietarios, una pareja con dos hijos pequeños. Estaba demasiado compartimentada y pedía una reforma que exprimiera todo su potencial. El estudio de interiorismo Banana Home Agency se encargó del proyecto. Empezó por diseñar una nueva organización del espacio más flexible, con mayor conexión entre los ambientes. En la planta baja se creó una zona social, con salón, comedor y cocina integrada, y un aseo. Otro de los objetivos era optimizar la luz natural. Así, las paredes se pintaron en blanco y el suelo original se sustituyó por una tarima de roble blanqueado. Esta base clara ayuda a realzar la decoración y a destacar los muebles, textiles y accesorios en vivos colores. El resultado es una casa fresca y actual que refleja la personalidad y el modo de vida de sus dueños.

Gran salón, comedor y cocina

Mesa y vitrina, de IKEA. La lámpara de techo es de Maisons du Monde.
Banana Home Agency

En el comedor se creó un ambiente informal y único, con una mesa de madera y sillas de distintos estilos, materiales y colores, procedentes de mercados de segunda mano. La vitrina ofrece un plus de almacenaje y llena la pared sin abigarrarla.

La zona de estar y el comedor se ubicaron en los extremos. Para interceder lo menos posible en la visión del espacio.
Sofá de The Sofa Company. Butaca de IKEA.
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El sofá se situó pegado a la pared y, junto a él, en el hueco de la escalera, se colocó una butaca. Las ventanas se dejaron libres de muebles y se vistieron con visillos ligeros. El espejo en la pared y una alfombra de rayas dan más profundidad al salón.

Armarios, de Leroy Merlin, con tiradores de Ikea.
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En la reforma, la cocina se abrió al salón para ganar una zona de día más amplia. Además, para potenciar la sensación de amplitud y luminosidad, se eligió el color blanco para muebles, revestimientos y encimera.

Un ligero tabique de cristal con cuarterones blancos delimita la cocina del salón.
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Este muro de la cocina se decoró con un papel pintado con discretos estampados que rompe la monotonía del blanco. Se remató con una barra de desayunos acompañada de dos taburetes.

Dormitorios

En el dormitorio de la niña, también se jugó con los colores, del mostaza al coral, y se le dio un toque especial con muebles recuperados.

La ropa de cama es de Ikea; la alfombra, de Leroy Merlin, y los cojines, de Zara Home y H&M Home. Un acierto.
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En el dormitorio principal, se realizó un murete de pared a pared, para integrar la mocheta y disimular su presencia.
El murete, se revistió con un friso de madera, de Leroy Merlin. Ropa de cama, de Ikea. Alfombra y cojín a juego, de Calma House. Lámpara de techo y baúl, de Maisons du Monde. Los cuadros son de Westwing.
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En lugar de las tradicionales lamparitas, se instalaron unos apliques de cuerda con bombilla a la vista.

Cuarto de baño

La sencillez fue clave a la hora de decorar el baño del dormitorio principal.

Mueble de lavabo y espejo de IKEA. La grifería y el aplique son de Leroy Merlin. En la encimera, rama de eucalipto preservado de Cónica Estudio.
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En el baño, un mueble suspendido y un espejo redondo en la pared del lavabo hacen que parezca más grande.