Una casa con dos plantas decorada en tonos tierra y muchas plantas de interior

Lejos de elementos que tiendan a la opulencia, esta vivienda presenta un interiorismo relajado y cálido.

casa decorada en tonos ocre y marrón
Sandra Rojo

Al propietario de esta vivienda ubicada en el barrio barcelonés de Horta —un director de fotografía de unos 40 años, amante del arte y del diseño—, le cautivaron los grandes ventanales que permiten aprovechar al máximo las horas de luz natural. Su idea era convertirlo en un lugar en el que relajarse, una morada donde disfrutar de un ambiente alegre y vacacional durante todo el año.

El estudio de interiorismo de Alex March fue el elegido para llevar a cabo un sorprendente ejercicio de estilo que no deja nada al azar. ''Imaginaba la decoración del espacio alegre y heterogéneo, una mezcla entre pasado y presente a través de arte, diseño, artesanía y revestimientos populares'', explica Alex March. Para llevarlo a cabo, se ha nutrido de una ecléctica selección de piezas de mobiliario de diseño de los años 20, 50, 60 y 70. Sin olvidar el uso de plantas y flores, recurso que siempre aporta frescura y calidez.

La vivienda, distribuida en dos plantas, presenta un interiorismo relajado donde el lujo se encuentra en el cuidado exquisito de los detalles, sin opulencia.
En las paredes se ha combinado un revestimiento cerámico rectangular en dos tonos, blanco y arcilla.
Sandra Rojo

La carpintería exterior de madera de pino se ha restaurado cuidadosamente y se ha barnizado en dos colores, abandonando el tono original, ya que era muy oscuro. Además, se ha apostado por combinar elementos arquitectónicos en color blanco con cerámica tradicional, dejando a la vista la bóveda catalana original del edificio, que únicamente se ha pintado en blanco para potenciar la luminosidad.

Para tamizar la luz de los generosos ventanales se han escogido persianas venecianas de haya marrón.
Sandra Rojo

En el espacio interior de la planta baja domina una gran armonía visual, generada por las distintas tonalidades ocre y marrón de las piezas decorativas.

Destaca el sofá AG Barcelona de los setenta, aterciopelado y en un tono marrón muy suave, sobre el que se han dispuesto varios cojines marroquíes de lana. Junto al sofá, encontramos una mesa de pedestal francesa en un tono marrón claro, decorada con un jarrón de cerámica catalana de los sesenta.

Otra discreta protagonista de la escena es la mesa de centro de estilo brutalista holandés de 1975, que aporta la profundidad y el carácter del roble oscuro, y que descansa sobre una gran alfombra de lana blanca belga.

Sandra Rojo

Icónica pieza del salón es un cabinet de ocho cajones, atribuido al reconocido diseñador de muebles danés Arne Vodder. El contrapunto de diseño se consigue gracias al blanco brillante de la butaca Ginebra Airmchair de Castilglioni (1979), al increíble óleo sobre papel de Iñaki Moreno enmarcado en blanco y a las curvas de la escultura de Roger Coll, Krasznai.

Sandra Rojo

La vivienda pone en valor mobiliario cotidiano del pasado, como las sillas de comedor francesas años cincuenta Dordogne, creadas por la mujer que sentó las bases del diseño moderno, Charlotte Perriand, y la mesa de comedor de los sesenta, en madera con sobre de cerámica esmaltada en blanco.

Sandra Rojo

La artesanía autóctona también tiene un lugar en la casa: alfombras de fibras naturales de los cincuenta y cerámica típica de La Bisbal son un guiño a la cultura tradicional catalana. Por otra parte, el arte contemporáneo nos ubica en el espacio y tiempo actual con obras tales como Gaima in the desert de Adriá Uyá, y una selección de piezas de cerámica de Mari Masot. La zona de comedor incorpora de manera muy discreta una cocina, con mobiliario en blanco.

Sandra Rojo

Una escalera blanca decorada con helechos colgantes conduce a la planta superior. La habitación principal es un magnífico remanso de paz, en parte gracias a la luz tamizada mediante persianas de esterilla de madera natural, y también a base de distintas texturas muy suaves: parejas de cojines en tonos crudo (Calma House y Gancedo), una colcha bouti en color blanco (El Corte Inglés)...

Sandra Rojo

En el dormitorio, cada pieza de mobiliario aporta cierto toque de estilo. Las mesitas de noche (diseño danés de los años sesenta), están coronadas por dos lámparas francesas de madera de caoba de los cincuenta. Al pie de la cama, de manera sugerente, se han colocado dos taburetes de tres patas latonadas diseñadas por Miguel Fisac.

Un tapiz de macramé artesanal de los años sesenta en tonos crudo y mostaza preside la zona de estar. La iluminación indirecta mediante una discreta cornisa con led genera una atmósfera acogedora.

Sandra Rojo

La solemnidad se consigue gracias a una selección exquisita de mobiliario, como las butacas Torres Clavé del año 1934, de estructura de madera de roble y asiento y respaldo tejidos con cuerda de manufactura artesanal, que van acompañadas por tres mesitas inglesas de los años cincuenta realizadas en madera de haya.

El conjunto descansa sobre una alfombra iraní de lana blanca. Distintas plantas colgantes y cactus dan frescura al espacio, donde destaca un florero danés de madera de los años sesenta.

Sandra Rojo

En definitiva, cada una de las piezas tiene un pasado del que presumir, un ayer que habla de diseño y de cultura, de arte y de pasión por el diseño europeo y que rinde tributo a los diseñadores modernos del siglo XX.

Proyecto e información: Cortesía de Alex March Studio.


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