Esta segunda residencia mallorquina nos tiene locos de amor

Rebosante de texturas, obras de arte, espacios abiertos y mucha luz.

salón decorado con estilo mediterráneo
Jordi Canosa

Alucinando. Así nos hemos quedado con el proyecto de reforma e interiorismo de esta segunda residencia en Mallorca para una familia, a cargo de Pia Capdevila. La casa tiene 150 m2 divididos en dos plantas. En la planta principal existen dos niveles, ubicando en el de calle la entrada y un salón que accede al porche.

A sus propietarios les encantó la orientación, la luz y la posibilidad de ganar metros cuadrados

La cocina, el aseo de cortesía y el salón comedor anexados están en la misma planta, aunque un metro más elevados. Junto a la cocina se encuentran las escaleras de acceso a la planta superior, con tres habitaciones y dos baños.

Jordi Canosa

Uno de los objetivos para el interiorismo de toda la vivienda ha sido llamar sutilmente la atención en cada estancia con piezas icónicas y antiguas. Un proyecto con arte, papeles y textiles con texturas, materiales resistentes que respetan su enclave y la arquitectura de la zona.

La base cromática neutra permite que destaquen cada una de las piezas escogidas por la interiorista.

Los propietarios de la vivienda son amantes del arte, por lo que la interiorista ha realizado una cuidada selección de piezas artísticas, esculturas y cuadros, y ha incluido iconos del diseño en iluminación, mobiliario y accesorios decorativos.

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CLAVES DEL PAVIMENTO

En el suelo, Pia Capdevila ha escogido un porcelánico de Porcelanosa que imita el microcemento, en el mismo tono que se ha usado en la planta de las habitaciones. Para darle un toque diferente se han intercalado algunas piezas con un dibujo muy sutil que no recarga pero que permite aportar identidad al suelo.

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El recibidor de la casa formaba parte del salón en su origen, así que para separarlo de este y crear un espacio destinado a la entrada, la interiorista ha diseñado un biombo de lamas de madera lacadas en gris. En este nuevo rincón se ha colocado una consola y un cuadro que marca la zona del recibidor.

Jordi Canosa

El salón anexo a la entrada principal es un espacio destinado a recibir a los invitados y a lucir las obras de arte. El mobiliario se eligió minuciosamente con una identidad clara para crear un estilo decorativo ecléctico y muy personal.

Jordi Canosa

Este salón tiene una balconera que conecta con el porche frontal de la casa, donde se encuentran los sofás y la mesa de comedor de diario durante los meses de verano. Esta zona era originalmente un porche con estructura de vigas de madera que Pia Capdevila ha convertido en una sala de estar familiar donde poder pasar tiempo incluso en invierno. La clave: una actuación con cañizo y piezas de metacrilato para que cuando llueva esté totalmente protegida.

Jordi Canosa
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Desde el recibidor y el salón se accede a la cocina a través de un desnivel de un metro con cinco escalones. Al principio estaba separado por una barandilla, pero la interiorista ha querido apostar por la practicidad, diseñando un mueble que hace las funciones de banco con almacenaje y botellero.

Cocina abierta con isla central efecto madera
Jordi Canosa

Los propietarios buscaban una cocina grande, cómoda, muy manejable y que incluyera una zona de barra para toda la familia. Como es una casa esquinera, antes contaba con un porche de obra y tejas en la parte trasera, que Pia Capdevila ha cerrado para integrarlo en la zona de día y ampliar el espacio interior.

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En la cocina, se ha diseñado una isla central y un área de trabajo con encimeras en Neolith de imitación madera. Al fondo, una amplia zona de lavado.
Jordi Canosa

Las paredes de la planta principal se han pintado en blanco a excepción de la pared que conecta la cocina y el anexo, que ha recibido un acabado de piedra natural para mantener la estética mallorquina de la vivienda.

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El espacio anexado que se ha ganado en la vivienda ha permitido construir un salón comedor junto a la cocina para disfrutar en invierno, instalando una chimenea que aporta una gran calidez y separa la zona en dos ambientes.

Este anexo acristalado se pensó también para que fuera un espacio compartido con el jardín.

Jordi Canosa
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Frente a la cocina, y al lado de las escaleras por las que se accede a las habitaciones, se encuentra este aseo tan original. La interiorista tuvo que cambiar la ubicación de la puerta para que quedase más cuadrado, y decorarlo con un estilo muy mediterráneo. El objetivo era conseguir un efecto de pecera con un papel azul ilustrado con peces, un espejo redondo de cuerda, un sobre de Neolith de imitación madera y una pica de cerámica blanca.

Jordi Canosa

En la planta superior se encuentran los tres dormitorios a los que no se les ha modificado la distribución, pero sí la estética y el interiorismo.

Toda la madera natural original era en color nogal y se ha lacado en blanco para hacerlos más espaciosos.

El suelo, originalmente porcelánico en color beige, se ha cubierto con microcemento gris en el mismo tono que el porcelánico de la planta baja para unificar y darle el mismo aspecto mediterráneo. Los zócalos se han instalado en un material de poliuretano en laca blanca, ya que es resistente a la humedad.

Jordi Canosa

Las habitaciones son todas dobles, dos de ellas matrimoniales: una es la suite principal con baño y vestidor, y la otra es para uno de los hijos. La tercera es doble pero con camas separadas para los hijos más pequeños.

Jordi Canosa
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Los textiles de las habitaciones mantienen líneas clásicas con pequeños toques de color.
Jordi Canosa

La decoración del dormitorio principal respira un estilo balinés que se refleja en la cama de madera de teca a juego con las mesitas de noche, y en el mueble a los pies de la cama en madera reciclada de barco.

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Las lámparas a cada lado de la cama son unas tinajas grises con un ligero toque liláceo que se ha combinado con los textiles de la cama, en base blanca con cojines en tonos lisos para darle un punto de color.

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Los dos baños de la planta de las habitaciones se han reformado por completo con plato de ducha, proyectados bajo una misma identidad y escogiendo los mismos materiales, pero cada uno con una distribución distinta adaptada a las necesidades de cada usuario.

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En ambos baños, Pia Capdevila ha destacado una de las paredes revistiéndola con un material muy especial de la firma Zellige, que vino de Marruecos. Se trata de unas piezas vidriadas de cerámica cocida en color blanco totalmente artesanales, colocadas una a una. El resto de paredes de cada baño se han cubierto con microcemento gris unificando materiales y tonos.

Jordi Canosa

Por un tema de resistencia y humedades, las encimeras se han colocado en Neolith de imitación madera, al igual que en la cocina y en el aseo. La pica es sobreencimera para conseguir un estilo simple pero llamativo y elegante.

Proyecto e información: Cortesía de Pia Capdevila. Estilismo: Mar Gausachs.


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