Rodeada de las mejores playas de arena blanca, recónditas calas de rocas y aguas cristalinas, esta casa nos impregna de energía positiva, optimismo y una gran dosis de calma al primer vistazo. Ubicada en la isla de Formentera, la más pequeña de las Pitiusas, nos recuerda constantemente su ubicación a través de los elementos arquitectónicos típicos de la zona, hoy renovados tras una reforma integral. Todo comenzó con la necesidad de arreglar una casa de los años 70 abandonada y en un estado lamentable. Para ello, los propietarios confiaron en Lina Escandell y Aina Vives, el equipo de Home Staging Mallorca.

BUSCANDO LA CALMA
Bajo las premisas de la desconexión y las ganas de disfrutar de escapadas frecuentes, se planteó una distribución de zonas comunes comunicadas y por la conservación de los arcos tradicionales. Buscando siempre el mimetismo con el entorno, toda la obra y la decoración pretende atrapar el espíritu de la isla basándose en los muebles de obra, el predominio del blanco, los materiales naturales y un halo de libertad conseguido a través de acabados desenfadados. Acompañado de un jardín medio chic, medio salvaje y muy autóctono, la belleza fluye y atrapa con su serenidad. Las zonas de descanso también se mimaron al máximo, con la intención de crear pequeños oasis privados de plena relajación.

NUEVA DISTRIBUCIÓN
Su organización cambió con la reforma y ahora se ubican en dos zonas separadas. Por una parte encontramos dos habitaciones simétricas que comparten baño y, por otra, el espacio destinado al dormitorio principal, mucho más independiente y con salida directa al exterior. En los tres ambientes se lanza y conserva la misma intención de integrar la naturaleza dentro de la casa a base de maderas naturales sin tratar y detalles de fibra vegetal tan propias del entorno. La sencillez y el estilo de vida tranquilo de la isla se traslada a los dormitorios a través de una decoración que prescinde de elementos superfluos. Un proyecto donde el equipo de Home Staging Mallorca mimetizó interior y exterior con maestría, cuidando hasta el último detalle, con un resultado apto para soñar.

Aina Vives
Los materiales naturales típicos de la isla son excelentes motivos decorativos aquí y allá. Genial.
Las butacas de caña son de MIV Interiores, y la mesita es de Miliboo. Todos los cojines se compraron en Zara Home.
Aina Vives

La estructura con varios elementos de obra y predominio del color blanco en todas las paredes y techos, forman un lienzo magnífico donde lucir textiles alegres y piezas naturales.

Las velas son de Can Tauet.
Aina Vives

Es increíble cómo unas sencillas colchonetas forman un sencillo solarium tan atractivo y sofisticado. Al otro lado de la piscina, unas velas vaporosas proporcionan sombra a la zona de estar de exterior, revestida por completo con lamas de madera que, además de suaves al tacto, no se calientan.

Aina Vives
Disfrutar de un desayuno fresquito en el porche es el mejor plan para comenzar un feliz día de vacaciones.
La mesa y la vitrina son de MIV Interiores y las sillas Tolix, de Vackart.
Aina Vives

La constante comunicación de espacios en la casa hizo posible ubicar un amplio comedor entre la cocina y el salón, dando servicio a los dos ambientes al mismo tiempo.

La elección de una mesa de comedor grande y redonda permite juntar varios comensales en poco espacio.
Aina Vives

El dormitorio principal se amuebló y vistió por completo en tonos naturales y blancos. El efecto conseguido es de sosiego total. Un éxito para los propietarios que aterrizan aquí buscando descanso.

La luz que desprenden las lámparas de fibra vegetal es un elemento más de la decoración.
La ropa de cama y los cojines son de Zara Home.
Aina Vives
Los cabeceros de madera sin tratar vinculan la decoración al espíritu natural de la isla.

La refrescante combinación de textiles en azul y blanco no podía faltar en esta vivienda de playa. Su presencia sobre sábanas blancas y con toques de fibra vegetal es de lo más sugerente.

Aina Vives

El acertado diseño del cuarto de baño, sencillo y funcional, acepta de maravilla integrar una mesa antigua de madera como mueble de lavabo.

Aina Vives

La eliminación de tabiques en las zonas comunes permite contar con varios espacios comunicados entre sí, dando sensación de mayor amplitud. La zona de descanso principal hoy se independiza con una entrada desde el exterior.