Alucina con la reforma de esta antigua casa de campo siciliana

Rodeada de almendros y olivos, a pocos kilómetros del mar, esta casa es el paraíso del estilo mediterráneo.

Jardín con columpio en un árbol
The Thinking Traveller y Alexia Fucale

Desde que me enganché a la serie del Comisario Montalbano, sueño con pasar una larga temporada en Sicilia, despertándome junto al mar, desayunando en la terraza, y dándome chapuzones en el mar bajo el calor del sol, igual que el protagonista. Pero como soy consciente de que los sueños, sueños son, no me queda más remedio que fantasear mientras observo atónita la maravilla de reforma que estoy a punto de enseñarte.

Se llama Donna Fucale, y es una antigua casa de campo de principios del siglo XX, ubicada en el sur-oriental de Sicilia, a pocos kilómetros de la playa. Este paraíso rústico, rodeado de almendros y olivos, necesitaba una rehabilitación que modernizase los espacios para convertir la vivienda en una casa de veraneo y, eventualmente, en un alquiler vacacional.

El proyecto, llevo a cabo por Fubert Studio, conservó la esencia y el estilo originales en medida de lo posible, añadiendo todo el confort de la vida moderna.
The Thinking Traveller y Alexia Fucale

La casa se distribuye en dos plantas y cuenta con techos altos, habitaciones amplias y luminosas, y un diseño interior que aboga por la elegancia clásica. Tanto la decoración como el mobiliario se basan fundamentalmente en los recuerdos y objetos de la familia: la vajilla, las lámparas de techo o los espejos, se restauraron para incorporarlos al interiorismo dándoles una nueva vida.

The Thinking Traveller y Alexia Fucale
También la carpintería y el revestimiento del suelo de la planta principal han sido recuperados.

La puerta de entrada a la vivienda conduce a un amplio pasillo desde el que fluye la distribución de los espacios. A la izquierda, se accede a un elegante comedor formal, que a su vez nos lleva a la sala de desayunos y cocina (aprovechando el antiguo establo anexo a la vivienda original).

The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale

Las ventanas francesas se abren a un porche al aire libre a un lado, y a los jardines al otro. De vuelta en el pasillo, a la derecha, llegamos a un salón luminoso y confortable, cuyos sofás se encuentran a ambos lados de una chimenea.

The Thinking Traveller y Alexia Fucale

Siguiendo por el pasillo se dispone un aseo de cortesía y unas escaleras que conducen al primer piso.

Aquí, un rellano central con escritorio y dos dormitorios dobles con vestidor y baños en suite, se dejan seducir por las vistas al campo y al mar de fondo.

The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale
Los antiguos almacenes se encuentran a tan solo unos pasos de la casa a través de un patio.

Con el objetivo de modernizar los usos, se construyeron en ellos tres habitaciones dobles muy amplias y luminosas, con baño en suite, cada una con su propio acceso independiente. Existe además un pequeño apartamento independiente con cocina, baño y cama en alcoba.

The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale

El exterior se planteó en dos niveles de extensión del césped, ambos delimitados por los típicos muri a seco, conservando el paisaje de la zona. En la parte inferior, y alrededor de la casa, encontramos el algarrobo, símbolo de la misma.

En el nivel superior del jardín se plantaron nuevos olivos, almendros y limones como muestra de los principales frutos que se producen en la zona. También en este área hay una piscina infinity con vistas al campo, y un fabuloso porche con techo de fibras naturales.

The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale
The Thinking Traveller y Alexia Fucale

Proyecto: Fubert Studio. Estilistas y decoradores: Alberto, Alexia e Isabella Fucale.


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