Una familiar casa rodeada de naturaleza y decorada con detalles handmade

¿Qué sucede cuando alguien irradia energía positiva? Que la transmite a cada rincón.

Casa familiar con detalles DIY
Miriam Yeleq

Sara Moreno está acostumbrada a los cambios y la verdad es que todos han sido muy positivos. Hace algo más de quince años conoció a Dani, su marido, y por él dejó su ciudad natal, Burgos, para instalarse en Madrid. Juntos vivieron en un piso de 60 m2 en la zona sur de la capital hasta que llegó Mateo, su primer hijo, y su nacimiento supuso un punto de inflexión en su carrera. “Trabajaba como administrativa en una empresa de publicidad online” nos cuenta, “pero tuve que dejarlo porque me resultaba imposible conciliar. Entonces, busque un escape de vida, quería reciclarme, que mi hijo no me viera como una persona triste o agobiada, y empecé a realizar tapices de telar y de macramé. Era algo que me relajaba y me hacía sentir muy feliz”.

Así, con mucho empeño y dedicación, nació Fruto Samore, su propia firma de artículos de macramé artesanales: mantas, tapices, cojines, pufs, cestos y maceteros… “Todo lo que ves en mi marca es fruto mío, fruto de Samore, una palabra formada por las primeras sílabas de mi nombre y mi apellido”. Se estrenó con las mantas de lana merino XXL, si bien, como ella misma reconoce, desde pequeña sintió gran interés por las ideas DIY y el mundo del bricolaje.

EL SALÓN

Los 50 m2 del salón se organizaron en diferentes ambientes.

Cesta con planta, de Muy Mucho.
Miriam Yeleq
“Sin duda es donde mejores ratos pasamos con amigos y en familia. Nos gusta disfrutar de comilonas y largas sobremesas, y los niños pueden corretear mientras yo trabajo en mis tapices y Mia, nuestra perrita, observa todo desde su cama”, cuenta Sara.

La casa original tenía una chimenea que Sara y su marido tiraron para hacer otra nueva.

Sillón, colgante, de la firma Vackart. Alfombras y pufs, de Kenza & Co. Los jarrones proceden de Zara Home.
Miriam Yeleq
“La revestimos nosotros mismos. En la parte de arriba, con un material que imita piedra, y en la inferior, con porcelánico. No queríamos que cualquier brasa o chispa estropeara la madera del suelo”, comenta Sara.

Poco después pensó que sería una buena idea instalar una viga a modo de carril por el que deslizar un sillón colgante desde este rincón hasta la zona de estar.

Sofá Manacor, de Fama. Cojines, de Kenza & Co. y Zara Home. Mesa de centro y tapiz, en Fruto Samore.
MiriamYyeleq

La propietaria de esta casa mostró su pasión por las manualidades y el DIY desde bien pequeña. Entonces pintaba y hacía vestidos a sus muñecas. Ahora, de adulta, es una artista del macramé: confecciona mantas, cojines, tapices, maceteros… con los que da a cada habitación un toque original, acogedor y alegre.

Miriam Yeleq

Cada rincón de esta casa desvela gustos y pasiones de Sara y su marido: desde las piezas de telar y macramé o su amor por las plantas naturales —“tenemos de todo: una strelitzia, una euphorbia, potos, suculentas…”— hasta viajar, su hobby favorito. “El último que pudimos hacer solos, sin niños, fue por Japón y Maldivas, y nuestro próximo destino familiar nos gustaría que fuera Indonesia. Somos muy mochileros y siempre intentamos integrarnos en la cultura local”.

Estantería, de String Furniture.
Miriam Yeleq

Sara nos confiesa que tiene muchas piezas de mobiliario preferidas, como el sofá del salón, el sillón colgante o la estantería que vemos junto a estas líneas. Apoyado en el mueble bajo, ha colocado una de sus últimas adquisiciones deco: un espejo ventana.

“Sentí un flechazo nada más verlo en Wallapop, y costaba tres veces menos que en los mercadillos”.
Miriam Yeleq
“Adoptamos a Mia, una perrita bodeguera —una raza andaluza derivada de cruces con terrier— hace algo más de cuatro años, un poco antes de que naciera Mateo, nuestro primer hijo. Es muy friolera, siempre va buscando un rincón calentito para dormir o para que le rasquemos la tripita, una de las cosas que más le gustan. Eso, y salir a pasear con los niños”.

Para que estuviera cómoda, Sara le tejió una acogedora y mullida cama con tubo de algodón. Un diseño que también está disponible en la tienda online de su web, Fruto Samore.

Las piezas handmade tampoco faltan en el comedor.

Sillas, de Leroy Merlin. Tapiz, de Fruto Samore.
Miriam Yeleq
“La mesa es un DIY que hicimos Dani y yo, y ahora es uno de los post más visitados de mi blog. ¡Ha tenido mucho éxito! En ella, además de las constelaciones de nuestros hijos, mi marido grabó una bonita frase: comer la vida contigo, el mejor bocado”.

HABITACIÓN DE INVITADOS

Para sus invitados, la pareja tiene preparada una habitación cómoda y acogedora.

Colcha y cojines, de Zara Home.
Miriam Yeleq

“Queremos que se sientan como en su propia casa. Que no les falte de nada”. De ahí la estantería para que coloquen sus cosas o las toallas limpias listas para su uso. La guitarra española —que era del abuelo—, así como el tapiz, la lámpara de macramé o la pequeña estantería en forma de gota que intercambió con una amiga de Instagram, ponen el toque personal en la decoración.

Vinilo, de Lokoloko. Azulejos, lavabo y espejo, de Leroy Merlin. Toallas, de Zara Home.
Miriam Yeleq

Reformado también con sus propias manos, los dueños están encantados con el resultado final y muy orgullosos de lo bien que lo han hecho.

“Con la pared del lavabo en blanco iba a quedar muy aburrido. Necesitaba un toque verde, pero ya no tengo tiempo de regar tantas plantas”, ríe Sara.“Este papel fue la solución perfecta y da sensación de profundidad”.
Miriam Yeleq
Miriam Yeleq

En una de las habitaciones, la dueña ha montado su taller, con una mesa de trabajo muy amplia y un sofá para recibir a las visitas.

La estantería es de la firma Astigarraga Kite Line.
Miriam Yeleq

“Más bien diría que es el almacén, porque casi todos mis trabajos los termino en el salón”, cuenta. Aquí guarda bastidores, telares y todo su vistoso stock de lanas, urdimbres y cordeles.

Uno de sus últimos trabajos es este espectacular altar de macramé, que le encargaron para una boda.

Miriam Yeleq
“Me encanta la idea de formar parte de esos momentos tan especiales de la vida de las personas”, confiesa. Los troncos de madera los recoge ella misma en sus largos paseos por el campo. “Siempre voy mirando al suelo en busca de palos bonitos. Y mi hijo Mateo, feliz de ayudarme”.

El dormitorio de Mateo está lleno de ideas DIY

Desde la decoración de la pared hasta la caja convertida en un juguetero con ruedas.

Cama y alfombra, de Ikea. Mantas y cojines, de Fruto Samore.
Miriam Yeleq
“Mateo siempre me dice: mamá, que bonito eso que estás haciendo. Ya sabe perfectamente qué es un tapiz y una pieza de macramé. Incluso ha aprendido a hacer la trama de los tapices. ¡Me encanta!”, ríe Sara.

IDEAS PARA COPIAR

Fundido en negro. Atrévete a pintar una de las paredes del salón en un color oscuro: lograrás una atmósfera envolvente y mágica.

Miriam Yeleq

Para que el ambiente no resulte tan sobrio, añade textiles y complementos de estilo étnico.

Espejos, plantas, marcos vacíos, juju hats, tapices…

Miriam Yeleq

Busca soluciones sencillas, creativas y muy decorativas para llenar de vida una pared. Si, además, alguna de estas ideas lleva el sello handmade, mucho mejor: tu composición será personal e irrepetible.

Compensa la escasez de metros en el baño con muebles bien pensados.

Miriam Yeleq

Un diseño visualmente ligero, un toallero integrado en el frontal y una repisa donde guardar los productos de aseo organizados en cestas.

¿Crees que no tienes sitio para poner un armario? Elígelo sin puertas: no tendrás que dejar una zona libre delante para poder abrirlo y creará sensación de amplitud.

Miriam Yeleq

Si quieres mantener el interior oculto, ciérralo con unas cortinas.

Miriam Yeleq

En la cocina, piensa en tu comodidad y toma medidas.

Miriam Yeleq

A cada lado de la placa debe quedar un espacio despejado de, al menos, 40 cm; y entre la campana y la encimera, una distancia de 60-70 cm.

La llegada de Mateo no revolucionó sólo su vida profesional. “En cuanto nació, hace cuatro años, sentimos la necesidad de irnos a vivir al campo, queríamos que nuestros hijos crecieran en espacios amplios, rodeados de naturaleza”. Así que, después de dos o tres meses de búsqueda, encontraron su nueva casa. “En realidad no teníamos una idea preconcebida. Lo único que pedíamos era que se ajustara a nuestro presupuesto y que no hubiera que tirarla entera. Sobre todo, deseábamos que tuviera posibilidades para ir adaptándola a nuestro gusto”. Y en eso están. Poco a poco, Sara y Dani le están dando un lavado de cara a la vivienda. Han cambiado suelos, azulejos, puertas… “A veces nos ayuda mi padre, que es un auténtico manitas. Él nos va enseñando y nosotros vamos rematando… Bueno, mi marido”, explica, entre risas, Sara.

La casa de Sara se ha convertido en el mejor escaparate, no sólo de sus trabajos artesanales, sino también de sus dotes creativas y bricolajeras. “Vivimos en una reforma constante. Después de una habitación viene otra, y luego otra… Creo que dentro de diez años habremos acabado”, bromea. En breve toca redecorar el cuarto de Mateo. Su hermana Olivia, de un añito, duerme con papá y mamá, pero ya le va pidiendo sitio. “Aunque la casa es grande, prefiero que ahora compartan habitación, juegos y confidencias”.

De lo que no hay duda es de que todos están encantados con la casa. “Tenemos un jardín enorme, una libertad envidiable, paz, un aire más limpio… y un millón de cosas que no encontrábamos en la ciudad”, cuenta Sara, quien, junto a su marido, ha diseñado la vivienda perfecta para su familia, con un sello muy personal.

DECORAR CON MACRAMÉ

Las piezas artesanales realizadas con nudos de este tipo son tendencia. La moda del Do It Yourself y ese punto étnico, bohemio y natural tan atractivo que dan a los ambientes, son algunas de las razones que explican su éxito.

Los tapices son complementos perfectos para el dormitorio, ya sea como decoración de pared o, si el diseño es lo bastante grande, a modo de cabecero. Para que armonice con el espacio, es mejor elegirlos en tonos neutros como blancos, beis o tostados.

Si te gustan los maceteros, lo ideal es colgar varias plantas de diferentes tamaños a distintas alturas: lograrás que la composición resulte visualmente dinámica. ¡Quedan perfectos en el salón! Otra opción es utilizarlos en el suelo, simplemente como cubretiestos.

Las lámparas de macramé también arrasan —seguro que las has visto en Instagram—. Apagadas son decorativas y encendidas, ofrecen una luz sugerente y cálida. Con ellas, crearás un ambiente relajante con un punto exótico.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Casas