Un estupendo piso abuhardillado con vigas de madera en el centro de Bilbao

La casa tiene algo más de 100 m2, pero parece más grande gracias a la altura de los techos, que acentúan la sensación de desahogo y fluidez. La distribución, además, es muy lógica y cómoda. Rentabiliza hasta el último centímetro.

Piso abuhardillado con vigas de madera: Comedor
Manu Luque

Casi en ruinas estaba este piso enclavado en un antiguo edificio, cuando sus actuales dueños lo encontraron en pleno corazón de la ciudad. A su lamentable estado de conservación, se unía el hecho de que era un inmueble demasiado oscuro. Aún así, los propietarios tuvieron suerte y buen ojo y, a pesar de todo, decidieron comprarlo aprovechando que se vendía junto a un trastero y podía incorporarse a la vivienda para ganar más metros útiles totales. La casa, ubicada en una sexta y última planta, fue rehabilitada por completo, encargando a Moralima Studio el asesoramiento del diseño -distribución, revestimientos, etc.-, así como la decoración.

Un salón para estar y leer

El salón se dividió en dos zonas, un área de tertulia y, detrás, una de trabajo. La primera, enmarcada por una alfombra de La Redoute, resulta muy acogedora.

Los sofás son de El Corte Inglés y se adornan con cojines de Kenay Home. Las mesitas, en Maisons du Monde.
Manu Luque
TRIÁNGULO VISUAL. El televisor, sobre un mueble aparador, está a la distancia adecuada de los asientos.

Cocina con techo abuhardillado

La cocina tiene mucho encanto con las vigas de madera a la vista. Es de líneas sencillas, minimalista, con muebles y azulejos en blanco y suelo de mosaico en tono azul oscuro. El frente de cocción se ha alicatado hasta media pared, para poder limpiar bien las salpicaduras y manchas.

Manu Luque
SIN TIRADORES. Los armarios de la cocina, con puertas lisas, ofrecen una superficie limpia y muy moderna. Un acierto.

Comedor extensible

Los complementos proceden de Ikea.
Manu Luque

La mesa del comedor puede ampliarse, para dar cabida a muchos comensales. Se compró en Maisons du Monde, como el aparador del fondo que guarda la vajilla. Sobre él, cuadro pintado por Markos Basterretxea. Las sillas son una réplica de las Plastic Side Chair, de los Eames. El toque industrial lo ponen las lámparas y el contraste cromático, el azul de la alfombra.

Rincón de trabajo

Un escritorio bien iluminado que apenas ocupa espacio está tras el area de estar.

Cuadro, de Victoria Atelier.
Manu Luque

Este rincón de trabajo se ha amueblado con un pequeño escritorio de Ikea y la misma silla del comedor.

Tonos otoñales en el dormitorio

El dormitorio es amplio y con mucha claridad, reforzada intencionadamente por la elección de colores tierra.

Cabecero de Ikea y ropa de cama de Zara Home.
Manu Luque

En el centro del dormitorio, la cama es el punto focal con un cabecero entelado de Ikea, y vestida con colcha, cojines y manta, que aportan calidez a la estancia.

UN TRUCO. Basta un detalle, como el plaid amarillo sobre la colcha blanca, para transformar todo un espacio. Aporta optimismo.
A los lados de la cama, mesillas de El Corte Inglés, con lámparas de Maisons du Monde. Los cuadritos son de desenio.es.
Manu Luque

Cuarto de baño para dos

El baño está equipado con mueble de madera y encimera de resina; las paredes de porcelánico imitan mármol.

Manu Luque
El cuarto de baño cuenta con dos lavabos, más cómodo y aprovechado.

Plano y distribución de la vivienda

Manu Luque

En el primer paso de la reforma se demolieron tabiques y techos y fue entonces cuando quedó a la vista el formidable soporte de vigas de madera. Semejante joya estructural está presente en cada una de las habitaciones de la vivienda, incluidos pasillo y cuarto de baño. Para darle la importancia deseada, se trató el material y se saneó, además de recuperar el color original. Las vigas se han convertido en el elemento protagonista y diferencial de la construcción: aportan carácter, calidez, belleza y sirven como nexo de unión entre una mezcla de estilos; por un lado, el escandinavo, y por otro, la estética rústica más amable.

Ambientes amplios. En cuanto a la acertada distribución del espacio, ha dado como resultado habitaciones desahogadas y muy cómodas. El salón es muy grande, tiene ventanas a 270 grados, ya que conecta con la cocina a través de una cristalera y hace que la luz fluya libremente. Parte del salón se ha destinado a las reuniones familiares, para descansar, y la otra zona es de lectura y trabajo.La cocina y el baño son de líneas limpias y colores claros: blanco, acabado aluminio y madera forman un trío bien avenido. Por último, la habitación principal transmite mucha calma.

En el dormitorio se utilizaron tonos suaves en paredes y cabecero, y los textiles de la cama son los destinados a poner intensidad. Los dueños buscaban un estilo sereno, con paredes neutras que hicieran destacar los accesorios y auxiliares, que ampliaran la sensación espacial. El quid estuvo en una paleta cromática "con destellos de sol, en el que el amarillo es protagonista... ¡El mayor acierto!

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