¿Te imaginas encontrar una casa para una pareja, cuatro hijas y seis mascotas?

Ese era el sueño de esta familia. Después de unos años lo han hecho realidad gracias a esta vivienda modular ecoeficiente, basada en un diseño bioclimático.

Casa ecoeficiente de una familia numerosa
Miriam Yeleq

A veces, cuando se desea cumplir un sueño con mucha pasión, termina lográndose. Eso es lo que le pasó a Paloma de L’Hotellerie, la dueña de esta casa ubicada en la localidad madrileña de La Navata. Ella, junto a su marido y sus cuatro hijas, se trasladaron de la ciudad a la sierra porque pensaban que era lo mejor para todos.

Entrada green

La casa, de dos pisos, tiene un recibidor con el techo acristalado que inunda de luz natural la zona. Bajo ella, las plantas crecen espléndidas.

. Plantas, de Savia Bruta.
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En esta imagen, Henar, la menor de la familia posa con su gatita Igritt.

“Nos la trajimos desde Cádiz, junto a su hermano, de una camada abandonada”, explica la propietaria de la vivienda.
Una hamaca colgada en el interior, ideal para sestear en cualquier estación.
Miriam Yeleq

“Lo que más me gusta de mi casa es la sensación de amplitud y libertad al entrar en ella—comenta la propietaria de la vivienda—. No hay barreras ni restricciones, es como un patio luminoso donde todos nos encontramos e interactuamos”.

Salón con aire factory

Un cerramiento con perfilería de aluminio conecta la entrada con el espacio que aúna salón, comedor y cocina.

Butaca, de Ikea. Cojines estampados con motivos animales, de Muy Mucho.
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La cortina es “de cordones de Camper desechados o sobrantes. El diseño es de Curro Claret y la realizó un grupo de personas sin hogar de la fundación San Martín de Porres, de Madrid. Me enteré del proyecto que les daba trabajo y me puse en contacto con ellos”.
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El sofá en tonos pastel, las butacas, pero también el suelo, sobre la alfombra y los cojines… Todo vale para estar cómodos en familia. Fotos familiares, carteles y cuadros ­—la hija mayor, Patricia, ha estudiado Bellas Artes y su pasión se hace notar en la casa— decoran el salón.

Alfombra de cebra, de Zara Home. Las butacas y lámparas son de Ikea. Cojín estampado con leopardos, de Muy Mucho. Los jarrones en forma de puño son de la firma española Doiy y se adquirieron en R de Room. La tela con el rostro pintado junto a la ventana, la compraron en Society6.
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“El salón es mi habitación preferida —nos cuenta la propietaria—. Hace poco compramos el sofá ¡tardé años en elegirlo! pero es perfecto, muy amplio y cómodo para tumbarme en él cuando puedo relajarme”.

Al pointer, el perro, también le gustaría probarlo, pero… “Ya destrozó uno y un sillón. Ahora descansa en una cama enorme que le hemos comprado y está encantado”.

Cojines cuadrados rosa y amarillo, de terciopelo, de R de Room.
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En la cocina, la estructura a la vista

En parte de las paredes de la cocina se aprecian los materiales de construcción en forma de ladrillos de termoarcilla lacados en blanco.

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El ambiente es un reflejo de la vida familiar: muebles de madera con armarios, gavetas y cajones —para seis personas, ¡hay tanto que guardar!— plantas en la encimera, el alféizar de la ventana e incluso el techo, y notas alegres, como la silla pintada en amarillo block.

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La cocina cuenta con tres zonas paralelas: el fregadero junto al ventanal, la zona de cocción con la campana industrial en el centro y un mueble en primer término como superficie extra de trabajo y de apoyo para el comedor.

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“Me gusta cocinar aunque no lo hago mucho por falta de tiempo”, cuenta la dueña de la casa. ¿Su plato estrella? “El rodaballo al horno con patatas”.

El comedor: Punto de encuentro

A continuación de la cocina se encuentra el comedor, con una mesa oval que facilita la circulación, de sobre extensible.

Jarrones en forma de llama, de R de Room.
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“Nos encanta que venga gente a casa. Solemos hacer comidas o cenas con familia y amigos. Podemos montar la mesa ¡hasta con 20 personas! Me gusta disfrutar de largas sobremesas”.

Dormitorio principal: Habitación con vistas

En la planta superior se encuentran los cinco dormitorios. En el principal, la propietaria disfruta de sus dos momentos preferidos del día.

En el suelo, pufs de fibra, de Ikea.
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“Uno es cuando, después de comer, me puedo echar la siesta. El otro, mientras todos duermen y salgo a la terraza en verano. En invierno, a veces bajo a la entrada acristalada y ojeo una revista antes de acostarme”.

Su pasión por las plantas se aprecia, también, en el dormitorio, a los pies de la cama y alrededor de su estructura.

Cama, de Ikea. La colcha, la manta y los cojines se compraron en Zara Home.
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En una casa tan vital, no podían faltar los mensajes positivos. El impreso sobre la tela que decora la pared invita a vivir con pasión. La propietaria la compró online en Society6.

“Son de artistas que hacen el dibujo en telas, cuadros, cojines… Parte de la compra va para financiarles”.

Cuarto de baño

Los cuartos de baño son las únicas estancias donde en lugar del forjado a la vista, existe un doble techo. En este baño, integrado en el dormitorio principal, los muebles de madera añaden calidez. Las líneas rectas de la encimera y la cajonera se suavizan con las formas curvas del lavamanos y el espejo asimétrico.

Toallas y alfombra de baño, de Zara Home.
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TIPS PARA UNA CASA SOSTENIBLE
La mayor dificultad para hacer la casa en la nueva parcela
fue la presencia de un aljibe soterrado de 7 m de profundidad y 12 de diámetro. En lugar de evitarlo, se incluyó en el diseño, lo que dio personalidad a la casa. Parte de la fachada tiene forma redondeada siguiendo el contorno del aljibe que, además, sirve de climatizador natural en verano.
La filosofía de vida de los dueños, ecológica, se deja notar en la elección de los materiales de construcción: madera, suelos de linóleo —por lo general se elaboran con linaza seca y molida, mezclada con serrín o corcho— planchas de gresite, pinturas ecológicas…Además, la familia utiliza energía solar y su chimenea es de biomasa.

CRITERIOS DE BIOCONSTRUCCIÓN

Miriam Yeleq

Uno de ellos es edificar con materiales que no contengan metales pesados —cromo o zinc— ni usar pinturas derivadas del petróleo para que no emanen elementos tóxicos. Aquí predomina la madera.

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La eco empieza en casa. ¿Sabías que la tele y otros dispositivos que creemos apagar con el mando siguen consumiendo energía? Suponen el 10% de la factura eléctrica. Desconéctalos con la mano para que el piloto luminoso no funcione.

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La familia ha organizado un comedor en el porche de la casa. Al ser una mesa redonda, es más fácil añadir asientos extra que si fuese cuadrada o rectangular. Las sillas son diferentes, y dos de ellas se pliegan cuando no se necesitan, para facilitar el paso.

Ese mueble al que tienes cariño…¡No te desprendas de él!

Miriam Yeleq

En este caso era un viejo sofá al que las niñas no querían renunciar. Ahora, Patricia, Henar y Mar —en el balancín con Fibi, la perrita que siempre se tumba junto a ellas— lo disfrutan en el porche.

La decoración debe adaptarse al estilo de vida.

Miriam Yeleq

¿Pasas más tiempo en la alfombra que en el sofá o en una butaca? Crea un rincón acogedor con cojines y una mesita auxiliar que tenga poca altura.

Detalles originales.

Miriam Yeleq

Los complementos poco convencionales dan personalidad a la casa. Como estos jarrones que decoran la mesa de centro. Deja espacio libre alrededor de ellos para potenciar el efecto sorpresa y su impacto visual.

Historia de la casa

Desde el principio, Paloma soñaba con adquirir algún día la parcela colindante a la suya, lo que les permitiría ampliar su vivienda y tener un gran jardín. Les gustaba la zona, el entorno, los vecinos, y no querían moverse de allí… Los años pasaban, las hijas se hacían mayores y Paloma seguía soñando hasta que ¡llegó el gran día! La parcela se puso en venta y se hicieron con ella. “Era nuestra oportunidad de tener más espacio, una habitación para cada hija y un jardín sin tener que cambiar nuestra vida —recuerda—. Pero como las chicas ya eran mayores, el jardín soñado se convirtió en una casa grande con un espacio exterior más que aceptable”.

Construyeron la nueva casa, pero no una cualquiera. Les llamó la atención los proyectos habitacionales de Sistema Modulab (www.sistemamodulab.es).

Francisco Saiz, arquitecto y creador de la empresa, nos explica en qué consiste: “Una casa modular se basa en la división del edificio en módulos o secciones tridimensionales, que permiten su construcción en taller y su transporte al emplazamiento definitivo donde se ensamblan”. A Paloma y a su marido José Mª les encantó el carácter sostenible de este tipo de viviendas ecoeficientes, basado en un diseño bioclimático que se adapta al entorno en el que se ubica, la utilización de sistemas energéticos eficientes donde priman las energías renovables y la bioconstrucción, o el uso de materiales de bajo impacto reciclados y reciclables que hacen de esta vivienda una casa sana.

En cuanto a la decoración, la dueña se encargó de ella. “Me he sentido muy libre para hacer lo que quisiera. He utilizado materiales ecológicos, naturales o reciclados siempre que ha sido posible, he fabricado o me he inventado yo algunos muebles y he buscado otros con diseños divertidos. Es una casa acogedora por el uso de estos materiales y porque no es nada pretenciosa —continúa Paloma—. Invita a todo el que viene a relajarse y sentirse a gusto”. Micasa da fe de ello.


Realización: Pilar Perea. Ayudante: Julián Calvo.

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