Este fabuloso dúplex era antes la típica corrala madrileña del siglo XVIII

La reforma de este piso de 65 m2 es muy especial. Se encuentra en una antigua corrala tan típicas del Madrid antiguo y sus dueños viven felices entre muebles de los años 50 y 60.

Dúplex en Lavapiés: Corrala reformada
Miriam Yeleq

Cansados de vivir de alquiler, Manu y Jose decidieron en 2009 lanzarse a comprar una casa. Querían que fuera céntrica y que tuviese encanto. Tras seis meses de búsqueda, encontraron este dúplex de 65 m² ubicado en el madrileño barrio de Lavapiés. A pesar de que la casa y el edificio en sí —una típica corrala del siglo XVIII— estaban recién reformados, decidieron realizar algunos cambios para adaptarla a sus necesidades. Y ahí contaron con la ayuda del interiorista Andrés Medina, de Decorando tu Espacio, que nos cuenta lo complejo que fue llevar a buen término el proyecto, no solo por el hecho de ser una vivienda protegida, sino por la dificultad de los accesos a ella, con pasillos estrechos y una distribución complicada.

EL SALÓN, UN LUGAR DE DESCANSO

Sofá danés de cuero de búfalo, de los 60, de Reno. Cojín blanco y negro, de Ikea. Mesa de centro italiana, de los 50, de Colección Siglo XX. Lámpara de cerámica de Manises, de Sr. Vintage.
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DECO LOVER DECLARADO. “Me apasiona el interiorismo”, asegura Manu Osuna, dueño de esta casa situada en el barrio de Lavapiés. Le encanta recorrer mercadillos en busca de piezas únicas.
Cojín tipo kílim, de Tailak. Mesa francesa de los años 50, de La Recova. Lámpara de bronce, de El Rastro.
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Carteles de películas, recuerdos de viajes y obras de arte escogidas decoran esta pared del salón. “Cada pieza tiene su lugar y su momento —afirma Manu—. Además son cambiantes para dejar paso a otras”.
De izquierda a derecha: trinacria con tres piernas, un símbolo típico de Sicilia; acuarelas, de Juan Perezoso; cuadros, de Gonzalo Muiño y comprados en galerías de arte de Oporto. A la derecha, cartel de la película Amèlie, enmarcado.
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La mesa auxiliar es de los años 50 y la butaca es el modelo Lady, del diseñador y arquitecto italiano Marco Zanuso. Todo se adquirió en La Recova.
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En esta butaca, junto a la ventana con vistas a la corrala, es donde Manu devora las revistas de arquitectura y decoración que le fascinan. Vistosas gorgonias ramificadas, corales y una colección de jarrones alemanes de porcelana blanca, se exponen sobre el aparador inglés Nathan, original de la década de los 60.

“Nos gustaría que la casa fuera más grande para recibir a nuestros amigos cómodamente —explica Manu— y, sobre todo, tener una terraza para hacer todas esas reuniones. Pero estamos en ello…”
El velador de cerezo con sobre de mármol es de inicios del siglo XX y lo compraron en Oporto. Sillas Fanett-Mademoiselle, del diseñador finlandés Ilmari Tapiovaara, en Reno. La lámpara es el icónico modelo PH5, de Louis Poulsen, en La Recova.
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UNA COCINA ABIERTA Y DE ESTILO INDUSTRIAL

A la cocina original se añadieron el espacio de un pequeño dormitorio y el recibidor. Realizada a medida, se integra en el salón y dispone de una barra, que se apoya en la pared del cuarto de baño.

Taburetes, de El Rastro madrileño.
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Lo primero que hacen Manu y su chico al llegar a casa, es descalzarse. Se relajan en la cocina con una copa de vino o charlan en el salón, entre muebles originales de dos décadas prodigiosas.
Encimera, de piedra sinterizada Arctic White, de la firma Neolith®. El aparador es de Woody Metal.
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Los propietarios hacen mucha vida en la cocina. “Me gusta cocinar lo justo”, afirma Manu, que aclara que a su pareja se le da muy bien. El predominio del color blanco potencia la amplitud y luminosidad ganadas con la reforma.
Cocina diseñada por Decorando tu Espacio. Muebles, de Santos. Electrodomésticos, de Bosch. Fuente de cerámica verde, de la firma portuguesa Bordallo Pinheiro.
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EL DORMITORIO, UN LUGAR PARA SOÑAR

En la planta superior se ubica el dormitorio.

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“Además de la cocina, la buhardilla es nuestro rincón favorito —señala Manu— con toda esa luz entrando por las ventanas abiertas en el tejado”.

La zona más baja se decoró con una mesa auxiliar. Junto al original quitamiedos de la escalera, realizado con tensores amarillos cruzados, se aparca la bicicleta.

La manta es un diseño tejido por la madre de uno de los dueños. Mesita de los años 60, de La Recova; y ventana, de Velux.
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Dormitorio en suite. Un medio tabique separa la zona de descanso del baño y el vestidor. A la derecha de la cama, una mesa auxiliar de metal y cristal y un diseño de madera crean una original composición escalonada que añade dinamismo al ambiente. Los apliques de brazo XL iluminan las lecturas de noche.

Apliques metálicos, de Juanma Lizana. Funda nórdica, de Casa Azul. Los cojines proceden de Tailak.
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Detrás del dormitorio se encuentran el baño y el vestidor.

La zona de aguas se revistió con microcemento en paredes y suelo. El lavabo se situó en un retranqueo, con una encimera que se adapta al pilar y grifería mural para rentabilizar al máximo el espacio. En el espejo se refleja la ventana de tejado.

Cactus adquiridos en Cactus Níjar. El aplique dorado, del siglo XIX, procede de un mercadillo portugués.
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Tener un vestidor dentro del baño es una opción muy cómoda, pero solo es aconsejable en aquellos espacios que tengan una ventana con apertura real, para garantizar la ventilación y que la humedad no estropee ropa ni calzado.
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FICHA ESTAS IDEAS PARA COPIAR

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Si te gustan los jarrones, agrúpalos y decora con ellos mesas, aparadores o librerías. ¿La clave? Crear composiciones. Si te decides por un solo color, alterna sus formas y tamaños.

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Casas con historia. Es difícil encontrarlas, pero aún quedan corralas en los cascos antiguos de las ciudades: edificios con un patio interior por el que se accedía a cada vivienda. Sus galerías, decoradas con plantas, son un plus.

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Busca en mercadillos. Recorrerlos es un placer para todo amante del diseño, y en ellos puedes encontrar auténticas joyas decorativas. Muebles vintage, ilustraciones, detalles originales de otros siglos… Antes de colgarlos, colócalos en el suelo y prueba composiciones hasta encontrar la idónea.

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Espacio natural. Figuras con forma de coral, golondrinas de cerámica que parecen volar por las paredes… Los detalles que recrean la naturaleza están de moda. ¿Los más fáciles de conseguir? Las plantas verdes.

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Cemento. Es un material que se instala sin juntas para lograr superficies continuas. Se aplica de forma artesanal sobre paredes, suelos e incluso muebles, sin necesidad de hacer obras. Existe en múltiples acabados.

CLAVES DE LA REFORMA

Una forma de lograr que cualquier vivienda pequeña parezca más grande y luminosa, es derribar tabiques e integrar los espacios, como se hizo en las dos plantas de esta casa. Antes estaba demasiado compartimentada.

Combinar diferentes estilos y saber integrarlos es un acierto para una decoración con carácter. En esta se mezclan muebles vintage con piezas nórdicas.

Con una cocina pequeña, un pasillo sin sentido, dos dormitorios y un baño, el objetivo estaba claro: conservar la esencia del edificio y aprovechar el espacio hasta el último rincón. A Manu y Jose no les importó sacrificar un dormitorio para conseguir una cocina más amplia.

En la cocina destacan, por su originalidad, la maceta con forma de cabeza femenina, de The Exvotos, y el pez en la pared realizado con la tapadera de un bidón de hierro.

Medina les propuso la idea de un open concept en ambas plantas, que transformó por completo la casa. Con los ambientes integrados, se ganaron metros y luminosidad. “Al eliminar los tabiques inútiles de la planta principal —explica— logramos una cocina muy interesante, pensada al milímetro”. Esta, con barra de desayunos incluida, ahora comparte espacio con la zona de estar, a la que se le añadió un acogedor comedor de diario. Y tanto el estudio como los propietarios están orgullosos del resultado de la reforma. Otro inconveniente fue la escalera, “diseñada tipo barco, súper empinada, ¡te obligaba a bajar de espaldas! —recuerda Andrés Medina—. Todo un sinsentido.” El interiorista diseñó una nueva más práctica y estética, para utilizarla sin riesgos.

El tercer escollo era dotar de zonas de almacenaje al dormitorio en suite de la primera planta. Para ello, el estudio planificó armarios a medida con mucho fondo en la zona abuhardillada, donde el techo es más bajo, que aprovechan los espacios que la constructora había condenado.

El resultado es una vivIenda muy personal, con excelentes soluciones. Aunque sus propietarios se plantean la posibilidad de cambiar a otro piso más grande. “¿Qué te llevarías de esta casa?”, preguntamos a Manu. No lo duda, el único detalle que le acompaña siempre: la colcha de lana tejida por su madre.

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