Esta interiorista adaptó totalmente una casa para su familia

La interiorista María Salazar ya tenía dos niños ¡y venía el tercero! Quería que sus peques crecieran con zonas verdes, así que eligió y reformó esta casa de los años 70.

Sillas de piel
Miriam Yeleq

Querían ver crecer a sus hijos en un entorno natural y tranquilo, amplitud, espacios cómodos y luminosos, zonas verdes… y encontraron esta casa, una construcción de los años 70 que llevaba años abandonada. Así que, sin pensarlo mucho, la interiorista y paisajista María Salazar y su marido Gonzalo dejaron el piso donde vivían con Jacobo, Gonzalo y Colega, una pitbull mexicana, para mudarse a la casa de sus sueños. Había que tenerlo todo listo para la llegada de un nuevo miembro a la familia, Hugo. “Somos muchos y, además, bastante activos, por lo que contar con espacio suficiente se estaba convirtiendo en una necesidad vital”, nos cuenta ella.

La distribución original era casi perfecta: “Apenas tiramos tabiques. Sí lo hicimos a la entrada, porque soy una maniática con las simetrías y había ejes discordantes que no me gustaban, y para unir habitaciones, pues no necesitábamos tantas como había, que eran muchas y pequeñas”, nos explica María quien, embarazada y con otros proyectos de interiorismo entre manos, se encargó de la reforma y decoración de su casa. La obra duró algo más de cuatro meses. “Esta vez me dio fuerte el síndrome del nido”, se ríe. “El obrón terminó un mes antes de que naciera Hugo. Para mí era prioritario estar ya establecidos cuando él llegara”.

Desde el recibidor se accede a este espacio que, a través de un gran vano sin puerta, conduce al salón. Para su decoración, María eligió una pieza muy especial: “El mueble, una cómoda antigua austriaca en madera y marquetería. Es un regalo de mis padres, una auténtica joya que compraron con mucho esfuerzo”.
Miriam Yeleq
La interiorista reconoce que en sus proyectos siempre busca crear una continuidad visual. En el salón de su casa lo logró al pintar la pared de la chimenea del mismo color que el techo.
Miriam Yeleq
A María le encanta diseñar los techos. “Muchas veces son los grandes olvidados. Y me da mucha rabia”. En el salón, con la idea de resaltar la majestuosa lámpara colgante, se pintó de color negro. Mesa de centro, realizada por un herrero. Sillas de piel trenzada, de Sol & Luna. En el sofá, cojines, de Kenza & Co. El cuadro es de la Galería Kreisler.
Miriam Yeleq
El toque (fácil) maestro. Los cojines tienen el poder de dar un aire nuevo a la decoración sin invertir mucho: basta con sustituir la funda para que cambien el look de la estancia. Estos son de Kenza & Co.
Miriam Yeleq
La lámpara de techo se convierte en punto focal de la zona de estar. “Proviene de la familia de mi marido. La primera vez que la vi fue en casa de sus padres, cuando éramos novios. Y ya entonces, le dije: me encanta; si nos casamos, tiene que ser nuestra”, ríe María. El sofá es un diseño de la interiorista. La alfombra es del estudio de María Salazar.
Miriam Yeleq
La interiorista y su familia están encantados de tener una casa con terraza. “¡Aquí somos felices! Antes vivíamos en un piso que pronto se quedó pequeño”cuenta.
Miriam Yeleq
La terraza se asoma al jardín de la vivienda, en el que crece una majestuosa encina y donde se respira tranquilidad a cualquier hora del día. “Cuando compramos la casa, nos encontramos unas tumbonas antiguas de bambú que no dudamos en quedarnos. Les dimos un lugar especial”. ¿Cuál? Este rincón de relax. Las bandejas de fibra son de Deco & Living.
Miriam Yeleq

Para la decoración, María contó con piezas de herencia familiar y escogidos muebles y complementos, algunos de su propio estudio, como la alfombra o el sofá del salón, que ella misma diseñó: “Quería un gran sofá, en un color que contrastara con las paredes blancas y el suelo de microcemento”. El arte está muy presente. Esculturas, cuadros, litografías y fotografías de artistas contemporáneos enriquecen los ambientes. “A los dos nos encanta. Mis padres son amantes del arte y de las antigüedades. Cuando éramos pequeños, íbamos los sábados a ver museos y mientras hacíamos los deberes, mi madre pintaba. Mi marido también lo ha vivido desde pequeño. Su madre estudió Bellas Artes, además de Económicas, y, durante muchos años, se dedicó a pintar. Y mi suegro era un buscador incansable de piezas. Tenían auténticas maravillas”. Con la decoración, María ha logrado una casa que habla de su familia.

Para el comedor querían una mesa cómoda, en la que disfrutar de sobremesas con amigos o familiares. Cuando se recoge, los complementos ponen un punto elegante y sencillo al mismo tiempo.“Son mis porcelanas. Unas en biscuit —sin esmaltar—,de Subastas Balclis y otras, por ejemplo los patos que heredé de mis abuelos.” Mesa y sillas, de Hanbel.
Miriam Yeleq
Aunque al matrimonio le gusta cocinar, él es el “cocinillas” de la casa. Para que él pudiera demostrar sus dotes culinarias, la interiorista diseñó una cocina cómoda y funcional, con muebles acabados en madera y una encimera de granito negro. Encimera, de Granith. Paños y cajas de madera, de Deco & Living.
Miriam Yeleq
Negro y madera
Equilibrio de materiales. Las paredes pintadas en color blanco aportan claridad y contribuyen a realzar la madera de los muebles. Esta última mitiga la frialdad del negro que, a su vez, pone el punto moderno en la decoración.
Miriam Yeleq
El comedor de diario se decoró con muebles en acabados y estilos diferentes a los de la cocina. “Para mí es fundamental que una casa sea el reflejo de las personas que viven en ella, y las figuritas de mis hijos en la estantería dicen mucho. Las lámparas de techo eran de un hotel de mi abuelo. Cuando lo vendió, los familiares escogimos algo que llevarnos a casa y yo me quedé con ellas.” Mesa, del estudio de María Salazar. Sobre ella, tabla de madera, de La Casita de Margaux. Las sillas son el modelo Victoria Ghost, del diseñador Philippe Starck para Kartell.
Miriam Yeleq
Una puerta corredera aísla el baño integrado en el dormitorio. Para la pared de la bañera, se escogió un revestimiento porcelánico que imita mármol calacatta. Las alfombras son de La Casita de Margaux.
Miriam Yeleq
Ropa de cama
Si quieres dormir bien… recrea una atmósfera relajante en tu dormitorio con telas lisas en tonos pastel, que aporten claridad y ligereza al ambiente, y añade pinceladas en un color que contraste.
Miriam Yeleq
¿Quién no sueña con un dormitorio en suite? María Salazar aprovechó la oportunidad de diseñar la distribución de su propia casa para hacerlo realidad. Ahora, esta estancia, decorada en tonos pastel, con muebles claros y ropa de cama muy fresca, es su lugar de descanso absoluto, donde desconecta y disfruta de la lectura o tomando un baño. Cesto para la ropa, de Deco & Living.
Miriam Yeleq
La habitación de Gon y Hugo, los peques de la casa, transmite serenidad en un entorno lleno de estímulos visuales. “Los niños tienen que crecer con color y diversión, en espacios que fomenten su creatividad”. La cuna en la que duerme Hugo tiene historia: su abuela la compró hace dieciséis años para su primera nieta y, desde entonces, pasa de unos primos a otros. Cabecero y estrellas de madera, de La Casita de Margaux. Alfombra, de Deco & Living.
Miriam Yeleq
¡Qué carácter! Conseguir que un baño, por muy pequeño que sea, gane en estilo y originalidad, es más fácil de lo que crees. Papeles pintados llamativos y azulejos colocados de forma original te ayudarán.
Miriam Yeleq

Realización: Pilar Perea. Ayundante: Paula Balboa.


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