El nacimiento de una pasión. A principios de los años 2000, Nicolas Cage vivía su momento de gloria, y con semejante suma de dinero entre manos, decidió invertir en la compra de 15 viviendas de lujo en distintas partes del mundo. La colección incluía una mansión frente al mar en Newport Beach; una casa de campo en Rhode Island; otra mansión en Las Vegas; un castillo de 1928 en Los Ángeles, con paredes cubiertas de terciopelo color púrpura; y la famosa mansión LaLaurie de Nueva Orleans, conocida por ser ''la casa más encantada de América''.

No es de extrañar, ya que su propietaria original, Delphine LaLaurie, torturó y asesinó a infinidad de esclavos negros entre sus paredes, y tanto sufrimiento debió quedar impregnado en el lugar.

Por si esto fuera poco, el actor también adquirió dos castillos europeos, y una isla en las Bahamas. No queremos ni imaginar lo que tendría que costar amueblar tantas propiedades...

Pero volviendo al tema que nos concierne, en el año 2007, Nicolas compró en San Francisco, una de las casas más históricas y con mejores vistas de la ciudad. Construida en Russian Hill, en una época en la que el barrio todavía se estaba recuperando de los destrozos ocasionados por el terremoto de 1906, la vivienda de arquitectura Tudor contaba con 585 m2 distribuidos en cuatros plantas, todas ellas con espectaculares vistas a la bahía.

La localización no podría ser más ideal, muy cerca de la calle Lombard, de los parques, y de muchas de las casas más bonitas de la ciudad en cuanto a arquitectura clásica.
Open Homes Photography
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La planta principal, da lugar a un gran vestíbulo con escaleras de estilo clásico, salones y comedores formales, biblioteca, tocador, y una cocina con acceso al garaje de dos plaza.
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Los detalles arquitectónicos incluyen gran parte de la carpintería original, vidrios de plomo y vitrales, y chimeneas de leña en la sala de estar y en la biblioteca.
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El comedor formal representa a la perfección el estilo Tudor.
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Al final de la amplia cocina, hay un coqueto office que mira directamente al mar.
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En la segunda planta hay dos dormitorios con baño privado, una gran suite con dos vestidores y un baño, un armario para la ropa de cama, y un bar decorado con espejos. La tercera planta, dispone de dos dormitorios más con baño privado y techos abovedados. Y por último, el sótano incluye un salón para toda la familia, un gimnasio, una bodega, un sexto dormitorio y un baño.
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Cortesía de Top Ten Real Estate Deals.