Una casita de fin de semana reformada

Una casa en ruinas con muchas posibilidades. Ana Rosa lo vio claro cuando esta pequeña vivienda se cruzó en su camino. Situada en Soto del Barco, en Asturias, las vistas sobre el río Nalón y las verdes montañas de la localidad eran un privilegio que nuestra lectora quiso tener para siempre y poder disfrutar los fines de semana y en vacaciones. Tras una acertada reforma y con una decoración personal, delicada y sosegada, Ana Rosa nos muestra el resultado. Sencillamente, perfecta.

Ana Rosa y su pareja se enamoraron del enclave perfecto de esta casa y de sus posibilidades. Cuando la vieron en ruinas sabían que tenían un largo trayecto por delante. La rehabilitación ha merecido la pena. Han escogido revestimientos neutros y una decoración de básicos para la que sería su segunda vivienda, un espacio que disfrutar en armonía con la naturaleza durante los fines de semana y vacaciones. Además, nuestra lectora ha puesto su sello personal con piezas recuperadas por ella misma. Situada en El Castillo, un pequeño pueblo perteneciente a Soto del Barco, en Asturias, esta casa cuenta con 50 m², distribuidos en dos plantas. En la primera: salón, cocina, comedor y un baño. En el nivel superior: dos dormitorios, un pequeño aseo y un descansillo, que bien podría ser un rincón de estar. Desde la terraza, vistas al horizonte verde asturiano. Un sueño hecho realidad.

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En conexión con la naturaleza

El paisaje que rodea a esta casita, situada en un pueblo pequeño llamado El Castillo, perteneciente a Soto del Barco (Asturias), es un lujo. Montañas verdes y aire puro que invitan a relajarse con solo mirar al horizonte. Desde esta terraza, los desayunos se disfrutan más.

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En una misma planta, ambientes compartidos

En 50 metros cuadrados se distribuyen varios ambientes, en dos plantas. En el primer nivel, esta casita cuenta con salón, comedor, cocina y un baño. Salvo esta última estancia, el resto comparte ambiente, sin tabiques divisorios.

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Sucesión de ambientes en la planta baja

Nuestra lectora intervino directamente en la reforma de esta casita y puso su sello personal no solo en la decoración, de básicos, sino en piezas restauradas, pintadas por ella o recuperadas. Las cortinas del salón las confeccionó ella misma. En esta vista se aprecia el rincón de comedor, perfecto para usarse adosado a la pared. Cuando los propietarios reciben invitados solo hay que colocar la mesa en el centro de la planta y queda cerca de la cocina, lo que facilita el trasiego de platos.

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Cocina de inspiración marinera

Entre marinera y afrancesada. En madera en color blanco y con el color azul de las paredes como protagonista. El acierto fue delimitar el área con una barra de desayunos que marca además el paso hacia el interior de la vivienda desde la calle. Nos gustan las dos lámparas de techo que cuelgan sobre la barra. La luz natural que entra por el ventanal es un plus. El mobiliario se distribuye en dos frentes, con una zona central confortable. Un ejemplo de cómo en un espacio reducido es posible tener una cocina confortable. Muebles, de Ikea. Estor, de Leroy Merlin.

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Desde la entrada

En primer término se encuentra la cocina, delimitada por una barra de desayunos. A continuación se sitúa el comedor, con una mesa adosada a la pared, y al fondo el estar. En mitad de la planta destaca una escalera de caracol por la que se accede a la planta superior, donde se encuentran los dormitorios. Prácticamente todo el mobiliario es de Ikea. Ana Rosa reformó la casa con la idea de crear un hogar acogedor pero muy práctico y funcional, ya que iba a convertirse en una vivienda de fin de semana y períodos vacacionales.

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Escalera de caracol

Detalle de la escalera de caracol. El suelo escogido en la planta baja es diferente al de los dormitorios. La madera de la escalera hace de transición entre los dos niveles. Alfombrilla con forma de pez, de Maisons du Monde.

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Un descansillo con encanto

Ya en la primera planta, a la que se accede por una escalera de caracol (es el tipo de diseño en escaleras que resta menos espacio, un detalle importante cuando las dimensiones con pequeñas), en el descansillo distribuidor, Ana Rosa ha creado un coqueto rincón de estar con una mesita y una silla. Desde aquí se distribuyen dos dormitorios y un pequeño aseo. Mesa y complementos, de Ikea. La silla ha sido recuperada por nuestra lectora.

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Vistas al horizonte

Vista desde la terraza hacia la desembocadura del río Nalón. Cuando Ana Rosa adquirió la vivienda en ruinas imaginaba los desayunos en la terraza con estas impresionantes vistas. ¡Deseo cumplido!

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Habitación marinera

Azul y blanco y rayas. ¡Look marinero total! En las paredes se combinan frentes lisos en azul con otros a rayas. Cama y alfombra, de Ikea.

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En azul

Junto a la cama, una original lámpara y mesita auxiliar en azul intenso, pintada por Ana Rosa.

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Dormitorio principal en tonos rosas

El dormitorio principal se ha decorado con lo imprescindible: una cama, mesillas, una silla y un espejo de pie, que le da un toque romántico muy acertado. Destaca el frente en el que se apoya la cama con papel pintado. Es de la firma Laura Ashley. Silla y espejo, recuperados por Ana Rosa. Ropa de cama, de Revitex. Cojines, de Zara Home.

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El baño con un toque DIY

El baño principal se decora en blanco y azul. Recibe un frente de lavabo con toque do it yourself. El lavabo se apoya en una encimera de madera, fijada a la pared con un par de soportes decorativos. Es un diseño de los propietarios. El espejo es de la tienda Casa. 

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El aseo, con luz natural

La luminosidad decora por sí misma. Destaca en este ambiente el juego de materiales de la pared: un zócalo a media altura de tablones de madera verticales y papel pintado de florecillas en la zona superior. Un aire country lo invade todo.

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Un lavabo mini

El lavabo es un diseño mini y muy coqueto, de muy poco fondo, ideal para espacios pequeños.

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