Un apartamento fresco y desenfadado

Miriam, la propietaria de esta casa granadina de 54 m², creó ambientes acogedores sin hacer una gran inversión. ¿Cómo lo logró? Sólo tuvo que poner en práctica su pasión por la decoración.

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EL RECiBIDOR

Esta vivienda recibe a las visitas con una entrada que desprende optimismo, gracias al color verde del papel pintado que reviste la pared principal. Frente a la puerta de acceso destaca una composición ligera, con dos espejos alargados. Mueble, de Centrohogar Sánchez. Complementos, de Ikea.

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PARA UNIFICAR AMBIENTES

Al salón se accede directamente desde el recibidor, sin puertas ni zonas de paso. En una de las paredes se creó una zona de transición con cuatro espejos de Ikea para ampliar visualmente el espacio.

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PARA LOS AUDIOVISUALES

Los equipos de audio y vídeo se almacenan en una bancada baja y en un módulo alto suspendido, con las puertas en cristal naranja. La intención era aprovechar la pared sin recargarla. En esta estancia, el color naranja, utilizado también en las tapicerías, es el protagonista. Mueble, de Díster. Cortinas, de Conforama.

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UNA PARED MUY PERSONAL EN EL SALÓN

Todas las paredes del salón se pintaron en un tono neutro -el color Nepal de la colección Colores del Mundo, de Bruguer-, salvo en la que se apoya el sofá -tonalidad Luna-. En ella, un detalle especial: dos cuadros, realizados en Rondapop, con imágenes de los propietarios tratadas como si fueran personajes de un cómic. Sofá con chaise-longue, de El Rey del Tresillo. Lámpara de pie, de Conforama.

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EL COMEDOR

Ya sea por la lámpara de pie o por la decoración de la pared, en el salón se respira un ambiente “popero”. Como el espacio es reducido, el comedor se solucionó con una mesa estrecha, tipo consola, con el sobre de cristal al ácido y la estructura de acero. Los propietarios adquirieron en Cañete Decoración el panel que decora la pared. La mesa y las sillas son de Conforama.

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COCINA EN FORMA DE L

Una distribución que aprovecha al máximo los metros con los que cuenta, las paredes se revistieron con azulejos en blanco mate y una cenefa en tonos cálidos. Esta estancia resulta desenfadada gracias al naranja del estor y la cenefa, y a las motas de colores que salpican la encimera -el modelo Tutifruti, de Compac-, la debilidad de Miriam. La placa se colocó junto a la ventana con una campana decorativa en acero. A continuación, todo un frente con vitrinas horizontales. Mobiliario, de Decocina.

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EN COLUMNA

Frente a la vitrocerámica se colocó una pequeña columna a media altura con el microondas y el horno empotrados. A ambos lados, dos armarios estrechos multiplican la capacidad de almacenaje.

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EL DORMITORIO PRINCIPAL

Para este ambiente Miriam se decidió por una combinación atrevida: blanco y negro. Empapelar la pared del cabecero con un papel pintado en oscuro aporta distinción a la composición. Al combinarlo con una colcha en la que predomina el blanco, el resultado es fresco y actual. Mobiliario, de Díster. Apliques de pared, de Conforama.

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CON PANELES JAPONESES

La ventana de la habitación se vistió con paneles japoneses combinados en blanco y negro, con motivos geométricos estampados. Los rieles se ocultaron detrás de una galería tapizada en negro. Paneles, de Ikea.

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UNA VISTA ORIGINAL

Desde el distribuidor, la entrada al segundo dormitorio resulta muy divertida ya que la pared se salpicó con varios círculos vinílicos en diferentes tonalidades de azul y gris, son de Cañete Decoración.

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UNA HABITACIÓN APROVECHADA AL MÁXIMO

Necesitaban una cama, pero también una zona de trabajo. Aunque la habitación es pequeña, el espacio se rentabilizó con una litera y una mesa en ángulo para el ordenador y otros equipos relacionados con el principal hobby del propietario, la música.

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UN BAÑO ACTUAL

Miriam cuidó también aquí cada detalle, no hay más que ver la tapa del inodoro, ¡acabada en acero mate! El frente del lavabo destaca por la llamativa encimera de cristal naranja. Debajo un mueble con cajones acabado en wengué. La mampara de la ducha combina una hoja de cristal translúcido y otra transparente con círculos al ácido. Mobiliario, de Centrohogar Sánchez.

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