Un piso con matices étnicos muy personal

Lidia ha cambiado poco a poco la imagen de esta vivienda de 100 m², que heredó de sus padres, para dotarle de un estilo que refleje su pasión por épocas pasadas y lugares lejanos.

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COMEDOR CON VISTAS

Para Lidia uno de los mejores momentos del día es sentarse en su rincón de comedor mirando hacia el exterior con un té entre las manos. Así que no dudó en colocar la mesa y las sillas, en madera oscura y mimbre envejecido, junto al ventanal. La mosquitera blanca, de Casa, aporta delicadeza y aclara el conjunto. Mobiliario, de Carrefour, y juego de té, de Pórtico.

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SALÓN-COMEDOR

La pared principal, pintada en dos tonalidades de naranja, evoca la silueta de una duna, una muestra más del exotismo que refleja toda la decoración. En este ambiente conviven farolillos, cachimbas y fotografías de estilo arábigo sin renunciar a la comodidad de un confortable sofá con chaise-longue en color crema, de venta en Muebles Magariños. La alfombra es de Alfombras Arcade y la lámpara de techo, de Leroy Merlin.

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SOBRE LA MESA DE CENTRO

Cada detalle es importante, son pequeñas notas que hacen que un rincón pase inadvertido o llame la atención. Aquí la mesa se decoró con dos fuentes de cristal coloreado, de diferente diseño, con velas y piedras en su interior.

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SOLUCIÓN MODULAR EN EL SALÓN

Frente al sofá, nuestra lectora colocó una composición que combina un módulo bajo para los audiovisuales, una librería y una vitrina. El tono miel de la madera resulta natural y no satura el espacio. Mobiliario de Merkamueble.

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UN RINCÓN PARA LA LECTURA

Un sueño hecho realidad. Lidia convirtió esta habitación en una biblioteca, un espacio donde los libros, una de sus grandes aficiones, son los protagonistas. Es un regalo que se hizo a sí misma. Vistió las paredes con estanterías sin trasera, para que se viera el color verde de fondo, y colocó una mesa de trabajo y un sofá.

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EL RECiBIDOR

La entrada es el espacio que debe mostrar al que viene de fuera cómo es su propietario y, en este caso, el color anaranjado de las paredes permite hacerse una idea de la calidez que se respira en este piso, y el gusto de Lidia por combinar piezas de diseño clásico con otras de inspiración étnica. Mueble y perchero, de Carrefour. Los complementos son recuerdos de familia.

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COCINA

No siempre es posible cambiar todo lo que nos gustaría. A Lidia le ocurrió con la cocina. Mantuvo la que había en la vivienda, pero decidió variar ligeramente su imagen con tiradores nuevos en azul eléctrico y salpicar las paredes y algunos frentes con vinilos de mariposas, ambos de Pórtico.

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DORMITORIO PARA LOS INVITADOS

En este dormitorio llama la atención la pintura de la pared, en tonos malvas, con con dibujos similares a las piezas de un puzzle. En este caso, la cama se ubicó debajo de la ventana, vestida con estores enrollables. Mobiliario, de Muebles Tifón.

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DORMITORIO PRINCIPAL

Uno de los temas que le fascinan a la propietaria de esta casa es el coraje de las mujeres exploradoras del siglo XIX, siempre desafiando los límite que la sociedad de aquella época les imponía. En ellas se inspiró para decorar su habitación, con una cama con dosel y muebles que provienen de una tienda de antigüedades. Ropa de cama, de Zara Home.

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