Un ático con carácter

Nuestra lectora, Mariola, nos invita a conocer su casa. Un coqueto y acogedor ático, donde la luz y el color son los grandes protagonistas de la decoración. Sus ideas y buen gusto le han ayudado a lograr ambientes muy personales, llenos de carácter y vitalidad.

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ASIENTOS

La zona de estar está formada por dos sofás enfrentados. Elegimos unos modelos con un solo apoyabrazos, ya que de esta forma nos resulta muy fácil cambiar la distribución según nos interese: utilizarlos como chaise-longue, a modo de rinconera o, incluso, ganar una cama extra para nuestros invitados. La mesa de centro es un diseño bajito, que pasa desapercibido.

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ENTRADA

La falta de espacio para situar un mueble nos hizo plantearnos los requisitos que ese mueble debería tener, y llegamos a la conclusión de que lo necesario era un lugar para dejar las llaves y la correspondencia, espacio donde colgar los abrigos y los bolsos, y un espejo. Así encontramos este módulo auxiliar, al que pegamos un espejo. Nos gusta añadir notas divertidas a las cosas, y aquí lo conseguimos con los percheros de PVC en rojo. En la otra pared, que pertenece al salón, recurrimos a un mosaico de fotos de nuestros viajes. El color gris de los marcos sobre el fondo blanco realza las instantáneas, ya que, al fin y al cabo, son las protagonistas.

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MUEBLE TV

No queríamos el típico mueble modular. Por eso, lo diseñamos nosotros mismos y lo encargamos a medida en DM satinado blanco. Es un diseño minimalista, formado por tres módulos con puertas correderas. Sin embargo, tuvimos problemas para encontrar un sobre adecuado. Con él, queríamos darle el protagonismo que podía llegar a perder por la simplicidad de su forma y color. Buscábamos algo con bastante grosor, que tuviese el mismo largo que el mueble, y no me lo podían facilitar ni en madera, ni en DM, ni vidrio. Entonces, optamos por hacerlo de Pladur y pintarlo de un color que destacara sin competir con el cereza.

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SALÓN

En el salón creamos dos ambientes, sin descuidar el que entre ambos quedase una distancia cómoda que facilitase el paso. Se nos ocurrió colocar una pareja de pufs para delimitar visualmente la zona de estar de la de comedor. A la hora de vestir las puertas que conducen a la terraza, escogimos unos estores que tamizan la luz sin perder ni una pizca de luminosidad.

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COMEDOR

Para decorar el comedor, elegimos muebles de acero negro. El sobre de cristal de la mesa aporta ligereza y resta seriedad al conjunto. Las sillas no nos gustaban mucho porque tenían los asientos de paja, así que los tapizamos con una tela estampada, más acorde al estilo de la decoración. Movimos los puntos de luz del techo y sacamos dos lámparas encima de la mesa que dan intimidad a la hora de la comida.

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MUEBLE BAR

La pared del comedor la pintamos en cereza, un color muy llamativo que atrae toda la atención. Este rincón estaba muy desaprovechado, así que para sacerle partido y al mismo tiempo integrar el pilar que queda en este ambiente, realizamos un estante de Pladur, con puertas y baldas de cristal, que hace las veces de mueble bar.

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EL DESPACHO.

Escogimos un luminoso y vitalista color naranja como base de la decoración, aunque dosificamos y repartimos cuidadosamente los detalles en esta tonalidad. Al combinarlo con blanco, logramos un ambiente actual y desenfadado. Lo más importante para nosotros era contar con bastante espacio de almacen, para mantener en orden papeles, archivos, facturas y, por supuesto, mi colección de Micasa. Lo resolvimos con sencillas estanterías de suelo a techo y otros módulos, más originales y divertidos, en forma de cubo. En línea con este carácter alegre y juvenil, compramos unas pegatinas chulísimas para decorar las puertas de un armario.

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COCINA

Fue difícil de decorar, no sólo por sus reducidas dimensiones, sino también porque la presencia de la ventana, la puerta de entrada y un pasaplatos, impedían instalar muebles altos. Encontramos problemas para equiparla con todos los electrodomésticos necesarios y tuvimos que instalar un frente de cocción con menos fondo que las cocinas convencionales. Escogimos una placa vitrocerámica estrecha y alargada. ¿Os gusta el cocinero que dibujé junto a la campana? Escogimos muebles blancos con el canto de las puertas y los cajones en PVC color aluminio, y la encimera, en gris.

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ORDEN COCINA

Redecoramos las paredes de la cocina. Nos pareció una gran idea combinar un zócalo de azulejos, que rematamos con una moldura de acero, con pintura plástica de color cereza. Además de darles un importante valor decorativo, supimos sacar partido a su potencial de almacenaje: instalamos una balda volada que nos permitiese tener a mano la vajilla de diario.

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DORMITORIO.

Queríamos recrear una atmósfera fresca y serena, y qué mejor que el color celeste para ello. Ahora que es tendencia destacar la pared del cabecero de un color diferente, nosotros hicimos lo contrario, dejándola en blanco. La iluminación es otro de los puntos que no hemos descuidado en ninguna de las habitaciones. La idea de una lámpara de techo sobre la cama no nos convencía, así que hicimos unas pequeñas obras para mover los puntos de luz y añadir más conexiones. La iluminación general se resolvió con una lámpara sobre cada mesilla que dan el toque acogedor: la pasamanería y las grecas de acero pintado en cobre crean unos reflejos en la pared que le dan un aire muy romántico, a la vez que proporciona una luz muy tenue.

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ORDEN DORMITORIO

Tras dos años esperando la entrega de la vivienda, y después de mirar catálogos de miles de tiendas, llegamos a la conclusión de que no había ningún cabecero que nos gustara. Pensamos de nuevo en el Pladur como solución: un murete a media altura era lo que queríamos. Nos dimos cuenta que podía ser mas útil si le añadíamos un arcón -nunca viene mal tener más espacio de almacenaje-. La siguiente cuestión fue cómo pintarlo. Era, y es, el protagonista de la habitación y así tenia que reflejarse. Lo decoramos con dibujos geométricos en tonos blancos, celestes y verde limón.

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BAÑO.

Lo redistribuimos sobre plano, sacrificando el bidé a cambio de obtener un mueble de lavabo mucho más grande. Sin embargo, ha sido objeto de una reciente transformación total: hemos sustituido el alicatado original por pintura plástica en color verde manzana, más acorde con la decoración del resto de la casa. Unos cuadros de alegres colores llenan de optimismo la estancia.

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