Una casa familiar construida desde cero

Nuestra lectora Eva nos invita a pasar a su casa situada en un pueblo cerca de Granada. Aquí vive con su familia, el arte de su marido y los muebles que han restaurado en familia.

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DR

"La casa tiene 72 metros cuadrados, repartidos en dos dormitorios, un baño, un salón y una cocina. Aunque es una casa pequeña, es suficiente para que vivamos mi pareja, Mauro; nuestro hijo León y yo. La construimos de cero y llevamos 3 meses viviendo en ella". Así nos presenta nuestra lectora Eva su casa, situada en el campo, a 20 minutos de la ciudad de Granada. Al cruzar la puerta podemos percibir que cada rincón de su hogar está impregnado de ls historia y personalidad de su familia. Su marido, artista plástico, firma las obras al óleo que cuelgan de las paredes del salón (muchas de ellas retratos familiares), la madre de Eva se encargó de realizar las cortinas y los cojines del sofá ("es una gran artista de los tejidos", se enorgullece su hija) y muchas de las piezas fueron restauradas por ellos mismos.

La casa tiene un estilo rústico, con toques muy personales y artísticos, como la pared en degradado del dormitorio o el paisaje que Mauro ha pintado en el cuarto de su hijo. Muebles de Hiperdeluz, Conforama y Aki se mezclan con otros de anticuario y piezas rescatadas e intervenidas por ellos, como las mesillas de noche que antes fueron colmenas de abejas o el aparador del salón que ellos mismos pintaron con una pátina que imita el paso del tiempo. Muchas gracias por dejarnos entrar en vuestra casa. Esperamos que seáis muy felices en ella.

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Todo queda en casa

La madre de Eva ha sido la encargada de confeccionar los textiles de la casa, como las cortinas o los cojines. Su hija la describe como "una gran artista de los tejidos".

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Calor de hogar

La chimenea de leña del salón se hizo a medida y puede cocinarse en ella.

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Obra en pizarra

Sobre la chimenea, dos obras pintadas sobre pizarra. "Al utilizar estos materiales tan nobles da un toque rústico a la casa pero con un poco de arte", explica Eva.

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Con sus manos

El aparador del salón fue restaurado y pintado por ellos mismos.

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El paso del tiempo

La pintaron en azul y la decaparon para darle un aspecto más antiguo.

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Aires de la Provenza

La alacena de estilo provenzal la compró Eva en un anticuario.

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Contraste

Le gusta mucho cómo contrasta con el entorno más moderno de la cocina.

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Amores de barra

En la cocina, lámparas de Hiperdeluz y taburetes de Conforama.

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A la tiza

La cocina está hecha y diseñada a medida y fue pintada con chalk paint.

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Dormitorio

El azul y el amarillo aportan vitalidad a la decoración de este dormitorio.

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Degradado

La pared se ha pintado con un efecto en degradado en azul y son el principal foco de atención junto a los toques amarillos de los cojines y la lámpara de techo.

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La historia continúa

A los pies de la cama, un baúl que perteneció a la abuela de Eva y que han restaurado.

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Detalle de la pared
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Muy natural

Las mesillas son antiguas colmenas de abejas: "hicimos un duro trabajo para restaurarlas. Había miel y cera y nos llevó mucho tiempo limpiar todo y forrar por dentro", explica Eva.

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Mucha luz
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A medida

Los armarios empotrados del dormitorio se pintaron a la tiza, envejecido en el exterior.

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Guiño al pasado

En el baño se ha instalado una columna de azulejos antiguos como foco de atención.

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Vistas al pueblo

En el dormitorio de su hijo, Mauro realizó un mural con el motivo de "un pueblo de montaña, Capileira, con el Veleta de fondo. Era el pueblo donde vivíamos antes y a León le encanta ir y visitar a sus amigos".

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