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El antes y el después de un salón-comedor

La falta de espacio había causado que las zonas de trabajo invadieran el salón de una familia. Una reforma y una nueva decoración consiguieron que lo recuperaran.

"Amparo y su familia viven en un piso en Zaragoza de tres dormitorios. Ambos padres trabajan parcialmente en casa, y no disponen de ningún dormitorio para dedicar a despacho. De ese modo habían colonizado el salón-comedor con sus respectivos puestos de trabajo". Con estas palabras nos explica Noelia Villalba el estado en que se encontró el interior que le encargaron transformar. Libros, archivadores, una máquina de coser o una impresora eran los elementos que abarrotaban el espacio y una mesa de ordenador se había encajado entre el comedor y el salón. Un cambio era muy necesario. Como no disponían de más habitaciones en la casa, la interiorista decidió ganar terreno acristalando una terraza. "Después de analizar el espacio se decidió realizar un cerramiento para incluir la pequeña galería.  El objetivo era llenar de luz el amplio salón y crear dos espacios de trabajo independientes", nos explica y añade "esta zona ahora tiene un buen aislamiento, iluminación, muchos enchufes para ordenadores, unos escritorios con almacenaje al milímetro y unas cortinas que evitan los molestos reflejos en las pantallas".

Una vez despejado el salón, se dispuso a realizar un cambio de imagen. Noelia combinó las piezas que los propietarios querían guardar con otras realizadas a medida ya que "los dueños querían algo clásico en cerezo, pero contemporáneo en sus líneas, y ninguna colección estándar de salones se adaptaba a sus necesidades". Remataron el conjunto las lámparas, un nuevo color para las paredes, un espejo y las tapicerías. De lo que más orgullosa se siente la interiorista es de que haya "quedado con el estilo que los propietarios tenía en mente antes de empezar el proyecto".

www.interioristazaragoza.es

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Recuperar su salón

Este fue el desafío que una familia le presentó a la interiorista Noelia Villalba.

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No mezclar trabajo y placer

Los propietarios trabajan desde casa y habían ocupado el salón con archivadores, libros y ordenadores.

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Claridad

Un cambio de color en las paredes consiguió dar luminosidad al espacio.

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Cerezo

La propietaria quería muebles en el clásico cerezo pero son formas más actuales.

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A medida

Como no se encontraron piezas con estas características, se hicieron a medida.

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Fiel reflejo

Un espejo en el comedor consigue dar más amplitud al espacio.

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Comer en familia
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Tapicería

La propietaria tenía una en mente y la interiorista buscó en todas partes hasta dar con ella.

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Detalles
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Librería baja
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Toque plateado
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Zona de trabajo

Se cerró una terraza para crear aquí una zona de trabajo y despejar el salón.

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Reto superado

Así quedó el salón-comedor... Pasa a la siguiente imagen para ver el antes.

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Antes
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Antes

Había un escritorio en mitad del salón.

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Antes
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