El ático de Raquel está lleno de recuerdos de sus viajes

Luminosa, abierta y rebosante de personalidad, así es la vivienda de nuestra lectora entre Atocha y Delicias.

salón abierto a la cocina y al comedor
Raquel Rozados

Hace seis años, Raquel se aventuró en la compra de este ático de 52 m2 ubicado en un edificio de los sesenta entre Atocha y Delicias. Tras llevar a cabo una reforma integral que supuso el desplazamiento del pasillo para unir el salón, el comedor y la cocina en un único espacio amplio y abierto, nuestra lectora dio paso a la decoración. El estilo es una mezcla de muebles modernos, muebles de familia, y muebles procedentes de sus viajes (ya que vivió unos años en China). Como también le apasiona el arte, las paredes se han convertido en una auténtica galería donde podemos encontrar cuadros adquiridos en China, Argentina, Japón, Vietnam, Grecia, México, Madrid o Estados Unidos, entre otros.

Raquel Rozados
Raquel Rozados
Raquel Rozados

La vitrina fue hecha a mano por el padre de Raquel, quien trabajaba como carpintero; y la lámpara con forma de barco se compró durante un paseo por El Rastro de Madrid.
Raquel Rozados

Desde el salón se accede a la terraza y a un despacho muy luminoso.

Raquel Rozados
Raquel Rozados
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También desde el salón llegamos a un pasillo que da paso a tres habitaciones y dos baños.
El papel pintado de la habitación principal es obra de un artista brasileño.
Raquel Rozados
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Raquel Rozados

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