Diseños para la zona de ducha

Con mampara de cristal, con cortina, con murete, abiertas… las zonas de ducha ofrecen muchas posibilidades de diseño. Toma nota de estas ideas para dar forma a este rincón de tu baño.

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Cabina en un retranqueo

Cuando la planta lo permite, es una buena idea situar la zona de la ducha en un retranqueo, de manera que su diseño se adapte a las medidas que ofrece el cuarto de baño. En estos casos, los platos de ducha suelen ser a medida o están revestidos con baldosas. Aquí, la cabina de ducha está alicatada con el mismo revestimiento que el resto del ambiente, el plato se coordina en un tono gris y se protege con una mampara de cristal de hoja corredera y guías metalizadas. Es una idea de la arquitecta Meritxell Ribé.

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Mismo revestimiento

Los platos de ducha que se revisten con azulejos o baldosas necesitan cierta inclinación para que el agua tienda al desagüe, según dónde éste se ubique. Puede ser circular en un punto de la superficie o rectangular a modo de rejilla en un lateral. Aquí se ha jugado con un efecto de continuidad en los revestimientos. Para evitar que el agua se salga, la zona de la ducha cuenta con un escalón. Una sola hoja de cristal fijo evita que el agua se salga. Mueble de labavo y espejo, de Ikea.

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Con un banco de obra

En esta zona de ducha se ha creado un banco de obra, revestido de lamas de madera en color blanquecino, como el material del suelo. Mobiliario, de la firma Sonia.

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Complementos

Al contar con murete para independizar la zona de la ducha podrás instalar percheros y ganchos para organizar albornoces o toallas. También puedes llevar tuberías para instalar un radiador toallero. En el caso de las mamparas de cristal puedes recurrir a toallero o percheros con ventosas o de los que se cuelgan en los cantos. Complementos y ganchos de pared, de Ikea.

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Ducha y bañera

Cuando no puedas prescindir de la bañera pero quieras poder darte una ducha rápida a diario, coloca una grifería de ducha en la pared y mantén la bañera. Aquí además, un murete separa la zona del frente del lavabo y hace a la vez de mampara. Una idea del estudio de arquitectura Arkittec.

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Con murete y a ras de suelo

Un murete de obra marca el espacio de la ducha. En este caso se trata de una solución a la misma altura que el suelo, sin plato como tal. El desagüe se instala en el suelo (que se inclina hacia él). Para evitar las salpicaduras, una cortina de ducha, instalada en una barra de lado a lado. Mobiliario, de Ikea.

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Entrada abierta a la ducha

Una sola hoja fija de cristal de suelo a techo. Si no llega al techo, hay que instalar un brazo que fija la hoja y evita su movimiento. La entrada la plato de ducha se realiza por un extremo. Para que resulte cómodo el acceso, se debe mantener un hueco de al menos 60 cm, pero depende de quién vaya a hacer uso de la ducha.

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Murete y cristal

Otra opción muy decorativa es levantar un murete de obra solo hasta media altura o algo más y rematar con un cristal hasta el techo o la altura de 2m, que evita que se salga el agua por arriba. De esta manera se aligera visualmente el cojunto, al tiempo que se mantiene la privacidad de la zona. Mueble y espejo, de Ikea.

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Cortina de ducha

¡Con mucho color! Si vas a ponerla, sé original y pon una nota divertida. Aquí se ha revestido la pared con azulejos mientras que en el resto del baño se ha optado por pintura plástica. El murete que la delimita se adapta a la medida del plato de ducha. El interiorismo de este proyecto lo firman Lola Rodríguez y Eugenia Mateos.

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