Saca más partido al espacio que hay debajo de los muebles, como camas, mesas, asientos, etcétera. Bien aprovechados, multiplican notablemente el potencial de almacenaje de una casa.
Si el armario ya está
repleto de prendas,
valora el espacio que
queda debajo de la
cama: es ideal para
guardar ropa en cajas.
Las de plástico son más
resistentes que las de
cartón, pero lo importante
es que tengan tapa para
que el polvo no manche
la ropa. Cajas, cama
y mesilla, de Balda.