Organiza los complementos y accesorios pequeños en soportes adecuados. Así siempre los tendrás a mano y en orden sin apenas ocupar espacio.
Aprovecha el potencial
de almacenaje que te
ofrece la pared.
Una idea
práctica es fijar un revistero y
destinar cada apartado para
una función distinta: dejar el
correo, archivar las facturas
en una carpeta o tener a
mano la agenda de teléfonos.