Un dormitorio con vestidor
La pintura juega un papel fundamental en este dormitorio de aire clásico que, además, cuenta con un amplio vestidor.
El cabecero
¿No te convencen del todo
los cabeceros convencionales?
Atrévete con un murete de
obra en su lugar. Aquí se llevó a
cabo esta idea y se añadió, además,
una hornacina rectangular con
focos empotrados; muy decorativa y
útil como librería. Para resaltarlo
se pintó en un tono más oscuro que
la pared. Una idea de las interioristas
Teresa Izquierdo y Clara Bergaz del
Estudio de Arquitectura C.B. Ropa de
cama, de Descamps. Mesillas, de
El Globo Muebles. Lámpara, de Ikea.
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Paredes a rayas
Dependiendo del sentido de las rayas podrás conseguir efectos muy diferentes.
Vertical.
Sea cual sea la anchura de cada franja o los colores elegidos, si las rayas de la pared se colocan en sentido vertical el efecto visual es de mayor altura; con ellas transformarás una habitación de techo bajo en una estancia desahogada. Apuesta por colores coordinados con el resto de tus telas para que el resultado sea armónico.
Horizontal.
Si las rayas se colocan en paralelo al suelo, en lugar de parecer el espacio más alto el efecto conseguido es de amplitud; no obstante, conviene limitarlas a una sola pared para no agobiar. Son una buena idea, por ejemplo, para prolongar visualmente un pasillo.
Irregulares.
En el caso de elegir las rayas sin buscar ningún tipo de efecto visual, no tienen por qué ser necesariamente rectas; apuesta por franjas irregulares o, incluso, por rayas solapadas; el resultado es muy decorativo.
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